En Uruguay los drones hacen cine

La tendencia de usar aviones no tripulados para captar fotos y videos aéreos para producciones audiovisuales cobra vuelo en el país
La primera vez que se supo de ellos fue para despertar el pánico civil. Los drones ocupaban titulares por su uso militar para realizar ataques o vigilancia de forma discreta y sin arriesgar la vida de las tropas. Sin embargo, a medida que pasan los años, estos aviones no tripulados también están demostrando que sirven para mucho más que la guerra.

Hoy en día, muchas de las espectaculares tomas aéreas a las que el cine, la publicidad e incluso las transmisiones televisivas nos tienen acostumbrados son posibles gracias a los drones. En Uruguay varias empresas ofrecen sus servicios de filmación y fotografía aérea.

Un ejemplo es la compañía Uruguay Desde lo Alto, que trabaja con drones sobre todo en el ámbito privado. Tal es el caso de las familias que desean registrar sus casas con video e imagen desde el cielo, un chiche que crece en popularidad. A su vez, mientras las empresas empiezan con timidez a arriesgarse a contratar estos innovadores servicios, la firma aprovecha el tiempo para intentar mejorar la tecnología existente.

Una de las cosas que hicieron con los dos drones Phantom que le compraron a la empresa estadounidense DJI fue mejorar la calidad de las imágenes que capturan. Para eso, en uno de los modelos cambiaron la placa principal, mientras que en el otro modificaron su estabilizador a partir de motores modernos. De esta forma, hoy consiguen mejores imágenes al momento de filmar.

Daniel Stonek, director de Uruguay desde lo alto, señala que si bien esta tecnología es muy buena, falta una recepción mayor en Uruguay, donde a veces cuesta tomar la decisión de “invertir en algo distinto”, dice.

Joaquín González y Francisco Pastori crearon a fines del año pasado la empresa Xufo. Compraron su primer dron, también un Phantom de DJI, con el cual empezaron a experimentar. Al poco tiempo decidieron comprar otro más, pero de un modelo más avanzado. A pesar de venir de caminos muy diferentes (González de relaciones internacionales y Pastori de arquitectura), los une un mismo gusto: “Somos dos apasionados del audiovisual”, cuenta Pastori.

Estos emprendedores dicen sentirse motivados a seguir avanzando, gracias al crecimiento que proyectan en el país. Pastori afirma: “Vemos que la tendencia está creciendo mucho rápidamente. El acceso a los drones es cada vez más sencillo y económico. La diferencia la hacen los equipos de posproducción con su tratamiento de las imágenes aéreas brutas” obtenidas.

Con tres años en el mercado, Aerocam Solutions desarrolla sus propios drones. Realizan desde el diseño hasta la fabricación mediante el ensamblado de piezas, muchas de las cuales son importadas de Estado Unidos. También utilizan los populares Phantom con modificaciones propias. Según explican, a diferencia de otros aviones no tripulados, los suyos permiten elevar cámaras de mayor porte que las ligeras GoPro, por lo que logran filmar con mayor calidad de imagen.

Durante los años que llevan en el mercado, en Aerocam han visto cómo poco a poco el rubro se populariza. “La gente está empezando a adoptar los drones. Las tomas aéreas le gustan a todo el mundo, pero eran caras en un principio”, dijo Pablo Neme director de la compañía.

Por su parte, Juanjo Vázquez y Alejandro Ferrari, socios y dueños de la productora de imágenes aéreas Dédalo, le han dado mucho trabajo a sus drones. El domingo se encargaron de la trasmisión del Gran Premio General Artigas en el Hipódromo de Maroñas y el miércoles captaron la inauguración del parque eólico en sierra Caracoles. Con un año en el mercado, señalan que todavía hay ciertas distancias por parte de potenciales clientes al uso de esta tecnología. “Las empresas que podrían usarla están con timidez”, dicen.

Los dos emprendedores desarrollaron un sistema que les da mayor estabilidad a las imágenes captadas por los drones Phantom y ampliaron el alcance de la transmisión de contenidos hasta una distancia de 200 metros con una señal Wi-Fi, la cual tiene un atraso de apenas 300 milésimas de segundo. Esto captó la atención internacional y los puso bajo la mirada de la propia empresa DJI.

Marco legal


Actualmente estos vuelos carecen de un marco legal que los regule y proteja. En este sentido, en Aerocam se encuentran trabajando en la redacción de un proyecto de ley que permita amparar derechos como la cobertura de las empresas aseguradoras, que todavía no protegen este tipo de equipos, así como obligaciones como alturas máximas y espacios permitidos.

Mientras tanto, Aerocam junto con el Ejército uruguayo desarrollaron un prototipo de esta tecnología de aviones no tripulados, bautizado El Charrúa. Este dron, que todavía está en fase de desarrollo, servirá para control de rutas nacionales, de fronteras, de abigeato y para usos militares, cuentan desde Aerocam. El costo final del proyecto puede rondar los US$ 2 millones.

Así, los drones en Uruguay vuelan en la dirección opuesta a la del mundo: de la producción audiovisual llegan al uso militar.

 



 



 



 


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