¿Es la impresión 3D la gran oportunidad para la industria aeronáutica?

Las tecnologías de fabricación aditiva (la versión industrial de la impresión 3D) presentan un gran potencial a medio o largo plazo
Publicado por Expansión

Si las piezas metálicas pueden imprimirse en cualquier momento y lugar, ¿para qué va una empresa industrial a deslocalizar la producción? También ahorrarían ingentes cantidades de dinero en el almacenamiento y distribución de esas piezas, y podrían reparar sus grandes y pesadas máquinas en cuestión de pocas horas. Hasta aquí, la teoría.

La realidad es un poco más compleja. Para industrias sofisticadas como la aeronáutica, donde muchas de las piezas metálicas deben mantener unas propiedades estructurales definidas, las tecnologías de fabricación aditiva (la versión industrial de la impresión 3D) presentan un gran potencial a medio o largo plazo.

Para conocer el estado de desarrollo de estas tecnologías, hablamos con Javier Llano, director de desarrollo de negocio de ingeniería de producto de ATOS Spain, y responsable del equipo de esta consultora que participa en el proyecto europeo RepAir.

Qué es RepAir

RepAir es un proyecto financiado por la Comisión Europea a través de la iniciativa Horizon 2020, en el que participa un consorcio de 12 socios como Boeing, Lufthansa Technik y el instituto tecnológico metalmecánico español AIMME. Un equipo de profesionales de ATOS en Madrid, capitaneado por Llano, aporta la parte tecnológica y de integración.

El proyecto RepAir investiga si la fabricación aditiva permitiría imprimir piezas de aviones, y más concretamente, qué piezas, de qué materiales y con qué parámetros de maquinaria. Existen varias técnicas de fabricación aditiva, pero en este programa se han centrado en dos de ellas, la SLM (que utiliza el láser para derretir el polvo metálico) y la EBM (que emplea electrones).

Qué han aprendido hasta ahora

"Hace dos años que arrancó el proyecto, y falta uno para que concluya. En este tiempo, hemos verificado que efectivamente la oportunidad es enorme, pero creemos que hará falta tiempo para que estas innovaciones lleguen al mercado", apunta.

En primer lugar, porque la impresión 3D "no siempre presenta ventajas frente a la fabricación tradicional". Tampoco garantiza la integridad estructural de todo tipo de piezas o materiales, según este experto.

No obstante, "para ciertas cosas, la fabricación aditiva no sólo es capaz de crear una pieza igual o similar que con las viejas técnicas, sino incluso mejor, porque la impresión 3D permite crear cualquier forma". En efecto, con una máquina 3D se pueden crear por ejemplo geometrías llenas de cavidades (y por tanto muy ligeras).

Aquí entra en juego todo lo que tiene que ver con el diseño industrial. "Llegará un momento en que los diseñadores no diseñen pensando en qué piezas es capaz de producir una máquina, sino al revés. Habrá una libertad absoluta en el diseño industrial, que abrirá la puerta a innovaciones muy relevantes", aseguraba recientemente a este medio Agustín Sáenz, director de Industria y Transporte de Tecnalia.

De la misma opinión es Llano, que agrega: "Con la fabricación aditiva, no se trata de intentar replicar una pieza tal y como se fabrica con una máquina convencional. Se trata de olvidarse de las viejas restricciones y de atreverse a pensar, sin límites de ningún tipo, qué tipo de diseños y formas serían los más adecuados".

De la simulación al mundo 'real'

ATOS es la compañía del consorcio que realiza la simulación virtual de las piezas. "Cuando algo no funciona, modificamos el diseño, el material o los parámetros de la máquina, y lo volvemos a intentar". Esta simulación elimina los costes que generaría hacer las pruebas, al menos las más iniciales, en el mundo real.

Por último, una vez confirmado que la tecnología funciona, será necesario modificar la actual normativa de navegabilidad. Y por supuesto, RepAir es un proyecto de investigación, pero después habría que estudiar la viabilidad económica de cada una de estas técnicas, en cada caso.

¿Y cuando todo esto sea una realidad?

Una avería en un avión supone la paralización durante horas, días o hasta semanas de esa nave. Es evidente que eso genera unos costes muy elevados para las aerolíneas. En la actualidad, los aeropuertos almacenan algunas piezas, pero otras han de encargarse al fabricante. "La impresión 3D haría posible eliminar esos stocks físicos. La aeronave podría enviar un mensaje al aeropuerto de destino de qué repuesto necesita, y éste podría tenerlo preparado en cuestión de pocas horas", imagina Llano.

De esta manera, se podrían reducir hasta un 30% los costes asociados a la sustitución de piezas en operaciones de mantenimiento y en un 20% el tiempo total en la ejecución de este tipo de operaciones.

Y aquí no acaban las posibilidades. "Estas innovaciones serían fácilmente aplicables a industrias de menor complejidad, como la automoción". Y concluye: "Todo esto llegará, pero aún no sabemos cuándo".



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