¿Es sano comer fruta magullada?

Cuando los cultivos de frutas y verduras están siendo perjudicados por el clima, es importante saber qué tanto se puede consumir de un producto dañado
Buena parte de Estados Unidos ha estado sufriendo severas heladas y los granjeros han comenzado a expresar su preocupación sobre el daño a los cultivos. Varios productores de cítricos del oeste dijeron que los daños a la fruta ya ocurrieron, aunque no lo suficiente para impactar en los precios. Toda esta fruta dañada lleva a preguntarse: ¿hay algo malo en comer productos claramente magullados?

No necesariamente. Un “machucón” es un indicador de daño celular. Cuando se daña una manzana o una banana, puede comprometer la habilidad de la cáscara de mantener el oxígeno fuera de la fruta. Y es el oxígeno lo que rompe las barreras celulares. Cuando los químicos de la fruta se oxidan, la reacción causa ese poco atractivo color marrón. Si se desea cortar la parte magullada por razones estéticas, por supuesto se puede hacer. Es incluso recomendado.

Hay muchas formas de cubrir la consistencia pastosa de la fruta magullada. Muchas personas convierten esas frutas en tartas, mermeladas o las deshidratan. Pero si no hay tiene tiempo para eso, existe muy poco riesgo a la salud si se quiere comer tal como está.

Aunque hay una advertencia: los magullones hacen que la fruta sea más susceptible a la infección. Cuando la pared celular se quiebra, los nutrientes se escapan para el exterior, invitando a la colonización de microbios ya presentes en la superficie de la fruta o en el aire. Al alimentarse de las partes expuestas de la fruta, las células se multiplican rápidamente.

Es posible que la fruta dañada pueda ser el caldo de cultivo para alguna de las más notorias variedades de enfermedades causadas por alimentos, como la salmonela o el E. coli. Pero las variables de jardín de levaduras y mohos son mucho más comunes. Las levaduras no generan preocupaciones –inocular a la fruta con levaduras genera delicias como vinos y cidras– pero el moho puede ser peligroso. Algunas especies liberan micotoxinas, que pueden causar una variedad de enfermedades en humanos (la micotoxina más notoria, conocida como alfatoxina, es un potente carcinógeno, y crece en lácteos y granos).

Si la fruta magullada tiene demasiada actividad micótica, tal que se puede ver u oler, no debe comerse. Además de las áreas dañadas, se debe buscar moho en la zona cercana al cabo, ya que es el punto de entrada para microbios oportunistas. Expertos en seguridad alimenticia afirman que, en caso de duda, hay que tirar el producto. Adultos sanos muy a menudo se arriesgan y pueden salirse con la suya, pero este consejo es especialmente importante para niños y adultos mayores.

Si la fruta tiene un visible crecimiento microbiano, ¿es igual seguro comerse la parte sana? Depende de la fruta. La pregunta es si las raíces del moho han llegado a la fruta. Es difícil para el moho penetrar en frutas firmes. Por ejemplo, hay que sentirse libre en cortar la parte mohosa del morrón –sí, es una fruta– y comer el resto. Las bananas, por otro lado, son demasiado suaves para repeler una invasión de moho. Entonces, si esta tiene un “machucón” mohoso, hay que tirarla.

 


Fruta caída en Uruguay


En Uruguay se ha sufrido un problema similar al de Estados Unidos, pero no fue el extremo frío el causante, sino el fuerte temporal que ocurrió el 24 de enero.

En plena época de cosecha de frutas y verduras la lluvia, acompañada de rachas de viento y granizo dañó muchos de los cultivos de Canelones y Montevideo. En varios casos las pérdidas fueron totales.

Según informó a El Observador el secretario de la CGU, Alberto Iglesias, los productos más dañados fueron las peras, manzanas, ciruelas, tomates, verduras de hoja caduca y zapallitos.

A raíz de este problema, el Mercado Modelo anunció que los precios serán afectados, debido a la escasez de productos.

De acuerdo con el centro comercial, en una semana los precios mayoristas subieron un 27% en las manzanas (ahora cuestan entre $ 35 a $ 38 el kilogramo) y 20% las peras (llegando al máximo de $ 30). Por su parte los duraznos tuvieron un ascenso dramático de un 105%, llegando a precios entre $ 40 a $ 45.

La baja oferta de frutas y verduras es clara para el Mercado, y sumado a la rapidez con la que escalan los precios, ahora desperdiciar es mucho más difícil.


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