El "sexting" es cosa de hombres

Según un nuevo estudio, ellos reenvían más mensajes con contenido sexual que las mujeres, por lo que las fotos de ellas se difunden con más rapidez
El mes pasado, agentes de orden público y administradores del sector educativo realizaron un esfuerzo para detener el sexting (la práctica de enviar mensajes de texto con contenido sexual) en un liceo de Cincinnati, Estados Unidos. Cientos de estudiantes eran sospechosos de estar distribuyendo fotos de sus compañeros desnudos en internet, a través de sus celulares. Solo 10 mujeres enfrentarán el castigo: aquellas cuyas fotos tuvieron mayor circulación.

Los oficiales pueden pensar que están rastreando el problema del sexting desde sus raíces, castigando a las chicas que se tomaron fotos y las enviaron en primera instancia. Pero en realidad están reforzando los estándares desiguales del mercado adolescente de selfies, o fotos de uno mismo, tomadas por uno mismo. En una escuela estadounisense tipo, existen tantos hombres posando para ese tipo de fotos, como mujeres levantándose la remera. Pero una vez que esas imágenes llegan al sistema de distribución del liceo, las fotos de ellas viajan más rápido.

Un nuevo estudio, publicado en Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking, arroja luz sobre esa dinámica. Los investigadores entrevistaron a 1.000 estudiantes negros y latinos de décimo grado, en una secundaria al sureste de Texas, sobre sus hábitos de sexting. Entre los adolescentes negros, 27% de las mujeres y 23% de los hombres dijeron haberse tomado una foto desnudos y haberla enviado. Entre los adolescentes latinos, 20% de las hombres y 17% de las mujeres habían hecho lo mismo. Por lo que los selfies en este distrito se encuentran divididos en líneas de género. Y a pesar de que este estudio se enfocó en minorías de adolescentes, los investigadores dijeron que sus cifras respecto al sexting se alienaba con las tasas registradas entre “estudiantes blancos de instituciones privadas”, así como los de otros grupos minoritarios más diversos.

Chicos y chicas


Es en la distribución de estas imágenes que el comportamiento de chicos y chicas comienza a diferenciarse entre sí. Cuando una foto explícita llegaba a sus celulares, los adolescentes varones en el estudio eran al menos dos veces más proclives que las mujeres a haber reenviado las imágenes más allá de su público intencionado. Y los hombres eran mucho más propensos que las mujeres a haber recibido una de estos sexts errantes por parte de otro compañero.

Esa distribución carente de consenso podría estar alimentando la percepción de que las adolescentes mujeres están realizando sexting de forma más agresiva que sus pares varones. En un reporte de 2009 acerca de esta práctica entre adolescentes estadounidenses, no se registró una división estadística en el comportamiento respecto al sexting de chicos y chicas, pero sí registraron diferencias en la percepción de los adolescentes según el género. “Esto es común solo para las chicas con reputación de ser más promiscuas. Lo hacen para llamar la atención”, dijo un chico. “El sexting no es algo común pero las chicas lo hacen para que todos sepan que se ven bien”, dijo otro.

Y luego está la perspectiva femenina: “Si un chico te quiere conquistar, te enviará fotos de sus partes privadas o fotos desnudo. Sucede unas 10 veces al mes”.

Cuando las mujeres realizan sexting, son acusadas de estar publicitando su sexualidad para atraer atención; cuando los hombres lo hacen, se asume que están cortejando a una pareja sexual, una a una. Estos dobles estándares persisten a pesar de que, según el estudio, los chicos eran casi el doble de proclives a publicitar sus propias fotos desnudos online.

Repensar las medidas


Todo esto debería hacer que los liceos repensaran el esfuerzo que realizan para lidiar con el fenómeno del sexting en las instituciones. Castigar a 10 chicas por causa de un fenómeno estudiantil no hace más que reforzar la idea de que las mujeres que realizan sexting deberían estar públicamente avergonzadas, mientras que los hombres que lo hacen –y comparten- este tipo de imágenes son autorizados a tener sus selfies de forma segura en sus bolsillos.

Si el liceo realmente quiere mitigar las consecuencias dañinas del sexting, deberían terminar con quienes reenvían esas imágenes sin consentimiento.

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