¿Es una tableta? ¿Es una laptop?

La nueva Vaio Tap 11 consiste en una pantalla táctil y un teclado que funcionan de forma inalámbrica, por lo que posee ventajas y desventajas de un híbrido
Elegir qué computadora comprar es hoy una tarea compleja. A las decenas de modelos de máquinas de escritorio se han sumado otras tantas laptops y tabletas, que cada vez son más poderosas y versátiles. Además, la creciente popularidad en Uruguay del iPhone y iPad vuelven a las Mac una opción razonable, especialmente por las funciones de sincronización entre dispositivos. Por si todo esto fuera poco, Windows 8 ha asustado a muchos defensores de las PC.

Ante este entreverado y cambiante escenario, varias compañías han presentado híbridos que buscan captar al público indeciso. Un ejemplo de ello es la recién llegada a Uruguay Vaio Tap 11, descrita por Sony como una “tableta PC”. En realidad es más una “tableta laptop” o incluso “tableta ultrabook”, pero en cualquier caso, lo importante es la cruza de especies informáticas.

Flexibilidad limitada


Al abrir la caja que contiene la Vaio, la presentación cautiva y lleva a perder perspectiva de un problema que surgirá más adelante. La computadora viene empacada con la pantalla táctil y el teclado por separado, con lo que uno ya sabe que se armarán así, por separado.

La pantalla de 11,6 pulgadas full HD (1920 x 1080) tiene un soporte similar al de un portarretratos, el cual permite colocarla tan vertical como uno desee. El teclado, a su vez, se conecta a la “tableta” vía Bluetooth, por lo que ambos funcionan sin ataduras. Todo esto, sumado a las líneas simples y delicadas, le aportan al dispositivo un atractivo minimalismo.

Pero la simplicidad tiene sus desventajas. El teclado inalámbrico posee una batería interna y ninguna entrada para cargarlo. Esto es porque recibe energía a través de la pantalla cuando se encuentran en una única posición: cerrados como si se tratara de una laptop. Como ambas partes están imantadas, en esa disposición se mantienen unidas.

Es aquí donde surge el problema o, mejor dicho, el peligro. Si un desprevenido llega a tomar prestada la Vaio, podría abrir la “tapa” pensando que está adherida al teclado, cual notebook. Entonces, el resultado será catastrófico para la pantalla.

La incapacidad que tienen pantalla y teclado de mantenerse unidos en funcionamiento trae aparejado otro problema, esta vez para el propio dueño. A diferencia de una laptop, la Vaio es una mala compañera en la cama, dado que no se mantiene en escuadra por sí sola. El pie no es tan estable como para sostener a la pantalla en posición vertical cuando se lo apoya sobre la falda, panza o cualquier superficie irregular en general.

Este es el momento en que el instinto de tableta de la Vaio debe florecer. Para ello, el usuario tiene que olvidar el teclado físico y hacerse amigo del táctil. Incluso puede solicitar la ayuda del lápiz inteligente incluido en el pack, para así lograr mayor exactitud e incluso tomar notas a mano. El dispositivo, que corre con Windows 8.1, incluye aplicaciones específicas de escritura a mano.

De esto último se desprende que la Vaio puede ser la acompañante perfecta de los estudiantes. Su versatilidad es ideal incluso para aquellos pupitres que tienen una pequeña tabla para apoyar la cuadernola. Allí uno puede poner la pantalla y usarla de tableta, o levantarla con el pie y colocar el teclado inalámbrico en la falda para tipear.

La Vaio vence a las laptops promedio en peso (780 gramos la pantalla y 320 el teclado) y espesor (casi 1 centímetro). En cambio, pierde en memoria (4 GB) y procesador (Intel Core i5). En cuanto al precio, el dispositivo cuesta en Uruguay US$ 1.999, un monto más cercano a las notebooks que a las tabletas.

En conclusión, la Vaio Tap 11 es ideal para quienes buscan una tableta que permita trabajar con comodidad, antes que una laptop que dé la opción de relajarse jugando con las funciones touch.

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