Feliz cacería

Cuatro cazadores y un monstruo, héroes y enemigos, se enfrentan en un lejano planeta, pero esta historia común en los videojuegos llega a otro nivel en Evolve
Nos encontramos en el futuro, en un momento en que la humanidad ha conquistado varios sistemas planetarios lejanos. En uno en particular –conocido como Far Arm– se encuentra el mundo de Shear, un planeta muy rico y que, por ende, ha sido el foco de varias colonizaciones que, más temprano que tarde, empiezan a ser el objetivo de la fauna local. Y el problema es que la fauna local se compone por monstruos gigantescos cuasi indestructibles que pronto ponen a todas las colonias de Shear en jaque. William Cabot, uno de los primeros colonos, se plantea la evacuación. Y para permitir a los sobrevivientes dejar el planeta, es necesaria una cacería.

Este es el esquema de Evolve. Y que, más allá de unos estupendos gráficos y una cuidada banda sonora, no suena demasiado diferente a otros first person shooter (FPS) ya vistos (de hecho, el ya añejo pero muy querido Quake II tenía una historia similar). La diferencia está claramente marcada en el sistema de juego. Evolve está pensado para ser jugado entre cinco jugadores: cuatro cazadores y una presa.

El sistema de juego


Los cazadores pueden elegir entre cuatro clases diferentes: cazadores, tramperos, médicos y soporte. Dentro de cada clase hay tres personajes posibles, cada uno de ellos con su peculiaridad. Cada jugador debe elegir una clase distinta, porque el ideal de los cazadores es que colaboren entre sí en la captura del monstruo. A su vez, los monstruos tienen cuatro posibles especies: Goliath, Kraken, Wraith y Behemoth, con sus propias especialidades.

El modo de juego más tradicional, o al menos, el que se especula que más jugarán los gamers, es el de cacería: los cuatro humanos van por el monstruo. Tienen que rastrearlo y encontrarlo antes de que evolucione en un peor enemigo. Por su parte, el jugador que maneja el monstruo tiene que esconderse y burlar a los cazadores el tiempo suficiente para que pueda alimentarse, crecer y eliminar a sus perseguidores.

Evolve no se limita a esta modalidad. También contiene la posibilidad “Nido”, por la que el jugador del monstruo protege un nido de su especie. Si logra hacerlo durante 18 minutos habrá ganado la partida.

La modalidad “Rescate” implica una evacuación coordinada por los cazadores que son acechados por el monstruo. Gana el primero que logre evacuar o eliminar cinco colonos.

La última modalidad de juego es “Defensa” por la que el jugador que encarna al monstruo ataca una nave espacial caída y los cazadores deben defenderla el tiempo suficiente para repararla. Gana el monstruo si la destruye, ganan los cazadores si logran despegar nuevamente.

Obviamente, el sistema permite jugar con menos de cinco jugadores. Cualquiera de estas alternativas permite entre uno y cinco jugadores, con bots que complementan el número.



Primeras conclusiones


Lanzado al mercado el pasado 10 de febrero para PC, XBox One y PS4, luego de varios años de expectativa, la quiebra de una de sus empresas madre y la equivocada suposición de que sería un fiasco, Evolve, desarrollado por Turtle Rock Studios, se ha consagrado por la crítica y los jugadores. El aplauso ha sido unánime tanto por su jugabilidad, como por su presentación gráfica y banda sonora. Una mención de honor se merece el esfuerzo por generar una historia coherente en la que el jugador se puede involucrar con los personajes, no simplemente por planear dónde colocar una bomba o disparar. Los personajes están creados con esmero, especialmente los 12 cazadores; cada uno de ellos es dueño de su propia personalidad.

La única crítica posible es que la acción se vuelve, por momentos, algo entreverada, pero es razonable. El jugador imagina que no debe ser posible que cuatro tipos equipados hasta los dientes con armas que enloquecerían al presidente de la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos se metan en tiroteos con monstruos que parecen haberse escapado de la imaginación del célebre Howard Phillips Lovecraft, sin que haya un poco de desorden, caos y anarquía.

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