Facebook no precisa un botón de "no me gusta"

Los cambios socioculturales detrás de un dedo
Facebook está trabajando en una función reclamada durante años por los usuarios: el botón de "no me gusta", que permite actuar ante publicaciones que no sean positivas.

En un evento realizado esta semana, el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, reconoció que "no todo momento es un buen momento", y "que no sería cómodo" colocarle un dedo para arriba a ese tipo de publicaciones. No obstante, lo que no aclaró es cómo este cambio afectará el tipo de contenidos que se suele ver en la red social. Y ese es el punto más crítico de la nueva función.

Es importante recordar que "gustar" una publicación no solo es un gesto amigable con su autor. Esa acción también le envía una señal al algoritmo del feed de "noticias", diciéndole que uno disfruta de ese tipo de contenidos y de que quisiera ver más similares a ese. Por ende, a pesar de las connotaciones de la expresión "me gusta", este botón no es solo de aprobación: es una muestra explícita de qué tan importante es un determinado tema.

Eso es un problema grave, porque es probable que la mayoría de los usuarios de Facebook no aprueben una cantidad de asuntos importantes, como la violencia policial, los refugiados sirios o los experimentos nucleares de Corea del Norte.

Teniendo en cuenta esto, Facebook agregó variables a su algoritmo de "noticias". Aún así, el sistema todavía evalúa lo importante de forma positiva. Eso quiere decir que, cada vez que los mil millones de usuarios globales de la red social visitan su feed, ingresan a una versión del mundo que es más optimista y menos conflictiva de lo que realmente es.

Por ejemplo, es sabido que la caja "tendencia" de la red social prefiere lo popular antes que lo sustantivo. Por decirlo de otra forma, lo que es importante en Facebook, puede no ser lo importante para el diario New York Times.

"El 'me gusta' como señal primordial en la mayor red social del mundo tiene consecuencias políticas", escribió la socióloga Zeynep Tufekci en una carta abierta publicada en agosto en la plataforma Medium. "Facebook ayuda a estructurar la atención del mundo, uno de los recursos más importantes del siglo XXI. No hay opciones perfectas, pero las compensaciones son reales e implican costos humanos", agregó.

Tufekci argumentó, al igual que algunos de los otros críticos de Facebook, que esta fusión de aprobación e importancia es lo que realmente es necesario tener en cuenta al cambiar el famoso botón. Lo que necesita la red, opinó la socióloga especializada en tecnología, son opciones como "+1" o "importante", formas explícitas de indicarle al algoritmo lo que uno desea seguir viendo a futuro.

En cuanto a la forma en sí, todavía no se sabe cómo será el nuevo botón. Más allá del obvio dedo para abajo, diversos artistas están sugiriendo opciones como un micrófono o una oreja.

Las declaraciones de Zuckerberg sugieren que el nuevo botón de "no me gusta" busca clarificar otro asunto importante: la diferencia entre "gustar" algo como forma de aprobación versus una expresión de apoyo o empatía.

De hecho, todo parece indicar que ese dedo para abajo no servirá para desaprobar un contenido, al estilo de: "Odio esta estúpida teoría conspirativa". Y es bueno que así sea, porque esta función incitaría a la violencia online.

Es probable que la mayoría de los usuarios de Facebook no piensen en las implicancias sociopolíticas de sus publicaciones. Incluso muchos deben preferir que la red social siga siendo un lugar feliz, "exquisitamente a tono con nuestros apetitos", en palabras del filósofo Matthew Crawford. Y eso es, sin duda, el tipo de experiencia preferido por los anunciantes.

El problema de dichas experiencias, según Crawford, es que "pueden inundar la forma de vivir en este mundo". Mientras escribo, mi feed de "noticias" está dominado por las fotos de casamiento de un amigo. Puede gustarme lo que veo, pero eso no necesariamente quiere decir que sea bueno.

Fuente: The Washington Post