El tiempo marcará su destino

Apple se unió a la competencia por conquistar la muñeca. La compañía lanzó su propio reloj inteligente en un mercado que no termina de despegar y donde ya batallan Samsung y Google
Un usuario promedio mira su celular 150 veces al día. Este número, surgido de una investigación de la firma Kleiner Perkins Caufield & Byers, puede parecer excesivo, pero no lo es. A las llamadas, mensajes, correos electrónicos, chats y otras notificaciones que interrumpen la rutina diaria, se suman aquellas distracciones voluntarias, como ver un video, jugar o navegar en internet y redes sociales.

Como si revisar el teléfono de forma obsesiva no fuera molesto ya, en los últimos años los teléfonos han ido aumentando de tamaño. Prueba de ello son los recién lanzados iPhone 6, con pantallas de 4,7 y 5,5 pulgadas. Es tan fuerte la tendencia de los smartphones grandes y las phablets que la misma fue incorporada por Apple esta semana pese a poner a la compañía en una posición doblemente incómoda: tuvo que llevarle la contra a su líder histórico, Steve Jobs, que desdeñaba los teléfonos ladrillo, y debió correr atrás de la moda, no imponerla.

En este contexto es que los relojes inteligentes empiezan a surgir hace un par de años. La necesidad de los consumidores se hizo notar cuando la comunidad del sitio Kickstarter dio al proyecto Pebble US$ 10 millones, pese a que pedía US$ 100 mil para hacer su smartwatch realidad.

No obstante, el área se asentó como un accesorio y no una simple novedad geek recién el año pasado, cuando Samsung lanzó su primer modelo de reloj inteligente, el Gear, que trabajaba en conjunto con sus principales smartphones estrella, los Galaxy. Desde entonces, la surcoreana ha ido lanzando distintos modelos sin grandes variantes hasta hace 10 días. La compañía presentó el Gear S, que por tener conexión 3G, puede funcionar con independencia del teléfono.

A mediados de año, Google se sumó a este emergente mercado de la manera que mejor sabe hacerlo: adaptando su dominante sistema operativo móvil Andoid a la muñeca. Los primeros modelos con Android Wear se conocieron en estos días, de la mano de Motorola y LG.

En este contexto, Apple no llegó con una tecnología revolucionaria, sino con una belleza única. La firma respondió a las preocupaciones estéticas que despertaba este rubro tecnológico. También introdujo algunos gestos y pedazos de hardware (como la perilla) que se convertirán en el estándar de los relojes inteligentes.

Pese a ser una tendencia comprensible con competidores de alta gama, el rubro despierta más interrogantes que certezas. Según la firma Parks Associates, el año pasado se vendieron 2,8 millones de relojes inteligentes, más otros 13,6 millones de pulseras que monitorean el ejercicio físico y la salud. Estos montos son magros por demás si se considera que, de acuerdo con la compañía de análisis IDC, en ese mismo período se comercializaron mil millones de smartphones alrededor del mundo.

Solo el tiempo dirá si la categoría logra imponerse.

 

 



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