El Sistema Solar es único en la galaxia

Los científicos siguen encontrando planetas habitables, pero siempre por fuera de la Vía Láctea, donde ningún cuerpo tiene las características necesarias para albergar vida extraterrestre
Los exoplanetas, que cuentan con ciertas características similares a la Tierra y en su mayoría fueron descubiertos por el telescopio estadounidense Kepler, son los más frecuentes en nuestra galaxia pero inexistentes en nuestro Sistema Solar. Esto quiere decir que es una excepción cósmica, según explicó un grupo de astrónomos en la conferencia anual de la American Astronomical Society, reunida esta semana en Washington.

Más de tres cuartos de los potenciales planetas detectados por Kepler tienen un tamaño que va desde el de la Tierra hasta el de Neptuno, cerca de cuatro veces más grande. Tales planetas dominan el censo galáctico pero están ausentes de nuestro Sistema Solar, indican los astrónomos, que reconocen además que ignoran hasta este momento cómo se han formado así como la mayor parte de su composición.
"Estamos aún ante interrogantes difíciles, como las de saber cómo esos planetas enigmáticos se formaron y por qué nuestro Sistema Solar está desprovisto de ellos pese a que son los más numerosos en la galaxia", dijo Geoff Marcy

"Esta maravillosa avalancha de datos en cuanto a esos planetas denominados como 'mini-Neptuno' nos revela la mayoría de las veces solo la estructura que los envuelve", explicó Geoff Marcy, profesor de astronomía de la Universidad de California, en Berkeley, quien dirigió los análisis de alta precisión realizados desde tierra. El equipo del que forma parte informó en el mencionado congreso los resultados de cuatro años de observaciones con telescopios terrestres para confirmar los descubrimientos de exoplanetas realizados por Kepler, hoy fuera de servicio.

"Estamos aún ante interrogantes difíciles, como las de saber cómo esos planetas enigmáticos se formaron y por qué nuestro Sistema Solar está desprovisto de ellos pese a que son los más numerosos en la galaxia", destacó Marcy.

Utilizando uno de los más poderosos telescopios terrestres, desde el Keck Observatory en Hawai, estos científicos confirmaron la presencia de 41 exoplanetas descubiertos por Kepler y determinaron la masa de 16 de ellos. Con la masa y el diámetro, han podido deducir la densidad de esos planetas caracterizados ya sea como rocosos, gaseosos o de una combinación de ambos.

Las medidas de la densidad podría potencialmente determinar la composición de esos extraños planetas. Así, las medidas de densidad sugieren que estos 'mini-Neptuno' tienen un núcleo rocoso pero que las proporciones de hidrógeno, helio y de moléculas ricas en hidrógeno en su capa exterior varían enormemente, y en algunos casos no cuentan con capa exterior.

Ambiente propicio para la vida


Estos científicos anunciaron además el descubrimiento de cinco nuevos exoplanetas rocosos de un tamaño que varía de 10% a 80% más grandes que la Tierra, pero ninguno de ellos es habitable. Son demasiado calientes debido a que están situados demasiado cerca de su estrella.

Los primeros resultados de análisis sugieren que una gran parte de los planetas cuyo radio es inferior en 1,5 veces al de la Tierra podrían estar formados por silicatos, hierro, níquel y magnesio, encontrados en los planetas de nuestro Sistema Solar.

Contando con este tipo de información, los científicos podrían encontrar la parte de estrellas que albergan a estos planetas hermanos de la Tierra, lo cual nos acercará al descubrimiento de un ambiente propicio para la vida más allá de nuestro Sistema Solar, subrayaron estos científicos.

En noviembre, los astrónomos habían estimado que miles de millones de planetas del tamaño de la Tierra que se encuentran en órbita alrededor de estrellas similares al Sol en nuestra galaxia, serían potencialmente habitables.

Según su modelo computarizado, una estrella entre cinco similares al Sol en la Vía Láctea, que cuenta con alrededor de unas 5.000 millones, tiene en órbita un planeta cuyo tamaño es similar o cercano al de la Tierra, que se encuentran ni muy lejanos ni muy cercanos a su astro, permitiendo temperaturas bajo las cuales el agua puede existir y los hace potencialmente habitables.

Kepler fue lanzado en 2009 para observar más de 100.000 estrellas parecidas a nuestro Sol situadas en las constelaciones de Cygnus y de Lira, pero tuvo un desperfecto que lo dejó fuera de acción a mediados de 2013.

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