El oscuro mundo de la caza "legal" en Zimbabue

La muerte del león Cecil dejó al descubierto graves irregularidades
El caso del león Cecil, matado por el dentista estadounidense Walter Palmer que pagó unos US$ 50 mil para poder abatirlo de forma supuestamente "legal", ha puesto el foco en el oscuro mundo de la caza mayor en Zimbabue, práctica que se remonta al siglo XIX, cuando arribaron los primeros colonos.
Cazadores profesionales llegan a este país africano desde todo el mundo para participar en costosas expediciones, como la que ofrece la compañía estadounidense Georgia Safaris: unos US$ 23 mil por una cacería de 14 días cuyo único objetivo es encontrar y abatir a un leopardo.

El precio no incluye las denominadas tasas de abate (cantidad que se paga cuando se hiere o se mata al animal designado), tampoco los impuestos del gobierno zimbabuense ni el costo de preparar y embalar la presa para llevarla de vuelta a EEUU, lo que hace subir considerablemente el monto final de la expedición.

En comparación, la caza del leopardo en la vecina Sudáfrica asciende a solo US$ 420 más otros US$ 14 mil de la tasa de abate, según la oferta de la operadora local African Sky Hunting.

Sin embargo, la caza no es un entretenimiento solo para extranjeros.

Zimbabuenses de clase alta y con buenas conexiones también participan en cacerías, incluidas las de arco y flecha, como la que acabó con Cecil.

En áreas como la reserva de Save Valley, un recinto privado en el sureste de Zimbabue, puede costar hasta US$ 140 abatir un impala, un tipo de antílope pequeño considerado caza de llanura que se puede matar sin restricciones.

Las autoridades del país surafricano establecen todos los años cuotas y tasas para cada tipo de animal, que se calculan a partir de la población existente, en un intento de controlar la caza y, al mismo tiempo, sacar un rendimiento económico a la abundante fauna salvaje.

El director general de la Autoridad de los Parques y Vida Salvaje de Zimbabue (Zpwma, en inglés), Edison Chidziya, aseguró hace unos días que este año solo se podrán cazar 70 leones de una población global de 2.000. El parque nacional de Hwange, donde solía vivir Cecil, tenía censados a 112 leones en 2013.
La mayoría de los países del África meridional permiten la caza deportiva, con la única excepción de Botsuana, que decidió prohibirla hace unos días. Zimbabue ha puesto en marcha restricciones muy duras para la caza de leones, leopardos o elefantes fuera de los parques naturales.

El año pasado, Zimbabue ingresó alrededor de US$ 63 millones gracias a la caza deportiva, según cifras oficiales, mientras que este año se espera que en esta temporada la recaudación ascienda a unos US$ 69 millones. Empero, se cree que la reciente prohibición de importar marfil a EEUU afectará al volumen de negocio.

¿Malas prácticas o error?


Theo Bronkhorst, el cazador profesional que ayudó a Walter Palmer a cazar a Cecil, recibió numerosas críticas por su comportamiento, ya que todo apunta a que atrajo al animal fuera de los dominios del parque para que, técnicamente, no fuera ilegal abatirlo.

Solo el guía que destapó la muerte del león, Bryan Orford, se ha atrevido a romper una lanza en su favor. "Es una buena persona y solo hacía lo que la mayoría de los cazadores profesionales hacen en Zimbabue. Puede que se equivocara; es humano como todos", dijo.

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<b>El dentista y el león.</b> La casa de veraneo del dentista Walter Palmer, quien mató al león Cecil en Zimbabue, fue vandalizada ayer por desconocidos. En el garaje de la casa tasada en US$ 1 millón grafitearon la inscripción
El dentista y el león. La casa de veraneo del dentista Walter Palmer, quien mató al león Cecil en Zimbabue, fue vandalizada ayer por desconocidos. En el garaje de la casa tasada en US$ 1 millón grafitearon la inscripción "asesino de león" y arrojaron patas de cerdo y vasos llenos de galletas con forma de animales a lo largo del jardín

Sin embargo, son constantes las denuncias de malas prácticas entre la comunidad de guías y cazadores locales, que son acusados de organizar cacerías nocturnas, atraer animales con cebos y mover a las presas tras haberlas cazado para no incumplir cuotas.

"La caza es una actividad económica que genera millones para gente de la que no sabemos nada, y solo oímos hablar de esos millones cuando héroes como Cecil mueren", lamentaba recientemente el periódico local Sunday Mail.

Fuente: EFE