El misterio de las colmenas vacías

Las amenazas que afectan a las abejas en los países del norte empiezan a notarse en Uruguay mientras investigadores intentan encontrar las causas de su desaparición que, en algunos casos, siguen siendo desconocidas
El zumbido de la vibración de sus cuerpos y el movimiento de las alas marca la tarjeta por ellas día a día. El dulce producto de las abejas melíferas, que de remedio para el resfriado puede pasar a cosmético, antiinflamatorio, delicia de la tarde y hasta una lista de remedios caseros que incluso la incluyen como desinfectante, es por lo que los humanos las valoran más. Pero a pesar de su condición de trabajadoras, el zumbido se está dejando de escuchar. Se trata de un tema de alcance mundial, conocido como problema de colapso de colonias. Hace un algunos años se decía que era cuestión de tiempo para que llegara a Uruguay y ahora una encuesta realizada a los productores pone luz sobre un terreno inexplorado hasta el momento.

Alrededor de 80 apicultores respondieron a las preguntas de los investigadores del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) sobre su producción entre octubre de 2013 y octubre de 2014. El objetivo era constatar si Uruguay pierde tantas colmenas como los países del norte. Los resultados muestran que los productores perdieron cerca de un 30% de sus colmenas. El último registro realizado en Estados Unidos por el Departamento de Agricultura marcó un 42% y en Europa un 17%.

La encuesta fue voluntaria y abarcó apenas a un 3% de los productores, de 3.224 que están en el Registro Nacional de Propietarios de Colmenas (RNPC) del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP). Sin embargo, el porcentaje no está tan lejos del obtenido en encuestas europeas, donde se monitorean estos datos sistemáticamente, según explicaron desde el IIBCE.

ABEJAS CIENTIFICOS CLEMENTE ESTABLE

Y no son solo las abejas melíferas las que alarman a científicos y productores. Un 9,2% de las casi 2.000 especies de abejas silvestres que habitan Europa están en peligro de extinción, según un estudio de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publicado en marzo de este año.
La situación es alarmante, dijo Karina Antúnez, doctora en Ciencias Biológicas del IIBCE. Los resultados ponen a Uruguay al nivel de los países del norte, en los que la discusión por el tema de la muerte de abejas y pérdida de colonias está presente desde hace años.

For export

Históricamente, una pérdida de un 10% de las colmenas solía ser una cifra aceptable para los productores uruguayos, explicó a El Observador Juan Campa, técnico agropecuario de la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave) del MGAP. Antes, los productores dejaban crecer a sus colmenas y cada determinado tiempo iban a recolectar la miel. Ahora, le práctica se ha perfeccionado y además, requiere de más cuidados. Según el técnico, la cantidad de colmenas registradas en el ministerio ha marcado un crecimiento constante por años, con algunos momentos de estabilidad. Las únicas variaciones en la cantidad de miel que se exporta –un 95% de lo que se produce en Uruguay se vende al exterior – registradas por Dilave, tienen que ver con factores climáticos.

Pero esto no quiere decir que no se hayan perdido colmenas, ni que los resultados de la encuesta sean erróneos. Los productores suelen reponerlas o dividir a las más fuertes en dos para renovar las colonias.
Un estudio "forense" para encontrar la causa de muerte no es lo habitual. Y ese es el problema para Campa. Los productores – en especial los menos profesionalizados – no siempre tienen la verdadera noción sobre qué causó la pérdida de las colmenas ya que en muchos casos no hay un sistema de diagnóstico minucioso de la causa de desaparición.

Un 95% de la miel producida en Uruguay se exporta. Un kilo de miel puede venderse a alrededor de US$2,5

Para tener datos oficiales, Dilave está organizando su propio relevamiento, que consta de entrevistas con productores registrados, explicó. En especial, con aquellos que se desplazan a las colonias persiguiendo las floraciones, algo así como abejas nómades que recorren el país en busca de néctar. Estas, en su viaje de norte a sur, son las que más riesgo corren por el traslado y el objetivo es comenzar estudiando cuántas colmenas desaparecen entre ellas, para luego seguir por el resto. En especial, la idea es encontrar aquellos casos donde las pérdidas son evitables.
Fábricas abandonadas

La principal preocupación para el mundo es que no se ha podido detectar un solo culpable, sino la combinación de varios. De un momento al otro, los productores encuentran que las colmenas empiezan a vaciarse.

En Uruguay, los principales enemigos de las abejas son los agentes patógenos (ácaros, virus y hongos). De estos, el ácaro Varroa destructor, que se reproduce dentro de las colmenas y es capaz de destruir colonias enteras, es el peor. Además es portador de virus, lo que lo convierte en un vector de transmisión entre las colmenas.

apicultor

Los monocultivos también son responsables de la desnutrición de las abejas, otra de las causas de muerte. El hecho de que a lo largo de kilómetros haya un solo cultivo hace que la variedad de polen sea menor, por lo que las abejas se alimentan con menos variedad de nutrientes, explicó Antúnez. "Si la abeja no está bien nutrida no puede trabajar tanto o se infecta más fácilmente por patógenos, porque su sistema inmune no es tan fuerte. Necesita diversidad de polen así como nosotros no podemos comer siempre lo mismo porque necesitaríamos otras proteínas".

La tercera causa son los pesticidas. Estos pueden matar colonias enteras como también debilitarlas. "No es un daño directo y visible, pero sin embargo en el sistema inmune de la abeja sí puede estar teniendo repercusiones. Eso las debilita y hace que otros patógenos las infecten más fácilmente".
Las instituciones que estudian el tema son varias y su fuerte es la colaboración. El Departamento de Microbiología del IIBCE trabaja con investigadores de la Dirección Nacional de Laboratorios Veterinarios (Dilave, del MGAP), INIA y las facultades de Ciencias y Veterinaria de la Universidad de la República.


