Es China o el resto del mundo

Las empresas orientales de tecnología deben escoger un mercado
Para los adolescentes a los que les gusta cantar los grandes hits de Ariana Grande o Flo Rida, tener Musical.ly descargada en sus teléfonos es casi una obligación. La aplicación, que permite al usuario tener en sincronía su boca y bailar en sus propios videos musicales, tiene 100 millones de usuarios y los temas de grandes estrellas del pop, como Grande y Meghan Trainor. No es fácil decir que Musical.ly es china.

Para lograr el éxito en Estados Unidos, la matriz ha hecho caso omiso de China, su mercado original y un país con 700 millones de usuarios de internet. La razón es simple, dice Alex Zhu, el cofundador de Musical.ly con sede en Shanghái: la internet de China es diferente al que se usa en gran parte del mundo.

"Sigue siendo muy difícil entrar en China", notó Zhu, quien estudió ingeniería civil en la Universidad Zhejiang, en la ciudad oriental de Hangzhou. "Es un entorno cerrado y se tiene que ser bastante diferente para competir en ese mercado".

Dos décadas después de que Pekín empezara a segregar su internet nacional del resto del planeta, el mundo digital se ha dividido entre China y todos los demás. Eso ha evitado que compañías tecnológicas estadounidenses, como Facebook y Uber –la cual acordó hace poco vender sus operaciones en China– puedan incursionar en el mercado chino en forma independiente.

Es posible que la división tenga implicaciones más significativas para las empresas de la web en China. Ha acorralado a las compañías de internet más grandes y más innovadoras del país. Alibaba, Baidu y Tencent han crecido hasta llegar a ser algunas de las empresas más grandes de internet, pero dependen casi por completo del negocio interno. Sus operaciones en otros países han sido, en su mayor parte inconsistentes y no se han materializado los pronósticos de que desafiarían a los gigantes estadounidenses en el ámbito internacional.

A las empresas emergentes de tecnología en China, como Musical.ly, la división en internet también las ha obligado a elegir: crear algo para atender a la población digital de China o centrarse en el resto del mundo. "La barrera para entrar en el comercio de Estados Unidos o el de China es cada vez más y más alta", comentó Kai-fu Lee, un inversionista de riesgo de Taiwán y exjefe de Google en China.

Las dificultades que enfrentan las empresas de internet en China al expandir sus logros en el
extranjero están representadas en WeChat, la aplicación para enviar mensajes, propiedad de Tencent. En China, WeChat combina el comercio electrónico y los servicios del mundo real en formas que han hecho que las empresas occidentales jueguen al empate. Tiene alrededor de 700 millones de usuarios, la mayoría de los cuales son chinos o la utilizan para conectarse con gente en China. En el 2012, armada con reservas en efectivo de varios cientos de millones de dólares, con Lionel Messi como portavoz y con anuncios locales, Tencent empezó un impulso que los ejecutivos dijeron que sería su mejor oportunidad de salir de China. Fracasó el esfuerzo. El mayor problema era que fuera de China, simplemente, WeChat no era lo mismo. Dentro, WeChat se puede usar para hacer casi cualquier cosa, como pagar cuentas, llamar un taxi, sacar una cita con el médico y chatear. Sin embargo, su habilidad para hacer eso depende de otros servicios chinos de internet que son limitados fuera del país. Eso hace que WeChat fuera de China sea una aplicación que usa la gente para chatear y compartir fotos; no tan diferente a WhatsApp.

Las empresas chinas podrían resultar ser competitivas en los sectores emergentes, como la realidad virtual, la inteligencia artificial y la robótica. "Creo que lo que podría ser sorprendente es que China se pondrá al corriente rápidamente", dijo Charles Fan, director de Cheetah, un fabricante de aplicaciones. "En parte, debido a las universidades chinas, en parte debido a quienes han retornado a China y forman parte de una porción de los mejores ingenieros del mundo".
Fuente: Paul Mozur