El mundo en primera persona

Las cámaras GoPro son sinónimo de aventura y un fenómeno cultural de alcance global. El éxito de estos pequeños dispositivos llega ahora a la bolsa de valores


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Los surfistas son como los pescadores: en ocasiones cuesta creer el tamaño de sus hazañas. Justamente por ese motivo fue que Nick Woodman dedicó horas de su vida a pensar la forma más cómoda de filmar sus aventuras acuáticas en el mundo, de modo que sus amigos pudieran compartirlas como si estuvieran surfando en la misma tabla.

El problema era que el resultado no terminaba siendo tan bueno como el logrado por fotógrafos profesionales. Fue así que, según la leyenda, en una playa australiana, Woodman tuvo la idea de hacer un equipo que le pudiera dar calidad profesional a los deportistas amateurs. Ese es el concepto GoPro.

Como no tenía dinero para desarrollar la cámara, Woodman decidió juntar capital vendiendo a US$ ?20 cinturones artesanales en la Combi que usaba como hogar durante sus viajes en busca de olas. En este proceso nació otra buena idea y era la de crear un cinturón que le permitiera a los deportistas sujetar las cámaras a su cuerpo. Este modelo lo fabricó inicialmente de goma, pero no resultó, sobre todo porque era incómodo.

Tras varios intentos, Woodman puso en marcha la producción de la primera GoPro en 2004. Era una cámara de 35 mm fabricada en China, que fue evolucionando para pasar al sistema digital y de allí a los modelos actuales que permiten capturar imágenes en 4K, como es el caso de la versión más reciente, la GoPro Hero 3+.

Pero el secreto de GoPro no radica en esta evolución, que en definitiva es la misma que siguió el resto de la industria de la fotografía y filmación. Su éxito está en perseguir aquellas ideas surgidas entre las olas: calidad, precio accesible, practicidad y resistencia. Hoy estas cámaras permiten a cualquier persona capturar imágenes de alta calidad sin necesidad de ajustes, con un equipo que oscila entre los US$? 200 y US$? 400 en Estados Unidos.

Además, el equipo cuenta con apenas dos botones, por lo que para operarlo solo hay que apuntar el lente hacia lo que se quiere mostrar –algo particularmente importante cuando se está dentro de un tubo de agua interminable o se cae en picada desde un avión– y grabar. Por si esto fuera poco, las GoPro incluyen diferentes soportes y sujetadores para lugares tan diversos como el casco y el pecho, que varían según el paquete que se compre. Existen kits de accesorios que se adaptan a cada actividad extrema: surf, deportes motorizados e incluso para militares.

Para todo el mundo


En su crecimiento, GoPro tuvo un aliado inesperado: YouTube. El bajo costo y la facilidad con la que se opera transformaron a esta cámara en un producto popular. Así, las personas comenzaron a compartir sus aventuras cotidianas –algunas sorprendentes, la mayoría anodinas–, transformando a la marca en un fenómeno viral.

El secreto es el punto de vista. La prueba que realiza el autor de un video puede o no ser espectacular, pero al ser registrado en primera persona desde la GoPro, la acción adquiere una visión desde dentro que pocas veces se había logrado con tanta calidad. Las posibilidades son infinitas: los usuarios usan la cámara en conciertos, en el backstage de eventos deportivos, la pegan al parabrisas de los autos para registrar colisiones y así reclamar al seguro, se la colocan a bebés para ver la vida en el hogar desde el punto de vista del más pequeño de la familia, etcétera.

La empresa supo explotar este fenómeno y se vinculó a deportistas extremos para llevar sus gestas –siempre en primera persona– al resto de los mortales. De ahí que la empresa haya contratado al snowboarder Shaun White, quien utiliza cámaras en sus sesiones de práctica durante los X Games, o al austríaco Felix Baumgartner, quien usó siete cámaras GoPro, para registrar su caída en picada desde la estratósfera.

Como resultado, GoPro tiene más de 4 millones de "Me gusta" en Facebook y anualmente registra más de 200 millones de visitas en su canal de YouTube. De hecho, llevaría 2,8 años ver todos los videos publicados solo en 2013 en YouTube bajo el título GoPro.

En la bolsa


Los números de GoPro son siempre contundentes. Desde su fundación en 2004, las ganancias se han duplicado de forma anual. En 2012, por ejemplo, la compañía vendió 2,3 millones de cámaras por un total de US$ ?520 millones. Esto determinó que ese año la empresa china Foxconn comprara el 8,8% de la empresa por US$ ?200 millones y que el surfista Woodman –sigue vistiendo y haciendo lo mismo que antes– integre la lista de multimillonarios de Forbes con activos estimados en US$ ?1.500 millones.

Ahora GoPro busca dar un paso más: cotizar en bolsa. A principios de febrero, la empresa envió los papeles requeridos para realizar su oferta pública inicial en Estados Unidos. Aunque se desconocen los montos proyectados, la empresa tendrá como objetivo una valoración muy por encima de los US$ ?2.300 millones que se fijaron en una ronda de recaudación de fondos en 2012. Esto la convierte en una de las salidas más interesantes de 2014.

Por eso, si uno googlea el nombre del CEO de GoPro y se encuentra con un treintañero de pelo desacomodado y remera flúo no tendrá que pensar mucho para saber de qué se ríe Woodman.

 

Producción: Mariana Castiñeiras.

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