El sueño devela datos sobre la depresión

En el marco de la Semana del Conocimiento del Cerebro, un equipo de investigadores de Facultad de Medicina presentará el lunes un estudio sobre esta enfermedad
La neurocientífica Patricia Lagos se aleja de muchos clichés que rodean a la ciencia. Sin túnica blanca ni tubos de ensayo, la docente e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República trabaja en un laboratorio con mesas y algunos aparatos electrónicos. Le preocupa la dificultad de hacer llegar la ciencia al público no especializado y es por ello que dedica tiempo a dar charlas abiertas sobre sus estudios.

Desde hace unos seis años, la Facultad de Medicina en conjunto con el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable y el Hospital de Clínicas vienen desarrollando distintas líneas de investigación para saber cómo funciona el cerebro. Por medio de la experimentación con ratas de laboratorio, el grupo ha obtenido numerosos avances sobre las reacciones de diferentes partes de este órgano y del sistema nervioso periférico.

Ahora, sus líneas de investigación específicamente sobre el sueño han ayudado a develar más datos sobre la depresión, un trabajo cuyos resultados serán presentados este lunes a las 20 horas en Maldonado, en el marco de la Semana del Conocimiento del Cerebro, en una charla abierta titulada “¿Qué pasa en nuestro cerebro mientras dormimos?”.

Ratas depresivas


El cerebro humano transmite información al cuerpo por medio de todos sus conectores, a través de sustancias neurotransmisoras, las cuales tiene diferentes funciones que generan cientos de estados en el cuerpo. La depresión se genera, en parte, por la baja cantidad de una de estas sustancias, la serotonina, que permite el estado “activo”. Desde allí parte la principal investigación que realiza Lagos junto a su equipo.

Según contó Lagos, el estudio continúa el trabajo del doctor Pablo Torterolo, quien observó que la sustancia inhibidora conocida como Hormona Concentradora de Melanina (MCH, por sus siglas en inglés) llegaba a determinados núcleos del cerebro, donde se genera la serotonina. Estos núcleos presentaban falta de esta sustancia clave para el estado “activo” (anti-depresivo). Desde allí se planteó la pregunta de qué relación tenían estas dos sustancias y si había alguna conexión con el bajo nivel de serotonina.

En base a ello, el equipo comenzó a investigar, tomando como nexo la alteración del estado sueño-vigilia, característica de las personas con depresión. Estas “tienen alterada la arquitectura” o ciclo del sueño, en concreto, presentan una prolongación de la etapa llamada sueño REM.

El estudio constató la vinculación directa entre esta alteración y la MCH. Esta última inhibe la transmisión de serotonina, afectando a las neuronas que la producen y transmiten y generando, así, un estado depresivo. Por eso, se dice que el MCH tiene una acción pro-depresiva (también está vinculada a la ingesta).

Los investigadores inyectaron MCH en una zona específica del cerebro de las ratas, el Núcleo Dorsal del Rafe. Esta inyección genera en esos animales una inducción al sueño REM.

Luego, para certificar que los efectos que se registran son efectivamente generados por la MCH, se inyecta una sustancia “antagonista” que tiene una función antidepresiva. A diferencia de la MCH, esta no se produce en el cuerpo de forma natural, sino que es un conocido fármaco llamado Fluoxetina. Si los síntomas que se venían en las ratas desaparecen al inyectar la Fluoxetina, entonces se confirma que la MCH es la causante.

Si bien la investigación no tiene aplicaciones directas, el interés está en ahondar en el conocimiento de cómo funciona el sistema nervioso humano, para luego divulgarlo en la comunidad científica y entre la gente curiosa que quiere saber más.

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