El mundo contra el mercurio

Puede sorprender que un país pequeño en el que apenas se usa este metal lidere una movida de organismos internacionales, ONG y activistas que intentan llegar a consenso para regular su utilización
El envenenamiento por mercurio produce síntomas que van desde náuseas hasta pérdida de peso, dolor abdominal y quemaduras en la piel. También inflamación en las encías, temblores, falta de coordinación, pérdida de la memoria y trastornos en la personalidad. El metal ataca principalmente el sistema nervioso central, también el cardiovascular y gastrointestinal. El metilmercurio atraviesa la placenta de la madre al feto y puede causarle desde dificultades de aprendizaje hasta parálisis cerebral. En los casos más graves provoca la muerte.

Pese a todos estos riesgos para la salud, el mercurio se encuentra de forma natural en la Tierra, siempre ha estado y siempre lo estará.

Todas las personas se encuentran expuestas a algún nivel de mercurio, que una vez liberado, persiste en el medio ambiente, circulando en el aire, el agua y el suelo. Se trata de un metal pesado de color plateado, que a temperatura ambiente se licúa. Es fácil recordarlo cuando se piensa en los viejos termómetros.

Si bien se ha utilizado desde tiempo inmemorial, las investigaciones de los últimos 50 años recogen suficiente evidencia como para que el ser humano deba preocuparse por regular su uso, almacenamiento y residuos.

En este contexto, el lunes 2 de julio culminó la cuarta sesión del Comité Intergubernamental de Negociaciones sobre el Mercurio (INC), que tuvo lugar en Punta del Este. Allí se discutió qué medidas deberán tomar los países para evitar que este metal altamente contaminante siga perjudicando a los seres humanos.

Bajo el mandato de Uruguay, estados de todo el mundo intentan llegar al consenso sobre cómo regular y controlar su uso, en actividades de la cadena productiva de diversas industrias, incluyendo la del oro.

Por qué Uruguay


La pregunta natural es por qué Uruguay ha adoptado este papel de liderazgo en negociaciones referentes al mercurio, un metal que apenas se usa en el país.

Según explicó a El Observador el presidente del INC, el diplomático uruguayo Fernando Lugris, esta sustancia afecta, entre otros, a los productos alimenticios.
Que todo el mundo esté direccionado hacia el mismo objetivo, ya es muy importante. Lo que Uruguay tiene que preservar es el mandato”, dijo Julián Ruiz, abogado especialista en derecho ambiental del Estudio Ferrere

Al ser productor neto de alimentos para el mundo, Uruguay debe preocuparse por seguir exportando productos sanos y allí radica uno de los principales intereses del país respecto al problema del mercurio.

Este metal puede contaminar el pescado, arroz, leche y otros productos lácteos. Pero más allá de esta cuestión, hay un tema sustantivo, que es el de los derechos humanos, aseguró Lugris: “Hablamos de elementos que son centrales en el desarrollo de la vida y también centrales en asegurar la producción de alimentos sanos”.

Según Lugris, el encuentro que durante una semana tuvo lugar en Uruguay logró “progresos notables” en tres temas en particular: sitios contaminados por mercurio, financiación y asistencia técnica, y minería de oro artesanal.

Si bien el tratado apunta a que en el futuro se utilice cada vez menos mercurio, existe un legado presente en el mundo, ya que hasta el día de hoy las actividades que emplean este metal en sus procesos no están reguladas.

Minería de oro artesanal


Otro de los grandes avances de esta instancia fue el acuerdo sobre la sección que refiere a la minería de oro de pequeña escala. Se trata de una actividad en boga en todo el mundo, afianzada por los altísimos precios de este metal en la actualidad y que emplea el mercurio en sus procesos.

Colombia, Brasil, África e incluso Asia son algunas regiones en las que se desarrolla minería con uso de mercurio. Las posibles consecuencias tóxicas no se limitan solamente a los mineros, muchos de los cuales son niños, y a sus familias. De hecho, suelen extenderse a las comunidades circundantes, ya que los residuos de mercurio se propagan por el suelo, el agua y el aire.

