Fotos repotenciadas con clicks tramposos pero efectivos

Cada vez más herramientas gratuitas online permiten a los amateurs mejorar o modificar fotografías, sin necesidad de aprender a utilizar complicados programas de edición
Las cámaras digitales y los smartphones han logrado revelar el fotógrafo que –casi- todos llevamos dentro. Cada vez más aplicaciones, programas y trucos permiten que cualquier foto que antes se convertía en un revelado mediocre, hoy pueda ser una pequeña obra de arte. Al menos para el “artista” que la haya tomado.

A partir de esta realidad se han desarrollado decenas de programas que giran en torno a una pasión de muchos años que ahora se renueva al ritmo del progreso digital. Así como ahora es fácil tomar una buena foto digital (ver post de Armando Sartorotti sobre el tema), también es relativamente fácil manipular, jugar o simplemente mejorar las imágenes que sacamos, a través de herramientas en su mayoría gratuitas y –más importante aún- de fácil uso para el usuario amateur.

Partiendo de la complejidad y sofisticación de Photoshop, servicios online como Pixlr o Aviary, permiten conseguir buenos resultados a la hora de retocar, recortar y mezclar fotos. Pero, a diferencia de lo que sucede con Photoshop, casi cualquier persona con ganas de aprender puede utilizar estas herramientas, sin conocimientos previos de diseño y sin necesidad de recorrer complicados tutoriales para aprender a usarlas. Y sin pagar los onerosos dólares que cuesta este muy buen software de Adobe.

Pixlr es un servicio online al que se puede acceder directamente o como complemento de navegadores tales como Chrome y Mozilla. Permite realizar todas las modificaciones básicas que un aficionado suele necesitar para modificar sus imágenes: cargar una fotografía desde la computadora, o desde una URL, así como desde “bibliotecas” de fotos almacenadas en el propio Pixlr (previamente hay que registrarse) o en Facebook, Flickr y hasta Picasa. Estos últimos tres servicios son actualmente los más populares para almacenar fotos online, y en todos los casos tienen opciones gratuitas para hacerlo con diferente capacidad de guardado.

Una vez cargada la foto en Pixlr es posible recortarla, cambiar su tamaño (útil para enviarlas por mail, por ejemplo, para que no pesen tanto), o retocarla de mil maneras diferentes para mejorar su balance, color y saturación, así como algún punto desenfocado. Para los usuarios más avanzados esta herramienta permite trabajar en capas (como el Photoshop), además de reconvertir las imágenes pasándolas a “antiguo”, “mapa de colores”, “sepia”, “posterizar”, “solarizar”.

Algunos efectos como “color vibrance” permiten intensificar o apagar los colores de la imagen, con el grado que cada usuario elija para regularla. Es posible enfocar o desenfocar el total o parte de la foto. Y luego es cuestión de dejar correr la imaginación y tomarse unos minutos para experimentar con los diferentes filtros disponibles: “Esperanza” (algo así como una foto “obamizada”), “HDR”, “Pasteles”, “Resplandor de glamour”, “Poster artístico”, “Tritono”, “Night visión”, entre otros.

Para conocer más herramientas de edición de fotografías, como Pixlr o Aviary, puedes visitar el blog Tool Box.

 

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