El plomero de vidas infinitas

Super Mario Bros., icono de la industria de los videojuegos, festeja sus 30 años de fantasía
Desde sus comienzos en 1985, la saga de Mario ha revolucionado la industria mundial y la plataforma de 8 bits. Super Mario Bros., una creación del japonés Shigeru Miyamoto para Nintendo, se lanzó al mercado con una historia y gráficos totalmente diferentes a sus predecesores: el videojuego de arcade Donkey Kong, concebido por Miyamoto en 1981, y Mario Bros (1983). En el primero Mario fue concebido como un carpintero llamado Jumpman pero, con el paso de las versiones, se convirtió en plomero, ya que su trabajo pasó a ser el exterminio de plagas que salían de las tuberías.

El personaje debe su nombre al administrador de las bodegas de Nintendo en Estados Unidos, Mario Segali, de origen ítaloestadounidense. Y la idea se remonta a los viajes infantiles en tren del diseñador, quien se imaginaba a sí mismo saltando en el paisaje que miraba por la ventana; una idea que definió todo un universo.

El origen

Super Mario Bros. llegó con ocho mundos distintos, cada uno con cinco niveles. La historia se centró en los hermanos Mario y Luigi que debían enfrentarse a la tortuga gigante Bowser Koopa, la que se había apoderado del Reino Hongo y raptado a la princesa Toadstool (luego conocida como Peach). Vendió más de 40 millones de copias, un récord mantenido durante dos décadas.

Tres años más tarde, Super Mario Bros. 2 cambió el panorama. Ya no se trataba de salvar a la princesa sino de rescatar al pueblo de las hadas pacificas llamadas subcons del Reino de los Sueños y vencer al maligno Wart. Ahora se podía jugar con Mario, Luigi o con Peach o Toad (un hongo).

Un año después, las ventas de Nintendo se incrementaron gracias a la aparición de Super Mario Bros. 3, una versión con nuevos mapas y los siete hijos de Bowser Koopa –los Koopaling– en franco ataque contra el Reino Hongo; sin olvidar que, otra vez, había que rescatar a la princesa.

El éxito de esta entrega hizo que se adaptara en una serie animada y que se relanzara el juego para otras consolas.

Con la aparición de Super Mario World en 1991 se pasó de los ocho a los 16 bits. Entonces se introdujo a Yoshi, un pequeño dinosaurio verde al cual Mario puede montar para moverse más rápido; y se agregan nuevos power-up (nuevas capacidades) como, por ejemplo Cape Feather, una capa con la que el protagonista que puede volar por un tiempo determinado.

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La llegada de Nintendo 64 en 1996 trajo una nueva era para los videojuegos: el 3D, lo que mejoró los gráficos. Gracias a esto, ahora Mario podía explorar el mundo en 360 grados. En la misma línea salió en 2002 Super Mario Sunshine para el Gamecube; también dos versiones de Mario Galaxy para el Nintendo Wii (2007 y 2010, respectivamente).

El New Super Mario Bros Wii ofreció como novedad el modo multijugador para que hasta cuatro personas pudieran participar de la misma aventura. New Super Mario Bros U, lanzado en 2012 y desarrollado para las consolas Wii U y en HD, sumó a otro jugador.

En Super Mario 3D World, de 2013, fueron agregados objetos de los juegos anteriores, como la Súper Hoja, Mega Champiñón, Bloque Hélice y Flor Boomerang. Entre los nuevos apareció Súper Campana, que ofreció a los jugadores un traje de gato para más rápido, realizar ataques únicos y subir por las paredes para llegar a nuevas áreas.

El recién llegado

Con la aparición de Super Mario Maker se completaron 30 años de un videojuego histórico. Esta versión le permite a los jugadores crear sus propias pantallas con el punto de partida del título de 1985. Ahora, se puede seleccionar los gráficos, según los gustos: 8 Bits o 3D; también la música, el tamaño de personajes y los niveles a jugar, entre otras opciones. Los niveles pueden ser posteriormente compartidos para que los juegue y valore la comunidad. Por lo pronto, estará disponible solo para Wii U.

Con todo, sus versiones lo posicionan, inevitablemente, como un favorito para grandes y chicos. Super Mario Bros., como toda obra clásica, todavía puede ser jugado con ese encanto retro. Su vigencia demuestra que el mundo de aventuras que propone Mario es infinito y que la misión de divertirse y entretenerse con él, por más que pase el tiempo, aún está garantizada.

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