Empresarios a la conquista del espacio

Elon Musk y Richard Branson son parte de una generación de multimillonarios que invierten su dinero e ingenio en la carrera espacial
La conquista del espacio ha pasado a manos de empresarios multimillonarios que están construyendo las naves del futuro capaces de viajar de Nueva York a París en una hora y media. Estos pioneros tienen un punto en común: ya no dependen de los programas gubernamentales, que se han ido reduciendo con el tiempo.

Los tiempos han cambiado. La NASA, la agencia espacial estadounidense, había enviado el primer hombre a la luna en 1969 en el marco de la carrera espacial de la guerra fría.

Hoy en día es un industrial sudafricano, Elon Musk, fundador de los automóviles eléctricos Tesla y de la empresa de lanzadores espaciales SpaceX, quien quiere realizar el primer viaje a Marte en la próxima década.

Richard Branson, el más avanzado


El proyecto de otro multimillonario, el británico Richard Branson, fundador del grupo Virgin, es el que está más avanzado y el más mediatizado. Su nave SpaceShipTwo, lanzada desde un extraño cuadrirreactor de doble fuselaje podrá transportar a dos pilotos y hasta seis pasajeros para un vuelo suborbital de tres horas.

A pesar de numerosos aplazamientos desde las primeras pruebas de 2007, Sir Richard asegura que junto a sus hijos será el primer pasajero antes de fin de año.

Su compañía Virgin Galactic obtuvo en mayo pasado la luz verde de la FAA, la agencia federal norteamericana de la aviación, para transportar pasajeros desde una base en Nuevo México, Spaceport America, un nombre de ciencia ficción.

El precio del pasaje, US$ 250.000, no resultó disuasivo para más de 600 candidatos, incluyendo varios famosos como el actor Leonardo DiCaprio, que ya reservó su lugar.

Por su parte, XCOR es más abordable. Por US$ 100.000, propone un vuelo suborbital de una hora a bordo de su transbordador Lynx que despegará y aterrizará como un avión desde el desierto de Mojave, en California. Ya vendió unos 300 boletos.

"El primer prototipo está en etapa de montaje. Si todo va bien, los vuelos de prueba comenzarán antes de fin de año y los vuelos comerciales antes de fines de 2015", declaró Michiel Mol, miembro del directorio de la empresa. La compañía se propone realizar cuatro vuelos por día y acumular experiencia más rápidamente que Virgin Galactic.

Otros lujos espaciales de millonarios


Estos empresarios no se contentan con satisfacer los caprichos de los ricos, sino que también apuntan al mercado de lanzamiento de satélites de menos de 250 kg.

"No hay lanzador específico dedicado a los pequeños satélites", explicó Rachel Villain de Euroconsult. "Todos desde hace año están buscando la forma de disminuir los costos para que el simple lanzamiento de un pequeño satélite sea más rentable que embarcar como pasajero en un lanzador de mayor tamaño".

"Estos nuevos actores están cambiando las cosas, creando una revolución en el universo de los lanzadores mediante procedimientos muy astutos, más inteligentes porque no generan desechos, son reutilizables y finalmente resultan menos caros", estimó Philippe Boissat, experto en aeronáutica de la consultora Deloitte.
Estos nuevos actores están cambiando las cosas, creando una revolución en el universo de los lanzadores mediante procedimientos muy astutos, más inteligentes porque no generan desechos, son reutilizables y finalmente resultan menos caros", dijo Philippe Boissat, experto en aeronáutica de la consultora Deloitte

También es el objetivo de un recién llegado, Swiss Space Systems o S3. Con un transbordador embarcado sobre un Airbus A300, su fundador Pascal Jaussi quiere primero lanzar satélites y luego transportar pasajeros de un punto a otro del planeta.

Este ex piloto de prueba de 37 años tiene como objetivo dividir por cuatro el precio de un lanzamiento, para reducirlo a 8 millones de euros por un satélite de 250 kg puesto en órbita. "Los fabricantes de satélites que quieren lanzar constelaciones de satélites meteorológicos o de vigilancia nos están llenando de pedidos", comentó.

Los primeros vuelos de prueba están previstos a fines de 2017 y los primeros lanzamientos comerciales a fines de 2018, desde una base espacial en las Canarias.

Para pasar al transporte intercontinental de pasajeros en la década siguiente, está haciendo certificar por las autoridades aeronáuticas todos los elementos de su nave espacial, como un avión. Un avión comercial realiza el trayecto de 5.800 km entre Nueva York y París en siete horas. A la velocidad Mach3, el transbordador de S3 cubriría esa distancia en 1H30.

"Quisiéramos llegar al precio de una primera clase para un vuelo transatlántico. Nunca habría que superar los 30.000 francos suizos (unos US$ 33.000)", dijo.

Philippe Boissat ve aún más lejos. "Estos vuelos suborbitales, anticipa, van a generar una nueva generación de pilotos de caza: al mando de los transbordadores, su misión será proteger los satélites o neutralizar a aquellos que representan una amenaza".

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