“Tenemos una sección específica que va a regular esta actividad, en la que existen normas acordadas de carácter vinculante para todos los países que la realizan”, explicó Lugris.

Estas medidas no buscan prohibir la minería artesanal ni mucho menos penalizar al minero, sino que apuntan a realizar actividades de recuperación y facilitación a través de instrumentos de cooperación internacional.

Es imposible además prohibir el uso del mercurio en la minería, porque esto seguramente llevaría a que se comenzara a utilizar el cianuro como sustituto. Otra consecuencia no deseada sería que se generara un mercado ilegal del mercurio. Por eso, se busca retirar el uso de este metal en forma progresiva e informada.

Cuestión de salud


La ONG Human Rights Watch (HRW) participa activamente de este proceso, desde la tercera sesión del INC. El objetivo de esta organización es incluir en la discusión las estrategias en políticas de salud y trabajo infantil.

Según la investigadora de la división de derechos del niño de HRW, Juliane Kippenberg, el tratado debería no solo incluir medidas sobre medio ambiente, sino también acerca de políticas de salud pública.
Quisiéramos ver una respuesta en salud mucho más fuerte. Las negociaciones en este momento contemplan casi únicamente las políticas medioambientales”, dijo Juliane Kippenberg, de la ONG Human Rights Watch

Sin embargo, según dijo a El Observador, “ese no es el caso de las negociaciones en este momento, ya que contemplan casi únicamente las políticas medioambientales”.

“Quisiéramos ver una respuesta en salud mucho más fuerte”, señaló la investigadora, haciendo hincapié en que todos los países tienen la obligación de implementar los derechos humanos básicos. Y eso implica, entre otras cosas, asegurar los estándares mínimos de salud, y eliminar el trabajo infantil.

Kippenberg considera que la sección sobre minería de oro artesanal es un “avance muy importante”. Sin embargo, dijo estar decepcionada al mismo tiempo: “Tal como está, no menciona en absoluto el trabajo infantil con mercurio, ni tampoco ninguna medida en especial para terminar con el trabajo infantil en ningún nivel”.

Si bien sabe que siempre puede haber cambios de último momento, Kippenberg cree que es improbable que eso suceda.

Para la activista de HRW, en lo que refiere a minería de oro artesanal, se requiere más investigación y desarrollos que hagan posible que esta actividad pueda realizarse sin emplear mercurio.

Si bien ya existen algunas alternativas, estas son difíciles de poner en marcha, reconoció: “Esperemos que cuando los gobiernos se vuelvan a reunir, hagan foco en este tema”.

 


Instrucciones para cuando se rompe un termómetro


 

Si bien los termómetros de mercurio no se comercializan más en Uruguay, todavía quedan muchos en las casas. Cuando se rompe uno, es necesario tomar medidas estrictas de limpieza y desecho:

Previamente: Mantenga a niños y mascotas alejados del derrame. Abra las ventanas y ventile el cuarto. Evite esparcir mercurio en la casa y nunca use una aspiradora o escoba para limpiar, ya que pueden propagar el mercurio en toda la casa y aumentar los niveles de vapor. También quítese las joyas antes de limpiar porque el mercurio se puede adherir a otros metales.

Para levantar: Recoja las gotas más grandes usando papel duro y colóquelas en una bolsa de plástico. Use la cinta adhesiva o las toallas de papel mojadas para recoger las gotas de mercurio más pequeñas. Ilumine con una linterna alrededor del área para buscar cualquier gota que haya quedado por recoger. Refriegue el área del derrame con toallas de papel mojadas cuando se hayan retirado todas las gotas visibles.

Para desechar: Coloque las gotas de mercurio en una bolsa de plástico junto con cualquier otro material que haya usado para limpiar el derrame. Selle todos los desechos en una sola bolsa. Lávese las manos con agua y jabón. Lleve la bolsa a un centros de salud de estatal. Nunca tire mercurio en una pileta, drenaje, inodoro o en la basura común.


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