El regreso del Chuck Norris de los celulares

Nokia casi desapareció luego de hacer historia; todo indica que estaba juntando impulso. La marca de los teléfonos "indestructibles" presentó nuevos smartphones y relanzó el mítico modelo 3310
Desde un reemplazo para el Mjolnir –el martillo del dios Thor– hasta un objeto digno de la destreza de Chuck Norris, los memes han ensalzado al Nokia 3310 como "indestructible". En el año 2000 el célebre modelo cumplía con creces su función: permitía hablar y enviar mensajes de texto y voz. No se precisaba más. Se compraron cerca de 120 millones de unidades en todo el mundo y se convirtió en uno de los aparatos más vendidos de la historia.

Pero es mejor que Thor no pierda su arma porque la nueva versión difícilmente igualará el éxito que logró el celular original. La buena noticia es que puede ser el puntapié de algo más grande: el regreso de Nokia, una marca que vendía hasta hace relativamente poco dos de cada tres móviles en todo el mundo.

Vida y muerte

La historia de Nokia es por lo menos curiosa; comenzó como productora de papel y se convirtió en el mayor fabricante de teléfonos móviles, para luego casi desaparecer por completo. Después de vender su división móvil a Microsoft en 2013, la empresa estadounidense optó por borrar la marca de los dispositivos como si el pasado no valiera.

La compañía fundada por Fredrik Idestam en 1865 fue la primera en utilizar el sistema de pulsos por cables telefónicos así como la primera en vender el primer teléfono "transportable": el Mobira Talkman, de cinco kilos (ver infografía). En 1992, el Nokia 1011 se convirtió en el primer celular con soporte para el estándar GSM (sistema global de comunicaciones móviles); en 1996 lanzó un teléfono tan futurista que hasta Neo usó uno en la película Matrix.

En ese mismo año apareció el que algunos consideran el primer smartphone de la historia: el Nokia Communicator 9000. Además de llamar y enviar mensajes de texto, incluía una función de fax y podía conectarse a internet; todo eso con 4 MB de RAM y un procesador de 24 MHz (también apareció en el cine, en concreto, en El Santo).

Nokia tiene además otro hito en su haber. El archiconocido modelo 1100 es el móvil más vendido de la historia. Entre 2003 y 2007 –fecha en la que dejó de producirse– vendió 250 millones de unidades. Era básico, de precio asequible, pantalla monocromática y tonos monofónicos y una capacidad de almacenar 50 contactos, algo inaudito para la época. Su mayor logro fue el de llegar a las manos de quien, hasta entonces, no podía pagar un celular.

Los productos de Nokia no solo tenían una calidad impresionante –se conocen hasta historias de usuarios que salieron ilesos de tiroteos por llevar su Nokia en el bolsillo–, sino que la empresa se atrevía a innovar.

Pero después de la llegada del primer iPhone y la pantalla táctil, comenzó la agonía. En 2011, el sistema operativo de Nokia, el Symbian, fue superado por iOS y Android y murió un año después. Luego se apostó al Windows Phone pero, con excepción del Lumia 520, la empresa no retomó la senda del éxito masivo. A fines de 2015, Microsoft anunció que los futuros smartphones solo se llamarían Microsoft Lumia. Nokia, como marca, era casi un cadáver.

¿Se compraría un teléfono tont...

Resurrección

Pero, como dice el dicho, no está muerto quien pelea. Microsoft vendió a HMD Global los derechos de explotación comercial del nombre Nokia para los próximos 10 años. Así, en agosto de 2016, se anunció que se estaba trabajando en cuatro dispositivos entre smartphones y tabletas. Y en el Mobile World Congress (MWC), realizado en Barcelona este mes, Nokia entró por la puerta grande.

La presentación del Nokia 6 fue la más sorpresiva. Esta vez se eligió a Android como sistema operativo y se fabricó un modelo con una pantalla de 5,5 pulgadas con una resolución Full HD, cristal Gorilla Glass que se curva ligeramente en los bordes y un lector de huellas. Usa un sensor de Sony como cámara principal, en concreto una cámara de 16MP, flash de doble tono y capacidad para grabar videos en 1080p. La cámara frontal es de 8MP y con una lente de 84º para hacer selfis algo más panorámicas.

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Según las reseñas publicadas, el Nokia 6 es más que suficiente para ofrecer lo que históricamente ha sido el principal valor de la empresa: una experiencia de uso a un precio acorde, que costará unos US$250 cuando se lance en Estados Unidos.

La otra novedad era el relanzamiento del mítico 3310. Los móviles "tontos", que solo sirven para hacer llamadas, parecían condenados a desaparecer con la llegada de los teléfonos inteligentes, pero han resistido gracias a buenas ventas en mercados emergentes (en India, por ejemplo, las ventas de celulares básicos representan el 55% del mercado) y la nostalgia por tiempos de tecnologías más sencillas.

