El origen de los misteriosos reflejos de luz sobre la Tierra

La NASA resuelve el misterio que tuvo en vilo a Carl Sagan hace más de 20 años

Veinticuatro años atrás, allá por el 1993, unos destellos de luz procedentes de la Tierra fueron detectados por Carl Sagan –renombrado astrónomo y mítico presentador del programa Cosmos– en unas imágenes capturadas por la sonda Galileo de la NASA. A partir de ese entonces estos reflejos desconcertaron a toda la comunidad científica; nadie sabía la explicación. Esa extraña fuente brillante quedó como un enigma sin resolver durante más de dos décadas.

Desde 2015 hasta agosto de 2016, la Cámara Policromática Terrestre de la NASA (EPIC) a bordo del Observatorio del Clima del Espacio Profundo (DSCOVR) había descubierto 866 destellos similares por todo el mundo. Esto ayudó a acabar con el misterio; por fin la NASA encontró una razón convincente.

EPIC Observations of Ice in Earth's Atmosphere
Los destellos desde EPIC. Vídeo de la NASA

El nuevo equipo, al estudiar las antiguas fotos tomadas por Galileo y compararlas con las actuales, se dio cuenta de que Sagan había pasado por alto un detalle bastante crucial: los destellos detectados en 1993 realmente provenían de la tierra, aunque ellos siempre creyeron que venían del océano.

Todo indica, según los últimos análisis, que el motivo de estos reflejos no son los rayos del sol reflejándose en grandes superficies de agua –la primera hipótesis considerada–, sino un fenómeno bastante inusual pero nada paranormal: cristales de hielo voladores. Más precisamente, pequeños cristales de hielo flotando horizontalmente en el cielo a elevadas altitudes sobre los que la luz solar se refleja. El equipo que analizó las imágenes encontró un patrón perfecto entre los reflejos y el ángulo del sol. Para probar su teoría, trazaron los ángulos de los destellos y midieron la altura de las nubes, lo que reveló la presencia de nubes cirrus, compuestas por cristales de hielo. Estas se forman debido a las bajas temperaturas en las capas inferiores de la atmósfera (5 a 8 km por encima de la superficie). Es un fenómeno conocido, aunque hasta ahora no se creía que fuera capaz de reflejar tal cantidad de luz a tanta distancia.

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"Es definitivamente hielo, y seguramente el reflejo del sol incidiendo horizontalmente sobre las partículas", explicó Alexander Marshak, científico ayudante en el DSCOVR.

Este descubrimiento se debe no solo al equipo de científicos, sino también al Big Data. La cantidad de información que se extrajo de las imágenes tomadas por los satélites de la NASA habría sido inabarcable por los estudiosos a no ser por la existencia de esta nueva tecnología. Un proceso similar al que se utiliza para la búsqueda de planetas habitables en el universo: son millones los que se han encontrado, pero no todos presentan condiciones necesarias para que haya vida. Es el software el que posibilita clasificarlos.