El zoológico de cristal capitalino

La Intendencia de Montevideo presentó su nuevo plan para Villa Dolores, Parque Lecocq y Museo Dámaso Antonio Larrañaga, aunque lejos está del anunciado “cambio radical”
Cuando un montevideano le pregunta a Ana Knobel, directora de la División Artes y Ciencias de la Intendencia, por qué debe haber zoológicos en la capital, ella responde: “¿Sabés lo que es el tamanduá, el aguará-guazú, el coendú?”. La respuesta en un 90% de los casos es negativa, contó.

El Sistema Departamental Zoológico de Montevideo, un plan maestro para la gestión de Villa Dolores, el Parque Lecocq y el Museo Dámaso Antonio Larrañaga presentado ayer, busca solucionar esta falencia que, en 100 años de historia, el zoológico ubicado en la calle Rivera no ha podido solucionar.


¿Un cambio radical?


Lejos de la visión victoriana de los zoológicos de los siglos XIX y XX, donde había una exhibición de lo exótico, el objetivo ahora es defender la biodiversidad, conservar el medio ambiente y educar en la convivencia, dijo Knobel.

Sin embargo, en la presentación pública de este nuevo sistema solo se habló de los últimos dos puntos. Se anunció un plan de ahorro de agua en Villa Dolores, que permitirá reducir en un 70% los $ 10 millones que el zoológico invierte por año en este rubro. Se habló del “Parque de la amistad”, un espacio con juegos accesibles e inclusivos. Se informó de la construcción de nuevos servicios higiénicos y espacios de comidas, el rescate del circuito botánico y de estatuas, y de una serie de actividades con motivo del primer centenario de Villa Dolores (ver recuadro).

Pero en lo que respecta a las mejoras concretas en las condiciones de vida de los más de mil animales a cargo de la Intendencia de Montevideo, no hubo novedades. Apenas se mencionaron dos encierros en la presentación: el de los babuinos en el Parque Lecocq –una obra que empezó a principios de este año y terminará en enero próximo–, y el de los grandes felinos en Villa Dolores, construcción que lleva unos 15 años inconclusa y que se finalizará en 2013.

Estas dos obras lejos están del “cambio radical en zoológicos”, anunciado en la nota de la web de la Intendencia que invitaba al evento.

Pese a ello, el acto mostró una voluntad política por mejorar los zoológicos capitalinos, un tema largamente olvidado en las agendas de gobierno.

Tamanduá azul


Tanto el logo del Sistema Departamental Zoológico de Montevideo como de los 100 años de Villa Dolores es un tamanduá u oso melero. Este simpático animal trepador de árboles está en peligro de extinción en Uruguay y actualmente no hay ejemplares en ningún zoológico capitalino. El último llegó años atrás luego de recibir un balazo, contó Fernando Cirillo, director de Villa Dolores.

Según Knobel, “en Uruguay existen 70 especies en peligro de extinción y solo hay líneas de investigación desarrolladas para 20 de ellas”. La cercanía con las facultades e institutos como el Clemente Estable es una de las tantas razones por las cuales Montevideo necesita un zoológico, según el libro Bienvenidos al zoo de los próximos 100 años, también presentado ayer y disponible online.

“Por sus características son capaces de brindar posibilidades de investigación no solo en cautiverio sino también en vida libre”, agrega el libro.

Por ello, además de la intendenta Ana Olivera y otras autoridades municipales, los directores de los diferentes zoológicos y representantes de las ONG con sede en Villa Dolores, en el acto también habían integrantes de las facultades de Ciencias y Veterinaria de la Universidad de la República. El objetivo es que los estudiantes investiguen y trabajen en los zoológicos para aprender y aportar conocimiento.

Nada de esto convenció a tres jóvenes del grupo ambientalista Acción y Reacción, que aparecieron en el evento en silencio con un cartel que decía en negro sobre fondo rojo: “No más zoológicos. Un siglo fue suficiente”. Sin embargo, a medida que fue transcurriendo la hora de presentación, comenzaron a interrumpir a los gritos a varios oradores, ganándose varios chistidos.

En respuesta a ellos, el coordinador del Bioparque M’Bopicuá de Río Negro, Juan Villalba-Macías, quien lleva 40 años trabajando en conservación, dijo querer reivindicar los zoológicos: “Más de 600 millones de personas visitan los zoológicos en el mundo cada año. Es el primer contacto que tenemos con la naturaleza y, a pesar de los numerosos videos y fotografías, la vivencia de tener a un animal silvestre cerca es intransferible”.

También contó que ayer en M’Bopicuá nació un gato montés, una especie que aún no se extinguió gracias a la cría en cautiverio. Es entonces cuando es posible ver el sentido de algunas rejas.


Agenda del domingo 28


Con motivo de los 100 años de la donación del zoológico a la Intendencia de Montevideo por parte del matrimonio Alejo Rossell y Rius y Dolores Pereira, este domingo se realizarán varias actividades de 10 a 17 horas.

Fiesta de disfraces

El zoológico invita a los niños a ir disfrazados de animales o personajes de época.

Ceibal en el zoo

Por un lado se explicará a los niños cómo monitorear el medio ambiente con la XO y, por otro, se inaugurará la cartelería con código QR mediante el cual se accede a contenidos en lenguaje de señas para personas sordas.

Nursery

En esta área donde se atiende a los animales recién nacidos y neonatos se podrá ver a las crías y hasta darles la mamadera.

Biocine

A las 12, 15 y 16.15 horas se proyectarán documentales sobre la flora y fauna autóctona como Faunta urbana, de Marcelo Casacuberta (última función). Además, se podrá conocer un proyecto de cine autosustentable que funciona con energía limpia.


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