Firewatch: una historia simple pero cautivante

Lo único que debe hacer el jugador es cuidar que un bosque de Wyoming no se incendie, pero esa tarea resulta ser menos aburrida de lo que parece
Los videojuegos desdibujan la relación entre entretenimiento y trabajo. Demandan tiempo y concentración como otras formas de arte, pero moverse entre ellos normalmente requiere la acumulación de nuevas habilidades y proponerse metas a largo y corto plazo. Cuando uno también considera que los juegos son típicamente el producto de prácticas laborales intensivas, solo parece lógico que muchos más diseñadores de juegos deberían mirar hacia la temática del trabajo como la inspiración de sus proyectos.

Firewatch –para PS4, PC y Mac– es el primer juego de Campo Santo, una desarrolladora pequeña compuesta por miembros que trabajaron en la adaptación episódica de The Walking Dead de Telltale, así como la adaptación del juego de acción y sigilo de Klei Entertainment, Mark of the Ninja.

Situado en 1989, este juego en primera persona guiado por la narrativa cuenta la historia de Henry, un hombre de 39 años que abandonó su hogar de Boulder, Colorado, para tomar un trabajo de verano como vigilante de incendios en un bosque de Wyoming. Su labor tiene lugar en un momento delicado en la historia del movimiento estadounidense de conservación, cuando los incendios del parque Yellowstone en 1988 todavía resonaban en la memoria de la población.

Los personajes

Henry, cuya voz es interpretada por el actor de Mad Men, Rich Sommer (Harry Crane), intenta escapar de las dificultades de su matrimonio. Si bien las circunstancias que lo llevaron a tomar la decisión de aceptar este puesto en una torre solitaria son únicas y particulares, su deseo de poner cierta distancia entre él y su pasado no son poco comunes con la gente atraída a tal trabajo; así lo afirma su jefa Delilah.

Ella trabaja para otra torre de vigilancia, que está inaccesible la mayor parte del juego. Aunque sus interacciones con Henry están restringidas a la comunicación vía walkie-talkie, son sus conversaciones las que mantienen unido al juego.

Como su empleado, el jugador debe cumplir tareas parroquiales como reprender a adolescentes por lanzar fuegos artificiales en el bosque o buscar líneas eléctricas caídas. Sus compañeros más cercanos son un mapa y un compás. En esencia, Firewatch es una búsqueda del tesoro para adultos que saben sobre las desilusiones de la vida.

23cr07firewatchmapa2col.jpg

A medida que Henry avanza con sus tareas, él y Delilah comienzan a conocerse. El tenor exacto de esa relación, que el co-fundador de Campo Santo, Sean Vanaman, llamó "la mecánica central" del juego, es dejado a la manipulación del jugador. Se puede elegir cómo responder a Delilah. Si no se responde dentro del tiempo límite, o si simplemente se decide no responder, Delilah podría tomárselo a pecho u ofenderse. Si se la molesta, podría dejar de hablar.

Delilah es el objeto de fantasía del juego, una mujer simpática que siempre busca entenderte. Además, la mecánica del walkie-talkie en el juego es la carnada nostálgica perfectamente adecuada para nuestra era colmada de smartphones, una excusa para usar dispositivo de comunicación en la mano que no lo separa agresivamente de su ambiente.

Durante el juego, los dos son arrastrados por un misterio cuando Henry descubre que alguien ha estado grabando sus conversaciones. Si se observa la inclinación de los dos personajes principales hacia la ironía y ha estado prestando atención a las pistas en el juego (tales como los libros de bolsillo esparcidos por la zona), sentirá que el misterio no está en el nivel de una conspiración alien mundial, sino más bien que es una vigilancia contra incendios en sí misma, algo rutinario y aprehensible. En el contexto de un medio que normalmente se obsesionó con lo extravagante, eso es un cumplido.

Fuente: Christopher Byrd / The Washington Post

Populares de la sección