El mensaje que Voyager 1 lleva a los extraterrestres

La sonda espacial que traspasó los confines del Sistema Solar carga un "disco dorado" con imágenes y sonidos que resumen la humanidad y que será nuestra carta de presentación ante la civilización que lo encuentre
Hace 36 años, desde Cabo Cañaveral lanzaron una botella al océano cósmico. La llamaron Voyager 1 y se despidieron de ella para siempre, con la esperanza de que el mensaje que lleva consigo llegue alguna vez a una civilización extraterrestre que sea capaz de comprenderlo. Es una suerte de carta de presentación de la humanidad, un saludo interplanetario. Un mensaje que dice lo que los seres humanos son y quieren.

El mensaje, contenido en un "disco dorado", continúa a bordo de la sonda espacial de la NASA, que recientemente abandonó los límites del Sistema Solar e ingresó a una zona en la que ningún artefacto construido por los seres humanos había llegado antes: el espacio interestelar. Voyager 1, lanzada en principio para explorar Júpiter, Saturno y sus respectivas lunas,  sigue alejándose de la Tierra a una velocidad promedio de más de 56 mil kilómetros por hora. Y aunque cumplió su objetivo de fotografiar estos planetas, la sonda ahora va por más.

El mensaje


En 1977 la Sociedad Americana de Astronomía decidió que era buena idea enviar al espacio un mensaje que representara a toda la humanidad. Según la revista The Atlantic, el mundo era turbulento en ese entonces: la economía se estaba recuperando de la recesión y el petróleo era escaso. En ese contexto, el astrónomo y divulgador científico Carl Sagan junto con su equipo se embarcaron en un proyecto ambicioso que, además, iba contrarreloj. La propuesta surgió en enero y el Voyager 1 dejaría la Tierra en setiembre.

"Comunicar una historia de nuestro mundo a los extraterrestres" era (y es) el objetivo de la nave, según la NASA. Esa historia estaría contenida en una suerte de predecesor del CD, inserto en un protector de aluminio, que luego se convertiría en una suerte de cápsula del tiempo de la humanidad. Otro disco dorado iría a bordo del Voyager 2, la sonda espacial idéntica al Voyager 1 que fue lanzada el mismo año.
El lanzamiento de esta botella en el océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta", dijo el astrónomo Carl Sagan

El grupo de astrónomos, que adoptó el rol de mensajeros de los humanos en el espacio, se dividió las tareas para reconstruir la historia y presente de la Tierra. Mientras Jon Lomberg recopiló imágenes de la Tierra (118 en total), Timothy Ferris hizo una selección musical. Ann Druyan armó el compilado de  "sonidos de la Tierra" y su colega Linda Salzman recogió saludos de bienvenida de personas de todo el mundo en 55 idiomas. El equipo se asesoró con expertos que iban desde historiadores hasta artistas y etnomusicólogos, cuenta The Atlantic, que aclara que el disco no solo lleva "palabras en inglés", sino que contiene parte del arte y belleza de la humanidad, entre otros "aspectos trascendentales".

Así, el mensaje de la humanidad para cualquier civilización extraterrestre quedó armado: una mezcla de imágenes, sonidos, música, palabras y números (el contenido se puede ver en la web de Golden Record). El hoy icónico disco dorado incluye desde el sonido de viento y truenos, el trinar de aves, el canto de ballenas y hasta al hijo pequeño de Sagan diciendo: "Saludos de los niños del planeta Tierra".

El entonces secretario de Naciones Unidas, Kurt Waldheim, y el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, también dejaron sus saludos grabados . Unos 90 minutos de música en total (que incluyen el cuarteto para cuerdas número 13 de Beethoven) también están contenidos en el disco.

Lógica terrestre


La pregunta de cómo una civilización extraterrestre hipotética podría reproducir este disco dorado no parece haber sido demasiado problema para la NASA, que asumió que dicha civilización debería saber qué son los discos de vinílico y cómo funcionan. Por si acaso, incluyó junto con el disco las instrucciones ilustradas de cómo reproducirlo, una batería y una aguja.

Sagan, quien falleció en 1996, consideraba que el Voyager 1 sería hallado y el disco escuchado, "solo si existe una civilización avanzada en el espacio interestelar". No obstante, "el lanzamiento de esta botella en el océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta", aseguró.

Pero tampoco sería suficiente con que los supuestos alienígenas encontraran la sonda espacial y el disco dorado. Incluso si contaran con la tecnología necesaria para ponerlo en marcha y ver y escuchar su contenido, eso no sería garantía de que fueran capaces de comprender el mensaje. Y no solo por una cuestión de inteligencia sino de cultura y sensibilidad.

Pero aunque el disco nunca llegara  a sus destinatarios, el Voyager 1 seguirá surcando el universo como un mensajero de la humanidad y con eso ya estará dando otro mensaje: el deseo de la raza humana de sobrevivir a su tiempo y a su espacio.

 


No es el único


Además de Voyager 1 y 2, otras sondas espaciales han llevado mensajes terrestres al espacio sideral. Pioneer 10 y 11, que fueron lanzadas antes, llevaban una placa metálica pequeña en la que se leía su nombre, fecha y lugar de origen. En la Luna, los astronautas de la misión Apolo también dejaron su mensaje en una placa, que reza: "Venimos en paz por toda la humanidad".


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