El Robin Hood de los roedores

El agutí roba las semillas que entierran sus pares y las esconde. A pesar de ser ladrón, podría estar contribuyendo a salvar de la extinción a un árbol tropical
Lo llaman el Robin Hood de los roedores. Cuando el agutí, un roedor del tamaño de un gato, llega en busca de las semillas enterradas por sus compañeros, escarba y luego las esconde en un nuevo lugar. Los robos son egoístas, de seguro, pero un estudio reciente revela que tal vez estén salvando de la extinción a un árbol tropical.

Las semillas de la palmera negra de Panamá (Astrocaryum standleyanum) son un bocado exquisito para estos animales. Su tamaño es similar al de una cereza y se encentran en la fruta carnosa ubicada en la parte más alta de la planta, que solo un animal del tamaño de un elefante sería capaz de alcanzar.

Pasado y presente


En el pasado, eso no era un problema. Hace más de 10 mil años, los antepasados de los elefantes, conocidos como gonfotéridos, habitaban la región. Tragaban la fruta entera y eliminaban luego las semillas, las que germinaban como nuevas palmeras.

Cuando la caza extinguió a estas criaturas miles de años atrás, la palmera negra debería haberse ido con ellos. Sin embargo, la planta aún crece con fuerza.

Los científicos sospechan que el agutí (Dasyprocta punctata) estaría jugando un rol en este fenómeno. Cuando las frutas de la palmera negra caen al suelo, estos roedores agarran las semillas y las entierran como fuente de comida de reserva. Si el animal, eventualmente, se come la semilla, esas no se convertirán en nuevos árboles. Pero si se olvida de ellas, podría germinar una palmera negra.

Todavía no está claro si los agutíes distribuyen las semillas lo suficientemente como para posibilitar que estos árboles sigan floreciendo.

Semillas con nombre


Para investigarlo, un grupo de biólogos colocó rastreadores de radio a 589 semillas y las ubicó en 52 lugares diferentes, a lo largo de la Isla Barro Colorado, en Panamá. Los agutíes cayeron rápidamente en la trampa: los bandidos de frutas sacaron casi todas las semillas y las escondieron en nuevas locaciones de inmediato.
Lo primero realmente único sobre este estudio es que pudimos rastrear todas las semillas”

“Lo primero realmente único sobre este estudio es que pudimos rastrear todas las semillas”, dijo uno de los miembros del equipo, Ben Hirsch, de la Universidad del Estado de Ohio. Cuando se trata de seguimiento de semillas dispersas, explicó, los investigadores “siempre pierden algunas”.

Los rastreadores enviaban una señal cada vez que una semilla era desenterrada y vuelta a enterrar. Una de las semillas, por ejemplo, fue reubicada 36 veces, viajando 280 metros desde su lugar original antes de que un agutí la comiera 209 días después.Esto marcó un nuevo récord en movimientos de semillas por roedores.

El equipo también encontró que la mayoría de las semillas habían sido reubicadas al menos una vez, tan solo una semana después. Algunas habían sido trasladadas dos veces en un mismo día.

Quién le roba a quién


En un intento de atrapar a los agutíes en el acto, los investigadores colocaron cámaras y etiquetaron algunos de los animales para que revelaran quién le estaba robando a quién.

Al robarse entre ellos mismos y esconder el botín, los agutíes llevaban las semillas cada vez más lejos del punto original, replantándolas en todas las ocasiones en un suelo nuevo, pero igualmente rico en nutrientes para el crecimiento de árboles, informaron los investigadores en la versión online de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Creo que este es el mejor ejemplo de cómo los roedores como el agutí mueven las semillas a lugares donde estas pueden convertirse en árboles”

“Creo que este es el mejor ejemplo de cómo los roedores como el agutí mueven las semillas a lugares donde estas pueden convertirse en árboles”, dijo Stephen Vander Wall, ecologista de la Universidad de Nevada. “Unos pocos estudios ya habían hecho esto, pero no de forma tan dramática”.

Los hallazgos podrían dar esperanza a otras plantas que dependen de animales mayores para que distribuyan sus semillas, dijo Hirsch: “En algunas áreas donde los mamíferos grandes están siendo cazados o de alguna forma removidos del sistema, otras especies podrían llegar a cumplir el mismo rol”.

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