El mejor asistente del médico

Los smartphones permiten controlar más que nunca lo que se come, cuánto se ejercita y datos tan específicos como la cantidad de glucosa, cafeína o vitaminas ingeridas. Pero hay que saber cómo usar estas herramientas para evitar riesgos
Con un smartphone se puede saber cuántos pasos se dieron en un día o la cantidad de calorías consumidas. También es posible medir el ritmo cardíaco e, incluso, los niveles de estrés. Todos los números referentes al cuerpo y hasta doctores reales están a un touch de distancia. El tema es saber cómo usar estas herramientas.

El lucrativo mercado de la salud electrónica, puntualmente la móvil, ha dado lugar al surgimiento de cantidad de dispositivos y aplicaciones. Estos trabajan junto con los smartphones para cubrir una doble obsesión: la de llevar el celular a todas partes y la de cuidar el cuerpo.

Esta semana estuvo marcada por los lanzamientos relacionados con la salud. El gigante de internet, por ejemplo, publicó en su tienda de aplicaciones Google Fit, una app para monitorear el ejercicio diario. Por su parte, Microsoft presentó una pulsera inteligente capaz de registrar el estado y actividad físicos, la cual ya se vende en Estados Unidos por US$ 199. A su vez, Nintendo anunció que está trabajando en un dispositivo que mide y controla el sueño del usuario.

Lo cierto es que desde 2010, cuando Sony lanzó el primer reloj inteligente, no han parado de salir distintos dispositivos que se visten cada vez más avanzados. Los últimos y más destacados ejemplos son los smartwaches Apple Watch, que estará a la venta a partir de 2015, y los de la serie Galaxy Gear de Samsung. Por ejemplo, el último de estos modelos, el Gear S, permite medir la radiación del Sol para no exponerse a los rayos ultravioletas en las horas más dañinas.

Críticas, aplausos y dinero


Flurry, compañía especializada en el análisis del mercado de aplicaciones de Yahoo, publicó en junio que las aplicaciones de fitness y salud crecieron 62% en los primeros seis meses de este año. El número no corresponde a descargas, sino al uso. En cambio, el resto de las aplicaciones crecieron la mitad (33%).

En una proyección a futuro, la consultora Markets and markets publicó que para 2018 el sector de las aplicaciones y servicios móviles para la salud crecerá tres veces y media en todo el mundo. Esto incluye las aplicaciones que sirven para controlar la pérdida de peso y llevar registro de la actividad física y sueño, los dispositivos que monitorean el ritmo cardíaco y aquellos que sirven a enfermedades específicas, como la diabetes y otras para uso médico. El denominador común es que todas pasan por un smartphone, en el que se pueden visualizar los datos.

Para personas con enfermedades que les requieren, por ejemplo, mejorar su condición física o que controlen alguna variable específica, estas aplicaciones pueden ser útiles. Sin embargo, los especialistas critican que aunque reúnen varios datos, no dicen qué significan ni qué hacer con ellos. Con las calorías es claro pero, ¿qué pasa con datos más complejos como la cantidad de vitaminas que se consumen o la cantidad de sodio? ¿Qué es recomendable y qué no para una persona de cierta edad, complexión y estado físico?

En este tipo de aplicaciones, también resulta importante mostrar eficacia al momento de motivar a los usuarios. Poner desafíos en los cuales fracasan constantemente puede frustrarlos y obligarlos a eliminar cierta aplicación, por ejemplo.

El oncólogo uruguayo Sebastián Ximénez explicó que es importante corroborar que las aplicaciones utilizadas siempre estén avaladas por una institución confiable o aprobadas, por ejemplo, por la FDA (Agencia de Drogas y Alimentos) de Estados Unidos.

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine constató que de 100 mil aplicaciones médicas en el mercado estadounidense, solo 100 han sido aprobadas por dicha institución. Los creadores de estas apps se defienden criticando los complejos procesos a los que se tienen que someter para obtener esta certificación.

Comparación de tres grandes


Hace varios meses, Google anunció que se iba a lanzar Google Fit para Andorid y este martes cumplió. La aplicación recolecta información a través de los sensores del celular y de todos los dispositivos para vestir. También es compatible con aquellas apps de Android que se puedan sincronizar.

Por su parte, hace más de un mes Apple lanzó su anunciada aplicación de salud y fitness, que en español se llama Salud y está disponible solo para iOS 8. Samsung también tiene la suya, S Health, y aunque todas hacen más o menos lo mismo, lo ejecutan de forma diferente.

