Falta algo deslumbrante

La carencia de un puerto para auriculares estándar fue una de las cosas que más resonó sobre el nuevo iPhone. Sin embargo, ese no es el mayor problema de Apple en este momento: es el diseño
Sí, es bastante molesto que los nuevos iPhone de Apple (el 7 y el 7 Plus, presentados el 7 de setiembre en San Francisco) no incluyan un puerto para conectar audífonos estándar. Pero usted ya se acostumbrará.

La ausencia de un enchufe está lejos de ser el peor inconveniente del producto más reciente de Apple. Más bien, es un síntoma de una cuestión más profunda que los nuevos iPhone, parte de un problema que aflige a gran parte de los productos de la compañía: la estética de Apple se ha vuelto obsoleta.

Apple ha despilfarrado su anterior ventaja en diseño de hardware y software. Aunque los nuevos iPhone incorporan características novedosas, lo que incluye la resistencia al agua y cámaras mejoradas, los celulares se ven muy similares a los anteriores. El nuevo Apple Watch también. Y a medida que los competidores han empezado a tomar prestado e incluso a superar los mejores diseños de Apple, lo que era icónico en los teléfonos, computadoras, tabletas y otros productos de la compañía ha llegado a parecer genérico.

Si no está roto...

Esta es una evaluación subjetiva, la cual es rechazada por Apple. La compañía dice que no cambia sus diseños simplemente por cambiar; el actual diseño del iPhone, que debutó en 2014, ha vendido cientos de millones de unidades, entonces ¿por qué convertir el éxito en un desastre?

Sin embargo, hay signos de que mis críticas a los diseños de Apple son compartidas por otros. Diseñadores industriales y críticos de tecnología acostumbraban extasiarse con el hardware más reciente de Apple; actualmente uno ve menos entusiasmo y más confusión.

El año pasado, Apple lanzó una funda con batería que parecía cómicamente embarazada. Y el control remoto del Apple TV violaba la primera regla del diseño de los controles remotos de televisores: no hacerlo simétrico, para que la gente pueda diferenciar los botones en la oscuridad.

Luego está el diseño de interfaz del software. El Apple Watch, también lanzado el año pasado, se veía bien, pero su interfaz de usuario requería tanto tiempo para aprender a usarla que Apple se vio obligado a devolverla a la mesa de dibujo. En una nueva actualización que será lanzada pronto, la interfaz del reloj ha sido simplificada sustancialmente.

No es solo que unos cuantos nuevos productos de Apple estén plagados de fallas de diseño. El problema más grande es una ausencia de espectacularidad. El iPhone 5, en particular, era una joya; sus costados planos, bordes oblicuos y notable calidad de construcción sugerían algo milagroso, como si Jonathan Ive, el jefe de diseño de Apple, se hubiera inspirado divinamente en su habitación blanca bajo llave. Pero el iPhone 4 y el iPhone 5 fueron lanzados en 2010 y 2012. Si uno tiene que remontarse a la última elección presidencial estadounidense para encontrar un diseño que realmente capte la atención, algo anda mal.

Todavía el mejor

Las dificultades de diseño de Apple plantean dos interrogantes: ¿cuán grave es este problema? Y, ¿cómo puede resolverlo Apple?

La respuesta a la primera es que no es grave, pero es urgente. Pese a una desaceleración en el crecimiento, Apple es todavía por lejos la compañía de electrónica de consumo más rentable del mundo. Los sondeos de satisfacción al cliente muestran que a ellos les encantan sus productos. Y aun cuando los conocedores de la tecnología ya no se entusiasmen con los diseños de Apple, hay pocos indicios de que sus quejas hayan afectado las ventas.

La empresa no da a conocer cifras de ventas para el reloj, pero muchos analistas creen que han sido buenas, mientras que los sondeos de satisfacción al cliente sobre este producto andan por las nubes. El iPhone, por su parte, ha resultado notablemente duradero; como argumenté el año pasado, el continuo dominio del smartphone de Apple es, en la tecnología, la apuesta más cercana a algo seguro.

Dormirse en los laureles

El verdadero peligro está en la reputación a largo plazo de Apple. Gran parte de la identidad de la marca se base en el diseño y una sensación de que todo lo que ofrece es un regalo de vanguardia.
Y mientras Apple ha desacelerado su ritmo de diseño, sus rivales lo han acelerado. El año pasado, Samsung rehízo su línea de smartphones Galaxy con un nuevo diseño de cristal y metal que parecía casi idéntico al iPhone.

Luego fue más lejos. En el transcurso de unos meses, Samsung lanzó varios refinamientos de diseño, culminando en el Note 7, un teléfono grande que ha sido universalmente elogiado por los críticos. Con sus lados curvos y pantalla de borde a borde logró una buena ecuación: aunque es físicamente más pequeño que el teléfono grande de Apple, realmente tiene una pantalla más grande. Así que, gracias a un diseño más inteligente, se consigue más de algo más pequeño; exactamente el tipo de avance que antes esperábamos de Apple.

Una advertencia importante: el software de Samsung está inflado para lo que rinde, y su reputación en torno a la calidad de construcción general recibió un golpe cuando anunció que reemplazaría el Note 7 debido a un defecto de batería que causa explosiones espontáneas. Al grado en que hacer un dispositivo que no explote sugiere experiencia en diseño, Apple sigue por delante de Samsung.

Pero los reveses de los rivales de la marca de la manzana probablemente no durarán. Apple no puede permitirse descansar en sus éxitos pasados por mucho tiempo.


Fuente: Farhad Manjoo - New York Times News Service