El origen de una invasión mundial de cotorras fue en Uruguay

El territorio nacional ha sido el mayor exportador de estas aves desde 1980 en adelante, señala un estudio internacional
La vuelta olímpica, el candombe y el SUN son algunas de las cosas que Uruguay le dio al mundo. Ahora parece que también es la cuna de una conquista mundial de la cotorra monje (Myiopsitta monachus). Este pajarito verde no solo es uno de los que mejor “hablan”, sino que también es una de las aves más invasivas y molestas.

Así lo determinó un estudio publicado por la revista científica Molecular Ecology, en la que se informa que las aves que actualmente pueblan en grandes cantidades Europa y América del Norte se originaron en una franja específica de su territorio original (que abarca Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay), que está localizada en territorio uruguayo.

El estudio, realizado por investigadores de instituciones españolas, canadienses, australianas y estadounidenses, establece que desde este territorio (donde son plaga nacional) se expandieron hacia el resto del mundo durante las décadas de 1960 y 1970, principalmente como mascotas.

Uruguay exportador


De hecho, se detalla que “Uruguay ha sido el mayor exportador de cotorras monje del mundo desde 1980 en adelante”. Este dato corrobora la conclusión basada en estudios genéticos de las poblaciones del hemisferio norte y aquellas nacidas en tierras charrúas.

Liberadas por accidente o a propósito por sus dueños, conformaron comunidades en el hemisferio norte. Las más grandes están en Estados como Texas y Florida (en ese último también se teme que se conviertan en plaga por su riesgo para los cultivos de cítricos) y en grandes ciudades, como Chicago y Nueva York.

Esos animales también son un riesgo cuando forman sus nidos sobre cables eléctricos, lo que puede generar cortes de energía.

El análisis del camino recorrido por las bandadas de cotorras invasoras surge con la intención de conocer más sobre esos pájaros, para tener una mayor chance de éxito en caso de que se produzca la temida invasión.

El estudio establece además que las poblaciones nativas (que nacieron en el hemisferio norte) tienen una mayor diversidad genética que aquellas que llegaron a esos lugares como “invasoras”.

Eso representa un cambio con respecto a lo habitual, ya que una mayor diversidad genética representa mayores chances de supervivencia, debido a que la mayor variedad de genes favorece los procesos de selección natural que permiten que una especie se adapte mejor a un nuevo territorio.

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