El verdadero problema de los mails en masa

No son los mil millones de mails que se envían por día, es no terminar en la bandeja de spam
MailChimp es un servicio que permite mandar mails en masa a una base de suscriptores. En este momento, a través de la plataforma se envían cerca de 1.000 millones de mails por día, pero el problema no está en manejar esa cantidad, sino en que no terminen en las carpetas de spam.

Hoy, los filtros no solo escanean las palabras claves (como referencias a contenidos pornográficos), sino que, además de chequear el emisor, miran desde qué servidores se realizó el envío. Es una especie de ranking de reputación en el cual se evalúa qué tanto contenido basura se envía desde dichos servidores.

Estas barreras poco conocidas hacen más difícil caer en ataques cibernéticos, pero también hacen más difícil mandar mails grupales, por pequeños que sean estos grupos. Esto no es del todo conveniente, porque a pesar de que mucho del spam es inútil, hay mails que el público todavía quiere recibir.

Recibir menos spam suena genial, pero las compañías grandes, como Mailchimp, disfrutan de una posición dominante sobre aquellos que quieran crear un servicio de mail propio. Estos no empiezan con una reputación de cero, sino menor, debido a que este tipo de servidores son, con mucha frecuencia, creados por ciberdelincuentes para enviar malware a usuarios no suspicaces.

Los mails de servidores nuevos probablemente terminen como spam, incluso aunque se sea meticuloso en los contenidos y en que desde ese servidor nunca se envíe correo basura. En este mundo, el nuevo es sospechoso hasta que se demuestre lo contrario.