Entre asteroides y asado

Más de 400 científicos, entre ellos pesos pesados de la NASA, se reunieron en Montevideo

Asteroides, Cometas y Meteoritos (ACM) es considerada como la conferencia de astronomía de mayor relevancia mundial. Este año, este prestigioso encuentro tuvo lugar en Montevideo del 10 al 14 de abril, cuando más de 400 investigadores de todo el mundo –140 de ellos de EEUU– colmaron las calles montevideanas, degustaron asado y hablaron de los pequeños cuerpos del Sistema Solar.

Tal como dijo el uruguayo Gonzalo Tancredi, presidente del comité organizador, la gente que se suele ver en los documentales de Discovery Channel estuvo en la ciudad.

Cinco de ellos, integrantes de tres misiones de la NASA (New Horizons, Dawn y OSIRIS-REx), se reunieron en la Embajada de los Estados Unidos para hablar con El Observador.

"En Uruguay hay un grupo muy pequeño, pero muy conocido, de gente que trabaja en este campo", contó Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons, la que en julio de 2015 sobrevoló el planeta enano de Plutón y ahora se dirige hacia un objeto aún más lejano del Cinturón de Kuiper, una zona más allá de Neptuno.

Más que un halago es una realidad, ya que Julio Fernández, del departamento de astronomía de la Universidad de la República, ha hecho contribuciones a las ciencias planetarias. Y los de la NASA lo tienen muy bien ubicado.

"Ellos se ofrecieron a organizar el evento y aquí estamos", contó Stern. El encuentro se caracteriza por ser puramente un espacio de intercambio entre académicos, sin público ni prensa. "Estamos con las camisas remangadas, compartiendo los resultados de las misiones y haciendo nuevas colaboraciones", señaló.

Dante Lauretta, principal investigador de la misión OSIRIS-REx, bromeó que lo más destacado de su visita a Uruguay fue el asado. "Podemos hablar de astronomía en cualquier lado, pero de paso conocemos culturas nuevas", subrayó.

¿A quién llamás enano?

La palabra del año de 2006, escogida por la American Dialect Society, fue el verbo "plutoed" o "to pluto" y significa "devaluado" o "degradado", tal como le pasó a Plutón en ese entonces.

Cuando la nave New Horizons despegó al espacio en enero de 2006, Plutón seguía siendo reconocido como planeta, pero pronto fue destronado y clasificado como planeta enano. En síntesis, lo que sucedió fue que la comunidad científica redefinió los requisitos para ser un planeta y Plutón, lamentablemente, no cumplía con ellos.

En un abrir y cerrar de ojos la ya partida sonda de la NASA pasó de ser la antorcha que iluminaría –por primera vez en la historia– al planeta más lejano del Sistema Solar, a ser un destello de luz sobre un objeto transneptuniano, como muchos otros a su alrededor.

Sobre este desenlace de los hechos, Stern admitió: "De una manera muy perversa, estoy bastante feliz por lo que pasó". Plutón se convirtió en el favorito de todos. Cuando New Horizons se acercó el 14 de julio de 2015 al explaneta fotografiándolo en todo su pequeño y frío esplendor, el mundo entero alzó su mirada a los astros. Y resultó ser sorprendente, independientemente de su estatus de enanismo.

"Si un robot llamado New Horizons hizo que en un solo día casi un tercio de toda la población mundial visitara su página web, solo por explorar un mundo desconocido a tres mil millones de kilómetros, entonces imaginen lo que puede pasar cuando en 15 años podamos pisar la superficie de Marte", reflexionó el astrónomo.

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Plutón; fotografía tomada por New Horizons
Plutón; fotografía tomada por New Horizons

En el límite con lo desconocido

Desde que la nave pasó a tan solo 12.430 kilómetros de su superficie, los científicos cambiaron completamente su percepción del planeta helado, que resultó activo al día de hoy, geológica y atmosféricamente. Este hallazgo se debe a que algunas de sus zonas son relativamente "jóvenes".

"Es un fenómeno que un planeta, del diámetro de Estados Unidos, tenga una complejidad geológica que pueda competir con la de la Tierra y Marte. Ahora tenemos que entender por qué nos equivocamos tanto, y si todos los planetas pequeños del Cinturón de Kuiper serán igual de complejos", concluyó Stern.

La nave ahora se dirige hacia los límites del Sistema Solar; nuevos horizontes, literalmente. Tras rozar Plutón sigue adentrándose en el enigmático cinturón, para llegar a su cita con un objeto bautizado MU69 el 1° de enero de 2019.

"Fernández Belt"

"Lo llamo cinturón transneptuniano, porque lo de Kuiper no me lo fumo", admitió Javier Licandro. "Cuando hablan del Kuiper Belt en realidad deberían hablar de Fernández Belt, porque el que prueba que existe un disco más allá de Neptuno es Julio Fernández en 1980", contó el uruguayo en la NASA.

"No trabajo para la NASA, pero estoy metido en un proyecto que lidera la NASA", corrigió. Licandro es astrónomo y investigador de la misión OSIRIS-REx, en la que se especializa en el procesamiento de imágenes. En la Udelar fue alumno de Fernández, y hace 20 años se fue a hacer el doctorado en Tenerife (España), donde se quedó.

Licandro cree que para Uruguay fue muy importante alojar esta conferencia porque "esto va a inspirar a toda una nueva generación a formarse en ciencias".

El objetivo de OSIRIS-REx es visitar el no muy lejano asteroide primitivo Bennu –rico en carbono–, tomar una muestra de este y regresar a la Tierra en 2023 para contar el cuento. Los asteroides primitivos contienen material que apenas ha sido alterado desde que se formaron, hace más de 4.500 millones de años, o el inicio del Sistema Solar. De esta forma, se podrá hacer un inventario de los elementos que existieron en ese entonces y, por ende, llenar vacíos sobre nuestro origen.

"La nave está en vuelo, llegará por octubre de 2018, ahí es cuando va a empezar el movimiento de verdad para nosotros", apuntó.

Al preguntarle si siente que está haciendo historia, contestó con una humildad uruguaya que por lo visto sigue conservando, a pesar de su acento español: "Los que hacen historia son ellos [los investigadores principales]".


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