El primer hombre supersónico

Este martes, el deportista austriaco de alto riesgo, Felix "sin miedo" Baumgartner, buscará convertirse en el primer ser humano en superar la velocidad del sonido


Aunque está acostumbrado a romper los récords más audaces, este martes el deportista austriaco de alto riesgo, Felix Baumgartner, puede convertirse en leyenda. Es que, de lograr su cometido, será el primer hombre supersónico sin ayuda mecánica.

Este antiguo instructor de paracaidismo en los comandos de élite del Ejército austriaco y esporádico doble de películas de acción de pretende romper cuatro récords mundiales de una sola vez.

Si cumple su objetivo, el hombre de 43 años se habrá convertido en el primero en superar la velocidad del sonido (más de 1.100 kilómetros por hora) sin ayuda mecánica, en arrojarse en paracaídas desde el lugar más alto (más de 36 kilómetros), protagonizar la caída libre más larga (unos 15 minutos en total, incluida la bajada en paracaídas) y en subir en globo al punto más alejado de la tierra.

Cuestión de carácter


Algunos de estos saltos eran además ilegales, por lo que al desafío de aterrizar sano y salvo se añadía, en algunos casos, una carrera desenfrenada para escapar de la policía.
No merece la pena morir en un salto. Pero al menos matarse saltando desde la estatua de Jesús tiene algo de gloria", es la frase que podría resumir la filosofía de vida de este intrépido deportista

"No merece la pena morir en un salto. Pero al menos matarse saltando desde la estatua de Jesús tiene algo de gloria", es la frase que podría resumir la filosofía de vida de este intrépido deportista.

Con estos antecedentes, explicar su apodo Felix "sin miedo" no parece necesario. "El miedo se ha convertido en un amigo cercano", ha contado recientemente.

Los riesgos del paracaidismo estratosférico, en los que cualquier error le puede costar la vida, no parecen atemorizarlo tampoco.

Sponsor


Desde 1988 ha colaborado con Red Bull, el actual patrocinador de la denominada "misión estratos", y que ha financiado la mayor parte de sus aventuras.

Un equipo médico y de expertos en ingeniería aeronáutica ha desarrollado durante cinco años el proyecto junto a Baumgartner. Así, desarrollaron la cápsula y el traje presurizado, que funcionaron el pasado julio cuando se lanzó desde más de 29 kilómetros de altura.

Uno de sus asesores es el poseedor del récord del salto en paracaídas desde mayor altitud, Joe Kittinger. El ex miembro de las Fuerzas Armadas estadounidenses se arrojo desde una altura de 31 kilómetros en 1960.

Predicciones


En caso de que todo vaya según lo previsto este martes sobre el desierto de Nuevo México, Baumgartner sobrepasaría la velocidad del sonido unos 30 segundo después de iniciar la caída libre, para después perder velocidad debido a la mayor densidad de la atmósfera terrestre.

Una de las incógnitas es cómo el cuerpo humano reacciona al acercarse a velocidades supersónicas. Los efectos de la transición desde la velocidad supersónica a otra por debajo no se conocen", confesó el deportista



Red Bull cataloga la misión como científica y el deportista considera que se podrá conseguir información crucial sobre la reacción del cuerpo humano para futuras misiones espaciales.

"Demostrar que un ser humano puede romper la barrera del sonido en la estratosfera y regresar a la tierra sería un paso hacia la creación en el espacio cercano de procedimientos de rescate que actualmente no existen", explicó en una entrevista difundida por Red Bull.

El traje presurizado es necesario porque en la estratosfera no hay condiciones para la vida debido a la falta de oxigeno, el frío (inferiores a 68 grados bajo cero), y la presión, que pueden llevar a que los vasos sanguíneos del cerebro revienten.

"Una de las incógnitas es cómo el cuerpo humano reacciona al acercarse a velocidades supersónicas. Los efectos de la transición desde la velocidad supersónica a otra por debajo no se conocen", confesó el deportista.

Sea lo que sea lo que pase, se verá en vivo por las cámaras que llevará consigo.

 


Preparación


Sus récord anteriores incluyen el salto desde el edificio más alto del planeta, el rascacielos Taipei 101 de 509 metros de altura, en Taiwán, y otros lugares emblemáticos, como la estatua de Cristo en Río de Janeiro.

No obstante, estos saltos resultan casi inocentes aventuras sin riesgo en comparación con el que Baumgartner planea efectuar este martes.

El deportista también fue el primero en cruzar el Canal de la Mancha en caída libre, desde Dover, en Reino Unido, hasta Calais, en Francia, y se ha tirado desde la mayor construcción de América Latina: la Torre Mayor de México.


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