El regreso de los teléfonos bobos

Los celulares clásicos ofrecen una alternativa a los usuarios: simplicidad
No tiene WhatsApp ni Facebook ni Instagram en su celular. Sin conexión a internet, Danny Groner llama la atención de los pasajeros del transporte público de Nueva York: no porque sepan que su empresa, Shutterstock, está valorada en US$ 1.200 millones y prefiera viajar en subte, sino porque no va con la cabeza metida en su dispositivo móvil.

Groner no es viejo. Tiene 32 años y es un caso de éxito en Silicon Valley. Pero cuando se trata de celulares, prefiere un modelo que se conoce como dumbphone, es decir, teléfono básico o teléfono bobo. "Me paso 13, 14 horas al día frente a una pantalla, eso es suficiente. No tienen que ser 17 horas", dijo a la BBC.

Los dumbphones, lejos de hundirse en las ventas (sus hermanos "inteligentes" están tocando techo), están disfrutando de un buen momento. Y no solo por la publicidad gratuita que han conseguido gracias a que son los preferidos de la actriz Scarlett Johansson o de la editora de la revista Vogue, Anna Vintour, o el actor británico Eddie Redmayne, tres exponentes del grupo refuseniks o disidentes de los smartphones.

Estos móviles (que son solo eso, móviles) están registrando crecimientos interanuales en ventas cercanos al 6% en Japón, un país que siempre se caracterizó por estar a la vanguardia en telefonía.
Según la firma de análisis Strategy Analytics, cada año se venden en el mundo 44 millones de teléfonos básicos, lo que representa un 2% del mercado global. Cifras pequeñas pero significativas. Existe un activo mercado ávido por teléfonos simples y baratos al que recurren los usuarios como segundo dispositivo con el objetivo de desconectarse del mundo digital moderno.

"El aumento en el uso de los teléfonos (por ejemplo) plegables es una reacción a la sensación de que uno está subordinado a los teléfonos inteligentes. La adopción de un teléfono plegable es una declaración audaz de que uno tiene el control", comentó el especialista en ética de la tecnología David Ryan Polgar a BBC.

Nuevos competidores

Algunos fabricantes de teléfonos, como Sony y LG, ya le han dado la espalda a este mercado. Pero otros, como Microsoft y Samsung, continúan produciendo, cada año, dispositivos dirigidos al mercado de celulares clásicos.

Punkt, con sede en Suiza, apuesta desde 2008 a productos simples. Su modelo MP01 solo ofrece llamadas. No tiene pantalla táctil ni cámara ni aplicaciones. Es un poco más que los célebres StarTAC de Motorola. No obstante, su precio es de 295 euros. La empresa justifica este precio por varios motivos: lleva la firma del reputado diseñador británico Jasper Morrison, emplea materiales que le confieren "una gran durabilidad" y no se ha escatimado en costos para los componentes internos.
"El mundo de hoy está absorbido por la tecnología y creo que estamos demasiado distraídos por ella", aseguró Petter Neby, fundador de Punkt. Su objetivo es ofrecer una alternativa viable. "Se trata de utilizar la tecnología para ayudarnos a adoptar buenos hábitos y llevar una vida menos distraídos", señaló a la prensa.

Hay opciones más económicas. Microsoft, que es propietaria de la marca Nokia, lanzó el año pasado el Nokia 215, que tiene una duración de batería en modo de espera de 29 días. Además, tiene una cámara de 0,3 megapíxeles, pantalla de 2,4 pulgadas y conectividad 2,5G (ni siquiera es 3G), pero lo más llamativo es su precio: US$ 30. Nokia tiene otro modelo básico, el 515, cuya batería tiene una duración de 36 días.

Así describe Microsoft al 215: "La excepcional vida de la batería y la impresionante durabilidad son características estándar. Cuando tienes un Nokia, eres el propietario de un teléfono que está construido para durar". Los smartphones, en cambio, se agotan a las pocas horas y son tan livianos que a menudo se escapan de las manos de sus dueños.

Los teléfonos bobos tienen usos más específicos como, por ejemplo, servirles a los niños para que llamen a casa. También existen teléfonos simples para las personas mayores, como los que fabrica Doro, que dan prioridad a ofrecer botones grandes y a la amplificación del volumen.

Fuente: Basado en Expansión