En estas mazmorras no existe piedad

Darkest Dungeon no tiene compasión por el jugador que arroja a un mundo repleto de bestias; uno de los juegos recomendados del año
El relato comienza como los mejores relatos de horror cósmico de Howard Phillips Lovecraft: una voz en off -que le habla directamente al jugador– cuenta la tragedia de Hamlet, un otrora próspero pueblo. Este narrador relata que él y su familia vivieron muchos años de bonanza y alegría, hasta que ese todo que estaba tan bien comenzó a corroerle las tripas. El aburrimiento y la desidia lo llevó a la decadencia y al abandono hasta que, por fin, luego de revisar la antigua biblioteca familiar, encontró unos libros y pergaminos malditos los cuales narraban un oscuro secreto que yacía bajo los cimientos de la casa familiar.

Obsesionado con encontrar qué se escondía allí abajo, el narrador nos cuenta como liberó a través de un portal un mal innominable y ahora Hamlet es un refugio para todo lo que está mal en el mundo.
Le pide al jugador, su último descendiente, salvar el pueblo y recuperar el nombre familiar de la maldición. Y como suele ocurrir también en los relatos de Lovecraft, termina la narración quitándose la vida de un disparo.

Recomendado

Luego de este arranque tan prometedor, el jugador irá aprendiendo las reglas de juego de Darkest Dungeon. Administrará un equipo de aventureros compuesto por brujos, monjas, cruzados, ladrones de tumbas, cazarrecompensas, abominaciones satanistas, doctores alquimistas, leprosos y muchos más personajes de los que no conviene encariñarse (digamos que la tasa de mortalidad es alta en este juego).

Estos irán por los distintos territorios de Hamlet –pantanos, ruinas, cavernas y por fin la mazmorra más oscura– para eliminar todos los monstruos de diferente índole que quedaron libres a través de aquel portal.

A priori podría parecer que no hay nada nuevo bajo el sol, pero lo cierto es que la creación de Red Hook Studios para PC y PlayStation4 tiene varias cartas bajo la manga. La primera es su sistema de juego. No deja de ser complejo ya que hay que administrar al equipo de aventureros (que ronda entre cuatro y 15), curarlos, cuidarlos, mejorarlos y, al mismo tiempo, progresar en la reconstrucción de Hamlet; no obstante, es muy sencillo de entender y aplicar.

Para los amantes –como uno– de la acción por turnos, no hay mejor juego en este estilo desde el Fallout. Y sumado a su gran jugabilidad, tiene una de las mejores presentaciones en cuanto a música y diseño vistas recientemente. La banda sonora corre a cargo de Stuart Chatwood, guitarrista de la banda canadiense The Tea Party, y es simplemente perfecta. Los diseños son autoría de Chris Bourassa (creador también del juego y director de Red Hook Studios) y Brooks Gordon, y abrevan directamente de la escuela de Mike Mignola. La impronta del creador de Hellboy se nota tanto en el diseño de los personajes como en toda la estética del ambiente del juego, sus monstruos y los escenarios. Visualmente, el juego es una aplanadora, extremadamente coherente con su universo.

Es, además, uno de los juegos más difíciles que ha aparecido en los últimos tiempos. Cada nivel de enemigos es exponencialmente difícil, pero encima de eso carece de la chance de guardar. O mejor dicho, guarda automáticamente TODO lo que pasa. Por tanto, la posibilidad tan propia de los videojuegos de volver atrás y retomar luego de que algo muy malo haya pasado (la muerte de nuestros héroes, un camino equivocado, un monstruo demasiado difícil, etc.) desaparece. Uno debe seguir adelante pase lo que pase, pierda a quien pierda (de ahí el consejo anterior de no encariñarse con nadie).

Editado en enero de este año, Darkest Dungeon incorpora nuevos mapas y nuevos personajes de forma continua.

Sin dudas, uno de los juegos imprescindibles de este año.


Populares de la sección

Acerca del autor

Rodolfo Santullo