Salud, por ejemplo, funciona como una plataforma para unificar los datos que obtienen distintas aplicaciones. Se le pueden sincronizar apps de terceros y así ver en un solo lugar los resultados graficados. La lista de variables que se pueden controlar es meticulosa: peso, cantidad de pasos que se dan (esto se controla automáticamente), azúcar, sueño e incluso la cantidad de cafeína, magnesio o vitaminas (A, B, C, D, E, F) ingeridos, entre otras.

A fines de setiembre, el sitio de noticias 9to5Mac publicó una lista de aplicaciones que se pueden sincronizar con Salud. Eran más de 40 y entre ellas estaba Strava Running & Cycling, que permite medir la actividad física en un mapa y con el registro de diferentes variables como velocidad o recorrido. Otra mencionada era Noom Coach (también disponible gratis para Android), que además de controlar el ejercicio es una de las mejores apps para contabilizar el consumo de calorías, ya que permite elegir el plato que se comió y estima cuántas tiene.

Por ahora, la utilidad de Salud está limitada, a la espera de la salida del Apple Watch, que permitirá medir el pulso y movimiento, entre otros datos, y los sincronizará automáticamente con el iPhone. Hasta entonces, Salud es como una gran biblioteca de datos de aplicaciones, como la cantidad de cafeína consumida. Esto se puede monitorear con UP Coffee de la empresa Jawbone. El problema es que para hacerlo es necesario descargar una aplicación aparte, las cuales se van sumando y llenando el iPhone, que se enlentece.

Por otra parte, están las aplicaciones para Android, como las mencionadas Google Fit y S Health. Ambas son similares a Salud porque permiten la visualización gráfica y la sincronización con dispositivos vestibles o aplicaciones específicas. Además, permiten establecer objetivos, por ejemplo, en la cantidad de pasos, y notifican cuando no se alcanza el promedio o lo necesario para considerarse una persona saludable.

S Health tiene más funcionalidades que Google Fit porque permite recoger datos más precisos y así personalizar el entrenamiento o la dieta. Tiene un contador de calorías incorporado para ingresar, alimento por alimento, las calorías que se ingirieron sin necesidad de buscarlas en la etiqueta del producto. La app sugiere una cantidad promedio para cada plato.

Otra de las funciones más interesantes de S Health es que, para los móviles que tienen un sensor para medir el pulso, permite controlarlo solamente con poner el dedo sobre este, ubicado al lado de la cámara de fotos. En el Galaxy S5, por ejemplo, cuando se coloca el dedo allí, se enciende una luz roja y en minutos aparece la información. La aplicación de Samsung también controla los niveles de estrés al comparar las variaciones en la frecuencia cardíaca.

En contrapartida, el beneficio único de Google Fit es que se puede acceder a la información desde cualquier dispositivo a través de su página web.

De las tres aplicaciones, la más completa es la de Apple. Sin embargo, el premio a la practicidad y utilidad se lo lleva Samsung, ya que reúne toda la información en una sola aplicación, sin necesidad de llenar el teléfono de apps diferentes que consuman su memoria.

Médico de carne y hueso


Cuando la salud es lo que está en juego, las aplicaciones (como los médicos) no deberían fallar. Por eso, muchos especialistas se muestran escépticos con respecto a las garantías que estas herramientas pueden dar en situaciones de vida o muerte para personas como los diabéticos, que deben controlar sus dosis de insulina (ver Glucosa en sangre). La solución para esto es siempre verificar de dónde vienen y, sobre todo, consultar con un médico.

Con estas apps se puede controlar de todo, tener cifras sobre cada movimiento que se da y hasta ver el progreso en el tiempo. Sin embargo, lo más seguro es que no se va a poder reemplazar al médico.

 


Alergias


Quienes sufren de alergias saben que produce una pérdida de tiempo y productividad que a la larga puede ser muy molesta. Allergy Track (gratis para iOS y Android) es una especie de agenda en la que se pueden registrar los síntomas, su gravedad y qué tan molestos son en una escala del 1 al 10. Luego se pueden ver en una línea del tiempo para comparar los últimos brotes y mostrárselos al médico.

Glucosa en sangre


Para quienes padecen diabetes tipo 1 y tipo 2, Social Diabetes (gratis para iOS y Android) permite calcular la dosis de insulina que se necesita luego de ingerir ciertos alimentos o según los registros que el usuario va subiendo de los datos del glucómetro. Además, se puede controlar el ejercicio e intercambiar información con otros usuarios. La Unesco premió a la app como la mejor de salud en 2012.

Dermatología


Si lo que se busca es una consulta anónima con un dermatólogo, hay una aplicación que soluciona el problema. Una vez que se descarga First Derm (gratis para iOS y Android), el precio de cada consulta es de US$ 40. Permite enviar dos fotos de lejos y de cerca de sarpullidos o manchas en la piel para que sus médicos puedan evaluarlas en 48 horas. Además, tiene una guía de enfermedades de la piel.


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