El salvavidas de Facebook

Todo indicaba que la red social estaba condenada, pero sacó un as de la manga: la realidad virtual
El ocaso de Facebook parecía cantado. Se decía que podía tener un destino similar al de MySpace por no seguir el ritmo a los cambios tecnológicos. Las redes sociales se están volviendo menos sociales a medida que la gente empieza a usar los móviles más que las laptops. Las personas se comunican más en reducidos círculos de amigos en apps de mensajería. Facebook solo ha estado agregando pequeñas funciones y atiborrando sus páginas con avisos. Su mayor innovación es la forma en que comercializa la información y fotos de sus usuarios, y eso no ha caído bien, particularmente, a los usuarios.

En tanto, Google está probando autos que se manejan solos e investigando cómo funciona el cerebro para poder predecir lo que buscamos, adónde queremos ir y qué queremos comer. Está tratando de convertirse en nuestro asistente personal de confianza. Y ha estado probando nuevas formas de proveer acceso a internet y desarrollando pantallas embebidas en lentes. Las compañías necesitan experimentar con este tipo de cosas si quieren sobrevivir en la era tecnológica actual, donde la innovación llega de la nada y afecta industrias enteras. Al parecer, el CEO de Facebook, Marck Zuckerberg, reconoció esa amenaza.

La reciente compra de WhatsApp le da una ventaja única en el cambiante espacio de las redes sociales móviles. Y su adquisición del fabricante de dispositivos de realidad virtual, Oculus, le da una ventaja en el futuro mercado de pantallas de realidad virtual. Si bien Zuckerberg perdió la oportunidad de inventar su propia tecnología, es inteligente al usar a Facebook como moneda para comprar lo que necesita. Pero no es tan fácil.

Integrar tecnologías adquiridas en una compañía cuando esta ha sido tan exitosa es incluso más difícil que hacerlo para reinventarla. Los tecnólogos siempre creen que la suya es la mejor solución y se resisten al cambio.

WhatsApp es conocida por su cultura de “no avisos, no juegos, no trucos”, y así obtuvo tanto éxito y millones de usuarios. Todo el modelo de negocios de Facebook se basa en vender avisos, juegos y trucos.

Con la adquisición de Oculus, ingresó al negocio del hardware, duro para cualquier compañía. Este precisa inversiones masivas de capital para manufacturar; la creación de canales de distribución y de mecanismos de soporte a los consumidores, todo lo cual es nuevo para Facebook.

Sin dudas, Zuckerberg planea comprar más empresas para diversificar las tecnologías de Facebook. Tal vez este tenga suerte y halle su próxima fuente de ingresos multimillonaria. Es alentador ver a la compañía comportarse como si estuviese condenada si no se reinventa a sí misma. Este es el mismo desafío que todas las empresas de Silicon Valley enfrentan ahora y que otras industrias enfrentarán pronto, mientras la tecnología no deja de avanzar.

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