El sentimiento chato que me provocó el iOS 7

El periodista especializado en tecnología Farhad Manjoo probó el nuevo sistema operativo móvil de Apple en su iPhone 5. Esta es su opinión
Después de instalar iOS 7, prendés tu teléfono y te sentís como Charlie Bucket aterrizando en la fábrica de chocolate de Willy Wonka. ¡Esos colores! ¡Esos íconos! ¡Tanto neón! Entraste en un mundo de pura imaginación, un lugar donde todo lo que te resultaba familiar y sólido fue aplastado, afinado, pintado con spray y convertido en translúcido. Pero en seguida empezás a sentir resentimiento. Después de todo, ¿valió la pena ese ticket dorado?

Cuando lo viejo se transforma en nuevo, es natural sentirse tan perdido como nostálgico, y en general es bueno dejar a un lado el inmediato sentimiento de desorientación. Dale al iOS 7 algunos días. Aprendé a sentirte cómodo con su estética tecnicolor, su tipografía más fina, sus gráficos libres. Hacé esto y notarás que al día tres o cuatro ese shock inicial dará lugar a una nueva emoción: familiaridad. Pronto, ese sentimiento se vuelve tan potente que tendrás problemas para recordar cómo se veía el viejo iOS.

Entonces, sorprendentemente, una nueva pregunta surgirá en tu cabeza: ¿eso es todo?

Este es el punto en el cual me encuentro hoy. Ha pasado una semana desde que instalé el nuevo sistema operativo móvil de Apple en mi iPhone 5. Podés conseguir el iOS 7 si sos un desarrollador de iOS o si un desarrollador amigo registra tu iPhone ante la compañía. Aunque, cuidado: el sistema operativo está todavía en fase beta, por lo que tiene un montón de defectos molestos.
La gente cree que (el diseño) es el laminado, que a los diseñadores les dan una caja y les dicen: 'Hacé que se vea bien'. Eso no es lo que pensamos sobre el diseño. No es solo cómo se ve y siente. El diseño es cómo funciona", dijo Steve Jobs en 2003

Como el software claramente está en proceso, traté de darle el beneficio de la duda siempre que pude, esperando que muchos de esos problemas se mejoren para cuando salga en unos meses. De todos modos, en este momento me encuentro perdido con el iOS 7.

Para ser un rediseño que tan radical y llamativo en la primera impresión, con el tiempo se vuelve extrañamente superficial. A medida que iba usando el iOS 7, se me venía a la cabeza una cita de Steve Jobs: "La mayoría de la gente comete el error de creer que el diseño es lo que se ve", dijo a New York Times Magazine en 2003. Y agregó: "La gente cree que es el laminado, que a los diseñadores les dan una caja y les dicen: 'Hacé que se vea bien'. Eso no es lo que pensamos sobre el diseño. No es solo cómo se ve y siente. El diseño es cómo funciona".

Aún así, cuando me acostumbré a los nuevos íconos y tipografía, no había ningún paso más que dar, ningún beneficio otorgado por superar la desorientación que me provocó el rediseño. ¿Para qué sirve este diseño? ¿Cómo mejora tu teléfono? ¿Lo hace más rápido, más fácil de usar, más disfrutable, menos molesto? En otras palabras, ¿el iOS 7 cambia cómo funciona tu dispositivo, en vez de cómo se ve?

La mayoría del tiempo, no. Si bien iOS 7 presenta varias funciones nuevas y útiles (cómo una forma de cambiar entre aplicaciones desde adentro de ellas, un práctico gesto de deslizado para volver a la pantalla previa, una app súper rápida para la cámara y una barra universal de búsqueda para Safari), pocos de estos cambios se sienten como modificaciones propias de la nueva estética. Es decir que todas ellas podrían haberse incluido en el viejo iOS.

Hay lugares donde el nuevo diseño vale la pena. Por ejemplo, en las aplicaciones Calendario y Fotos, la tipografía más delgada y los botones te permiten ver más de tus citas e imágenes. Además, gracias a nuevas transiciones animadas, cambiar de aplicación desde la pantalla de inicio es más rápido y fluido.

Pero estas mejoras se ven opacadas por otras áreas donde el diseño más ligero deja a la interfaz muy poco expuesta. En algunos pocos lugares, los objetivos donde tenés que tocar son tan pequeños que es difícil apretar con precisión. Y si bien doy la bienvenida de la eliminación de algunos de los diseños esqueumórficos (como el fieltro verde y el cuero cosido), los íconos planos de una dimensión a veces a veces son inescrutables y no te permiten darte cuenta de lo que son de forma intuitiva.

En su conjunto, los cambios del diseño no es un avance ni un retroceso. En cambio, el iOS 7 es un paso al costado. Es una imagen nueva y, dependiendo de tu gusto estético, lo amarás u odiarás. Pero eso es lo más profundo que llega.

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