El orbitador de ExoMars manda sus primeras imágenes de Marte

Ya ha demostrado el potencial de sus instrumentos para ofrecer nueva información sobre el planeta rojo

Publicado por Sinc

El orbitador para el estudio de gases traza (TGO, por sus siglas en inglés) acaba de probar por primera vez sus instrumentos desde su órbita alrededor de Marte, mostrando un gran potencial para futuras observaciones. Este satélite de la misión ExoMars, fruto de la colaboración entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y Roscosmos, llegó al planeta rojo el 19 de octubre. En su órbita elíptica, pasa de unos 230-310 km a unos 98.000 km de altura cada 4,2 días.

Durante sus dos últimas órbitas, que tuvieron lugar entre el 20 y 28 de noviembre, probó sus cuatro instrumentos científicos por primera vez desde su llegada a Marte, realizando importantes mediciones de calibración. Ahora acaban de hacerse públicos los datos de la primera órbita con el fin de ilustrar el tipo de observaciones que se esperan una vez que el satélite llegue a su posición final casi circular, a 400 km de altitud, el año que viene.

El orbitador TGO ha probado con éxito sus cuatro instrumentos desde su órbita alrededor de Marte

Uno de los instrumentos que ha demostrado sus capacidades es el sistema de fotografiado de la superficie en color y en estéreo (CaSSIS), con 11 imágenes capturadas durante su primera aproximación, el día 22 de noviembre. Una de las fotografías muestra una franja de 25 km de Arsia Chasmata, en el flanco del gran volcán Arsia Mons.

En su máximo acercamiento, el satélite llegó a estar a 235 km de la superficie, sobrevolando también la región de Hebes Chasma, al norte del sistema de cañones de Valles Marineris. Estas son algunas de las imágenes más cercanas que el TGO llegará a capturar del planeta, dado que su órbita final tendrá lugar a unos 400 km de altitud.

Sin embargo, el principal objetivo del TGO es elaborar un inventario detallado de los gases poco comunes de la atmósfera, que constituyen menos del 1% de su volumen, incluyendo metano, vapor de agua, dióxido de nitrógeno y acetileno. Resulta de especial interés el metano, que en la Tierra se produce sobre todo por actividad biológica y, en menor medida, durante procesos geológicos, como ciertas reacciones hidrotermales.

Los dos instrumentos encargados de esta tarea ya han demostrado que pueden captar espectros altamente sensibles de la atmósfera. Durante las observaciones de prueba efectuadas la semana pasada, la suit de química atmosférica (ACS) se centró en el dióxido de carbono, que conforma un alto porcentaje de la atmósfera marciana, mientras que el instrumento de nadir y de ocultaciones para el descubrimiento de Marte (NOMAD) estudiaba el agua.

Se están coordinando las observaciones del orbitador TGO con las sondas Mars Express de la ESA y Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA

También se coordinaron las observaciones con otras sondas: la Mars Express de la ESA y la Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA, tal y como harán en el futuro.

Las mediciones complementarias realizadas por el detector de neutrones del orbitador, llamado FREND, permitirán estudiar el flujo de neutrones procedente de la superficie del planeta. Creado a partir del impacto de rayos cósmicos, la forma en que se emite este flujo y su velocidad de llegada al TGO dan cuenta de la composición de la capa superficial y, en particular, del agua o hielo ocultos inmediatamente bajo la superficie marciana.

El instrumento ya estuvo activo en varias ocasiones durante el viaje a Marte y, más recientemente, mientras el satélite sobrevolaba la superficie, ha logrado identificar la diferencia relativa entre regiones con mayores o menores flujos conocidos de neutrones. Sin embargo, aún se tardará algunos meses en producir resultados estadísticos significativos. Además, mostró un claro incremento en las detecciones de neutrones más cerca de Marte en comparación con posiciones más alejadas.

¿Qué pasó con Schiaparelli?

Respecto a la otra nave de la misión ExoMars 2016, el 'aterrizador' Schaparelli, que el 19 de octubre se estrelló contra la superficie marciana, la ESA ha informado que las investigaciones están progresando.

La entrada en la atmósfera marciana y el frenado de la nave ocurrieron como estaba previsto, con una apertura del paracaídas a 12 kilómetros del suelo y una velocidad de 1.730 km/h, además de la separación del escudo térmico a 7,8 kilómetros de altura.

Durante el descenso, el radar doppler funcionó correctamente, pero hubo un instrumento que falló: la unidad de medición inercial (IMU). Este sistema, que mide la rotación del vehículo, se saturó, y el error en los datos se mantuvo alrededor de un segundo, más tiempo de lo esperado.

Al fusionar esta información con los datos del sistema de navegación de Schiaparelli, la nave interpretó una altura negativa, por debajo del suelo, lo que provocó una separación prematura del paracaídas y el escudo trasero, un breve encendido de los motores y la activación de todos los sistemas de superficie, ya que la sonda creía que había aterrizado. En realidad todavía le quedaban 3,7 kilómetros para llegar hasta la superficie marciana. Las simulaciones por ordenador así lo reflejan.

Los responsables de la ESA han informado de que todas estas conclusiones son preliminares y confían en que a comienzos de 2.017 se pueda ofrecer una imagen completa de lo que realmente sucedió con Schiaparelli. El accidente ha supuesto un contratiempo para avanzar en la segunda fase de la misión, ExoMars 2020, pendiente ahora de financiación.