Esa extraña cinta que usan los deportistas

Es uno de los toques de color de los Juegos Olímpicos, pero sirve más a la mente de los atletas que a sus músculos
Se las puede ver en el tobillo, el hombro, la rodilla y hasta la panza o nalgas de los deportistas olímpicos. Se trata de las cintas quinesiológicas, unos vendajes que se pusieron de moda en Londres 2012 y que prometen mejorar el desempeño físico, así como disminuir el dolor de las lesiones y ayudar en la recuperación física, con un sustento científico escaso o directamente nulo.

La cinta y técnica fue desarrollada hace unos 30 años por Kenzo Kase, un quiropráctico y acupunturista japonés, bajo la marca Kinesio. Desde entonces, numerosas empresas han desarrollado vendajes adhesivos similares, las cuales se encuentran en una batalla por un mercado por demás lucrativo. El precio promedio de este producto es de unos US$ 13.

Si bien las cintas son utilizadas por deportistas olímpicos desde 1988, en Beijing 2008 se dieron a conocer de forma masiva y en Londres 2012 terminaron de ponerse de moda. Desde la clavadista china He Zi, medalla de oro en trampolín tres metros sincronizado, quien usó una anaranjada, hasta los campeones de beach volley masculino, los alemanes Julius Brink y Jonas Reckerman, que se vendaron en celeste, muchos fueron los deportistas que lucieron las cintas quinesiológicas durante las competencias y llevaron a las pantallas de todo el mundo la pregunta: ¿Son de verdad efectivas?

Estudios objetivos


Michael Good, director internacional de Kinesio, aseguró al medio estadounidense National Public Radio (NPR) que el producto funciona, evidentemente. La intención de Kase fue crear una cinta con una “textura y elasticidad muy cercana al tejido humano vivo”, y así lo logró, según Good.

De hecho, un estudio de 2008 determinó que para algunos dolores de hombro, este vendaje adhesivo aliviaba el dolor. Sin embargo, según la revista estadounidense The Atlantic, dicho trabajo tenía “serios problemas metodológicos”.
Si no conocés la técnica para pegarla, no vas a conseguir los resultados que buscás”, dijo Michael Good, director internacional de Kinesio

Otro estudio publicado este año analizó 97 trabajos publicados sobre la cinta quinesiológica de Kase, para luego centrarse en los 10 que tenían control científico de pares. La conclusión fue que “hay poca evidencia de calidad que apoye el uso de Kinesio sobre otros tipos de cintas elásticas en el manejo o prevención de lesiones deportivas”.

A esto agregaron que las cintas en general “podrían tener un pequeño beneficio” para algunas personas lesionadas en ciertas situaciones, pero que se requerían “más estudios para confirmar estos descubrimientos”.

En otras palabras, la ciencia todavía no ha podido confirmar la influencia positiva para la salud de lo que podría ser simplemente un pedazo de plástico que se pega.

El poder de la mente


La integrante de la junta directiva de la Sociedad Médica Americana de Medicina Deportiva y profesora asociada de medicina deportiva en la Universidad de Utah, Amy Powell, dijo a NPR sobre Kinesio: “Funciona como una suerte de curita. Le permite a los atletas realizar su terapia física para reintegrarse a sus actividades deportivas más rápido”.

Y agregó: “Creo que la compañía lo promociona más como una forma de sanar, pero yo lo veo más como una curita. Si cosas como la cinta Kinesio ayudan a la rehabilitación, entonces está bien, porque esa es una de nuestras metas”.
Si un atleta está convencido de que la cinta ayuda y se ve bien, ciertamente puede aumentar su confianza”, afirmó Dennis Cardone, profesora asociada de cirugía ortopédica en la Universidad de Nueva York

Powell también afirmó que “cualquier cosas que los deportistas perciban como una ventaja, lo van a probar, con o sin sustento científico. Y los atletas están convencidos de que Kinesio realmente ayuda”. Para ella, “no sería el peor placebo del mundo, no hace ningún daño”.

De igual forma, Dennis Cardone, profesora asociada de cirugía ortopédica en el Centro de Medicina Langone de la Universidad de Nueva York, dijo al medio estadounidense ABC que podría tener “un pequeño rol en el proceso de rehabilitación”, pero que “sin evidencia, no se puede decir que haga nada cercano a lo que la compañía asegura que hace o a lo que los atletas que la usan dicen que sienten”.

Para Cardone, “si un atleta está convencido de que la cinta ayuda y se ve bien, ciertamente puede aumentar su confianza”.

Sin embargo, Good dijo también a ABC que los efectos terapéuticos de Kinesio no solo se deben a la cinta en sí, sino a cómo se la coloca. “Si no conocés la técnica para pegarla, no vas a conseguir los resultados que buscás”, afirmó. También informó que más de 100 mil entrenadores del mundo han tomado el curso pago de Kinesio para aprender a vendar.

“La cinta es solo una herramienta”, dijo Good. La cuestión es: ¿una herramienta para qué?

 


La cinta Kinesio


 

Origen. Según se explica en el sitio web de la cinta Kinesio, “después de años de pruebas, investigación y ensayos clínicos, el doctor Kenzo Kase fundó oficialmente el método Kinesio Taping en 1979”.

Ubicación. La cinta es recomendada para la espalda, cuello, hombros, rodillas, cintura y pies, aunque en los Juegos Olímpicos de Londres se pudo ver atletas como la alemana Katrin Holtwick, quien compitió en beach volley, quien se vendó la panza.

Efectividad. En la web se indica que este vendaje sirve para “reeducar el sistema neuromuscular”, “reducir el dolor”, “optimizar el desempeño”, “prevenir lesiones” y “promover una mejor circulación y curación”.


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