Entre la genialidad y el fraude

El récord olímpico de la nadadora china Ye Shiwen generó dudas sobre los controles de dopaje, pero su excepcional desempeño tiene explicaciones físicas y psicológicas
"Imposible” es la palabra más repetida respecto al desempeño de la nadadora china Ye Shiwen. La atleta de 16 años rompió el récord olímpico femenino en 400 metros combinado al completar la carrera en 4 minutos, 28 segundos y 43 décimas, completando los 50 metros finales unas 17 décimas de segundo más rápido que el oro masculino, el estadounidense Ryan Lochte, en la competencia equivalente.

Sin embargo, lo “imposible” de este desempeño también ha cobrado tintes racistas, machistas y políticos. Es que, además de “vencer” a la estrella masculina estadounidense del momento, la nadadora china superó por 5 segundos su mejor tiempo histórico.

Con estos datos, varios atletas y dirigentes deportivos, citados por prestigiosos medios, comenzaron a levantar sospechas sobre la adolescente. Por ejemplo, John Leonard, director ejecutivo de la Asociación Americana de Entrenadores de Natación y de la Asociación Mundial de Entrenadores de Natación, dijo al diario The Guardian que la actuación de Ye fue “perturbadora” y que traía “muchos recuerdos feos” de escándalos de dopaje en Juegos Olímpicos anteriores.
Ian Thorpe era considerado un genio, Michael Phelps obtuvo ocho medallas de oro en Beijing (....). ¿Por qué un genio no puede surgir en China, un país con una población numerosa?”, dijo el jefe del equipo olímpico de natación chino, Xi Qi

Ante las crecientes acusaciones, el Comité Olímpico Internacional informó que todos los exámenes de dopaje a Ye dieron negativo y adjetivó las sospechas como “tristes”.

Más allá de que China supo hacer trampa en la década de 1990, cuando desconocidos deportistas consiguieron numerosas medallas bajo los efectos de las drogas, los récords olímpicos se superan de forma constante sin mayores cuestionamientos.

Como dijo el jefe del equipo olímpico de natación chino, Xu Qi, a CNN: “Ian Thorpe era considerado un genio, Michael Phelps obtuvo ocho medallas de oro en Beijing (....). Admitimos y aceptamos a esos genios, pero, ¿por qué un genio no puede surgir en China, un país con una población numerosa?”.

Por lo pronto, Ye es inocente y la ciencia puede explicar lo excepcional (no “imposible”) de su nado.

Nadadora prodigio


Según los expertos consultados por BBC, Ye tiene una “pequeña y ligera” estructura corporal ideal para este tipo de competencias. De hecho, la nadadora de 1,72 metros y 64 kilos comenzó a nadar a los 6 años, luego de que su maestra notara que tenía “manos y pies grandes”, según la agencia estatal china Xinhua.

Al cuerpo privilegiado de Ye se suma su corta edad. Aunque la adolescencia puede ser un factor negativo debido a la inmadurez física y psicológica, John Brewer, director de deportes de la Universidad de Bedfordshire, Inglaterra, y miembro de la Asociación Olímpica Británica, dijo a la BBC que en esta edad el organismo libera hormonas que ayudan al crecimiento corporal y aumenta el desarrollo muscular y poder de resistencia.

“Durante este período el desempeño de los jóvenes atletas puede a veces sufrir, pero al final esto resulta en un organismo que es capaz de un rendimiento mucho mayor”, dijo Brewer.
Durante este período el desempeño de los jóvenes atletas puede a veces sufrir, pero al final esto resulta en un organismo que es capaz de un rendimiento mucho mayor”, explicó John Brewer, director de deportes de la Universidad de Bedfordshire

Craig Williams, experto en salud y deporte de la Universidad de Exeter, Inglaterra, explicó a la cadena británica: “Deportes como la gimnasia y la natación son muy exigentes técnicamente y, por lo tanto, con el entrenamiento correcto los adolescentes pueden destacarse incluso cuando no han logrado su máxima potencia”.

En este sentido, Ye dijo a Beijing Morning News: “Si el entrenador me pide que practique 10 mil metros, nunca sería una deportista perezosa como para nadar 9.900 metros”.

La estricta disciplina china también se combina con el apoyo de la segunda economía más grande del mundo, que ahora puede gastar en los mejores entrenadores e instalaciones del mundo. Ye, por ejemplo, se formó en Australia con dos reconocidos técnicos.

Lejos de las teorías conspirativas, el otro involuntario implicado en el escándalo de Ye, el medallista Lochte, dijo: “Fue impresionante. Y fue una mujer. Ella es rápida. Si hubiera estado ahí conmigo, no sé, podría haberme ganado”.

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