Muerte misteriosa

En los departamentos del norte del país mueren abejas y nadie sabe por qué. Entre diciembre y enero puede ocurrir que las larvas de uno y dos días empiecen a morir. De esta forma, la población adulta de la colmena no se repone y se da paso, paulatinamente, a la desaparición de la colonia. Este fenómeno misterioso se conoce como Mal de Río y toma ese nombre porque ocurre cerca de ríos y arroyos.

"Se conoce desde hace más de 50 años y ha aparecido de manera esporádica, sobre todo en el norte del país. Luego se fue extendiendo y fue apareciendo cada vez con más frecuencia hasta que en algunos años llegó a causar prejuicios importantes, al punto que los apicultores llegaron a presionar mucho para que se investigase sobre el tema", explicó Ciro Invernizzi, doctor en Ciencias Biológicas de la Sección de Etología de la Facultad de Ciencias, quien se dedica a estudiar las causas de muerte de abejas por agentes patógenos.

El Mal de Río se conoce desde hace más de 50 años, ha aparecido de forma esporádica y los investigadores están intentando encontrar sus causas

Desde hace un año el equipo de Invernizzi viene estudiando el Mal de Río. Hasta ahora, saben que la causa tiene que ver con la alimentación y consideran que está en el néctar de las flores. El estudio comenzó el año pasado pero cuando el equipo se disponía a estudiar casos concretos no pudieron encontrar colmenas que sufrieran este mal. Es que el Mal de Río hace apariciones ocasionales e incluso ha sorprendido a departamentos más al sur, como Durazno. "Es muy complicado. Incluso cuando escribí el proyecto no tenía bibliografía para fundamentarlo", explicó Invernizzi.

Los productores saben que mientras está el Mal de río no pueden producir y si quieren salvar a sus colonias deben moverlas de lugar. "Hay colonias que han quedado tan despobladas que cuando no se morían no llegaban en condiciones como para pasar el invierno" indicó Invernizzi.
No hay casos en el exterior que permitan entender más sobre este fenómeno atípico. "Si no hay investigación nacional esto queda sin solucionar", explicó el biólogo, quien dijo que para un productor, este mal puede implicar la pérdida de entre la mitad y un tercio de su cosecha, si no es que destruye toda la unidad productiva.

Por ahora, el equipo sabe que el mal no tiene que ver con pesticidas ni con el agua. Si bien tienen una pista que podría indicar la causa, el investigador prefirió no hacerla pública de momento ya que esperan poder confirmarlo cuando comience este verano, aunque esto depende de que el Mal de Río haga su aparición.

¿Qué pasaría si...?


Si las abejas siguen desapareciendo, el proceso de polinización de las flores se reducirá, lo que causará un problema para los cultivos de frutas y verduras en todo el mundo. Según cálculos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, de los 100 tipos de cultivos que proveen un 90% del alimento consumido en 146 países, un 71% está polinizado por abejas.

Aunque son pequeñas,es gracias a ellas que el polen viaja de flor en flor, haciendo posible que haya frutas, verduras y flores. Si se perdiera esta parte de la cadena no se trataría de una especie más que se extingue, sino el primer paso para muchas otras extinciones. Por eso, científicos y organizaciones de todo el mundo instan a tomar medidas para cuidarlas antes de que sea demasiado tarde.

En el IIBCE, por ejemplo los investigadores estudiaron también a otros polinizadores como los bombus, mejor conocidos como abejorros y encontraron que son sensibles a las mismas amenazas que las abejas melíferas.

En este momento, trabajan en dos soluciones. Una de ellas consiste es un probiótico destinado a fortalecerlas contra agentes patógenos que, por ahora, está en fase de experimentación. Por otra parte, los científicos uruguayos están probando con tortas de polen que se aplican en las colmenas y contienen distintos nutrientes. Si bien se están haciendo ensayos de campo, aún no se han obtenido respuestas que permitan hacer recomendaciones a los productores.

En poco tiempo los investigadores harán otra encuesta y esperan contar con más productores para poder conocer más sobre sus colmenas perdidas.

Abejas africanizadas

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Abeja africanizada
Abeja africanizada

No son uruguayas. Tampoco europeas ni del todo africanas, mejor conocidas como las asesinas. Las abejas locales son un híbrido entre especies que tiene en mayor o menor medida los genes de las abejas africanas. Estas abejas se caracterizan por ser más agresivas que las provenientes de Europa, además de ser más resistentes a agentes patógenos. Sin embargo, es por su agresividad que algunos productores prefieren a las italianas, que atacan menos a los humanos.

Entre 2013 y 2014, en Estados Unidos, sucedieron varios ataques a humanos por parte de abejas africanizadas. En algunos casos costaron la vida de las víctimas. Lo peligroso de estas abejas no es que su veneno sea más fuerte, explicaron científicos a la BBC, sino que la cantidad de individuos que se agrupan para atacar es mayor ya que las feromonas que liberan cuando están por atacar le avisan al resto de la colonia, y el aroma se puede detectar desde una distancia larga.

Mientras que el 10% de las abejas melíferas pueden defender a su colonia ante una amenaza, en el caso de las africanizadas los aguijones de toda la colonia pueden apuntar al enemigo, algo que puede ser letal para los humanos. Esto les ha ganado el nombre de abejas asesinas, aunque los expertos aclaran que los ataques se dan cuando los insectos se sienten en peligro, como una forma de proteger a la reina y a la colonia y no son dirigidos específicamente a los humanos.

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