Entre pastizales

Conservar el hábitat de las aves de pastizal es un plan que involucra a los gobiernos del Cono Sur, la coordinación de la ONG Aves Uruguay y el apoyo del BID
Cuando a principios de año la ONG Aves Uruguay recibió una donación del BID por US$ 750 para la conservación de las aves de pastizal de la región, tenía un plan.

El proyecto incluía establecer prácticas de buen manejo de campo natural, medir esas prácticas a través de un índice, incentivar la conservación y fortalecer las capacidades de los estados. Hoy, el plan está en marcha.

En ese entonces, el director ejecutivo de la organización había explicado a El Observador que la estrategia de conservación implicaba aliarse con los productores, en manos de quienes están la mayoría de los campos naturales.
Si no tenemos campos naturales y productores rurales dispuestos a mantenerlos, pronto tendremos que colgar los prismáticos", dijo Inés Paullier, presidenta de Aves Uruguay

Sin embargo, Aves Uruguay no solo tuvo en cuenta a los productores locales al momento de presentar el proyecto ante el BID, sino que amplió la vista más allá de la frontera. Necesitaba implementar una medida global, que involucrara a los gobiernos del Cono Sur.

Pastos estratégicos


En el marco del proyecto Incentivos para la conservación de los pastizales naturales en el Mercosur, se reunieron en la capital uruguaya representantes de Uruguay, Paraguay, las provincias argentinas de Formosa, Santa Fe y Entre Ríos, y el estado brasileño Rio Grande do Sul.

Junto con la Alianza del Pastizal, el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el rol facilitador de la ONG Aves Uruguay, el encuentro buscó dar forma a una política regional de conservación de pastizales.

Cabe destacar que a la donación del BID se suman US$ 450 mil por parte de los estados involucrados y BirdLife Internacional, la red que nuclea organizaciones de conservación de aves de más de un centenar de países, incluida Aves Uruguay.

Productividad y conservación


Los pastizales son la cuna de la carne, esa que tiene el sello de ser buena y que los productores rurales comercializan hacia adentro y hacia fuera.

Sin embargo, los campos naturales son productores en sí mismos: se encargan de conservar los suelos, secuestrar carbono, mantener la estabilidad de las fuentes de agua y de cuidar la biodiversidad. Pero los productores no lo saben.

Así planteó el problema el biólogo argentino Aníbal Parera, ante los representantes de los gobiernos del Cono Sur reunidos en Montevideo.

En tiempo y forma


Mientras que este ecosistema natural desaparece a ritmo acelerado en las pampas, las soluciones planteadas incluyen incentivos oficiales a los productores, como forma de reconocerlos por los servicios que los pastizales significan para la sociedad.
Buena producción es sinónimo de buen manejo, y este último, de conservación”, dijo el agrónomo uruguayo Rafael Sarno

Para esto, se prevé designar un grupo de tareas que cree herramientas tanto tecnológicas como políticas que, entre otras funciones, llevarán el registro del ICP, el índice que permitirá medir la contribución de los campos en materia de conservación.

A partir de imágenes satelitales de los campos, la herramienta hará posible medir “con la misma regla” a las "unidades productivas de una muy extensa región”, explicó en la reunión el experto argentino, Ernesto Vigliazzo.

De esta forma, se premiará a los productores mejor calificados, entendiendo que “buena producción es sinónimo de buen manejo, y este último, de conservación”, según el ingeniero agrónomo uruguayo Rafael Sarno.

 


De pastos y aves


En Uruguay hay registradas 476 especies de aves, de las cuales 150 dependen de los pastizales. Más del 15% de ellas tiene algún grado de amenaza, que abarca desde especies vulnerables hasta extintas.

Por eso Inés Paullier, presidenta de Aves Uruguay, dijo durante la reunión: "Si no tenemos campos naturales y productores rurales dispuestos a mantenerlos, pronto tendremos que colgar los prismáticos".



 

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