En realidad, el nuevo Nokia 3310 es un terminal sin mucha utilidad para los tiempos que corren, pues no permite la descarga de aplicaciones, la conexión a internet es 2G y no tiene pantalla táctil. Ni siquiera puede ayudarlo a llegar a una dirección porque no tiene GPS. Y su memoria interna es de 16 MB, es decir, alcanza para guardar unas tres canciones en formato MP3.

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Pero tiene varios atractivos para ciertos públicos, el primero de los cuales es su sencillez de uso, la duración de la batería y un precio de unos US$ 50. El original costaba US$ 150. El nuevo hasta incluye una versión actualizada del hipnótico Snake, el juego de la viborita (ver De la euforia a la decepción). Es, a todas luces, un movimiento nostálgico (la pasión por Nokia nunca se fue del todo).

Para Ian Bogost, profesor de computación interactiva del Instituto de Tecnología de Georgia, este regreso nada tiene que ver con los hipsters y su gusto por lo vintage, segun explicó en un artículo de la revista The Atlantic. Sin embargo, hay buenas razones que solo tienen que ver con el negocio. La primera es que los teléfonos básicos siguen siendo populares en las zonas más pobres del mundo. Hay 5,5 millones de usuarios de estos equipos versus 600 millones que usan smartphones. Nokia también apuntaría a convertirlo en un teléfono de respaldo, sobre todo por la duración de su batería.
Otro elemento que potencia el regreso del 3310 es, aunque suene raro, su novedad. Hoy todos los aparatos se ven iguales. Al iPhone 7 se le criticó la ausencia de "algo deslumbrante". Desde este punto de vista la empresa tal vez pueda salir airosa con su apuesta a sacudir el aburrimiento que padece el mercado de los smartphones. Nokia tal vez pueda demostrar que es dura de matar.


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De la euforia a la decepción

Por Débora Slotnisky

Nokia es una marca que recuerdo con mucho cariño. De hecho, mi primer celular fue el famoso modelo 1100 y mis primeros smartphones también fueron los modelos "E" del mismo fabricante finlandés. Quizás por este motivo aguardaba con altas expectativas tener la oportunidad de probar la edición 2017 del Nokia 3310, presentado en el Mobile World Congress de Barcelona.
Al tenerlo entre mis manos sentí que viajaba en el tiempo. Y es que, a pesar de su color estridente, fue fácil darse cuenta que estaba ante un celular "como los de antes".

Para empezar, la pantalla de 2,4 pulgadas es diminuta comparada con las grandes pantallas de los smartphones de ahora, algo que dificulta la lectura. De todos modos no hay mucho para leer en este aparato ya que, al no tener acceso a internet ni un sistema operativo que soporte apps, solo hay que seguir los pocos caracteres típicos que incluye cualquier SMS. El Nokia 3310 no es un teléfono inteligente, sino uno básico preparado solo para enviar y recibir llamadas y mensajes de texto. Ni más, ni menos.

Como detalle, incorpora el famoso juego de la serpiente y esto también me hace rememorar viejos tiempos. Lo incluye con nuevas características, como paredes que se mueven, bombas, tijeras que cortan al reptil y reducen su velocidad. Al verlo, me dieron ganas de jugarlo, aunque al par de minutos lo abandoné porque me pareció aburrido.

Pero para no ser injusta con el mítico dispositivo relanzado, vale aclarar algunos puntos positivos: es resistente y su pequeña pantalla (que, por supuesto, no es táctil) es a prueba de golpes y caídas tal como lo fueron históricamente los modelos de Nokia. Además, como tiene menos componentes que un teléfono inteligente, hay menos chances de que alguno se rompa. ¡Lo máximo que podría pasar es que, al caer por las escaleras se le desprenda la batería! Algo que se soluciona en cinco segundos colocándola nuevamente en su lugar. Por otra parte, es liviano (133 gramos) y compacto, lo que lo hace apto para cualquier bolsillo.

La batería también se destaca ya que soporta unos 30 días en reposo y hasta 22 horas de llamadas. Por otra parte, como funciona con redes 2G garantiza buena señal en aquellos lugares adonde no llegan las redes 3G o 4G. Por ambos motivos, lo usaría para una travesía por el campo.
Con el teclado físico la experiencia de escribir es mejor que con uno virtual. Con el 3310 siento que podría redactar varias líneas, aunque las teclas están muy encimadas unas con otras. ¡Ah! Cierto que no tengo manera de enviar el mensaje a través de WhatsApp o mail...

Según trascendió, se comercializará a unos US$ 50. Un monto que no estoy dispuesta a pagar para tener este modelo, ya que por mi perfil de usuario no me sirve ni siquiera para usar en caso de emergencia. En síntesis, se trata de un móvil extremadamente simple, pensado para un usuario que solo busca un terminal barato, con funcionalidades básicas, pero resistente y con una gran autonomía.



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