El lucrativo negocio de venderles miedo a los padres

Los monitores inteligentes no pueden proteger a los bebés del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. Entonces, ¿para qué sirven?
Uno de los mayores dispositivos en el Consumer Electronics Show (CES) de este año fue Mimo, un monitor inteligente para bebés que sigue la respiración, ritmo cardiaco, temperatura de la piel, calidad del sueño y posición de tu bebé por medio de un lindo y pequeño clip en forma de tortuga adherido a un enterito de algodón orgánico. La información luego se envía a tu smartphone, proporcionando datos en tiempo real de qué está pasando exactamente con tu niño –cada suspiro, cada sobresalto, cada agitación– cuando no estás en la misma habitación o edificio.

El aumento del monitoreo extremo de bebés y la paternidad con hojas de cálculo ha sido tema de los últimos años. Pero el problema con Mimo y sus pares es otro. Dulcie Madden, cofundadora de Rest Devices, la compañía con base en Boston que está detrás de Mimo, explicó que su dispositivo es para padres que de forma constante se levantan en la noche para verificar cómo está su bebé: “Simplemente te dará esa confirmación extra”. La pregunta es: ¿confirmación de qué?

Lo que no se dice


Una de las cosas que me chocó acerca del marketing de Mimo es que los fabricantes hacen referencia a “la seguridad de tu bebé”, sin aclarar de qué es que hay que protegerlos. Existen muchas cosas a las que los padres temen, pero cuando su hijo está durmiendo, lo único a lo que se pueden referir es al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

La muerte de un bebé saludable es algo desgarrador, confuso y sobre todo aterrador, porque no hay explicación. Es lo que nos mantiene volviendo a la cuna de nuestro bebé con un atisbo de pánico en nuestros corazones, desesperados por ver la reconfortante subida y bajada de ese pequeño pecho.

Cerca de 2.000 bebés estadounidenses mueren cada año debido al SMSL, considerada la tercera causa de mortalidad infantil en dicho país, según los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades. Sin embargo, en términos del número total de muertes, el riesgo todavía es pequeño: cerca de 0,6 de cada 1.000 fallecimientos se atribuyen al SMSL y otras muertes sin una causa inmediatamente identificada.

Cuando le pregunté a Madden contra qué mantenía Mimo protegidos a los bebés, explicó que este no es un dispositivo médico y que no dice prevenir o reducir el riesgo de SMSL. Entonces, lo que los padres más quieren de los dispositivos como Mimo –protección contra SMSL– es exactamente lo que la Administración de Medicamentos y Alimentación, la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo, la Academia Americana de Pediatría, el Instituto Nacional de Salud, el Servicio Nacional de Salud británico e incluso los mismos fabricantes de los productos dicen que no pueden brindar. Aun así, Madden contó que ya se agotaron las precompras del kit de US$ 199,99 en el sitio web de Rest Devices.

Pero Mimo es solo un ejemplo dentro de una nueva generación de monitores inteligentes que controlan los signos vitales de los bebés. Owlet, que también agotó las preórdenes, controla la respiración de los pequeños a través de una media y emplea Bluetooth para llevar la información al iPhone, mientras que Sprouting, una tecnología portable que monitorea los patrones de sueño de los bebés, está en desarrollo.

La verdadera innovación


Los monitores de bebés han dado pasos significativos en las últimas dos décadas. Evolucionaron de un simple dispositivo para escuchar a sofisticados sensores que cuentan con monitoreo de video a color, visión nocturna y sensor de temperatura. Hasta pueden decir si no se ha registrado movimiento alguno en la cuna durante 20 segundos.

De hecho, la tasa de SMSL ha decrecido sensiblemente desde fines de la década de 1980 y principios de la de 1990. Pero la razón no tiene nada que ver con una mejor tecnología de monitoreo, sino con simples cambios en el comportamiento. Cuando las autoridades de salud comenzaron a recomendar a los padres que pusieran a sus bebés a dormir de espaldas y no boca abajo, las muertes por SMSL cayeron en picada.

“Si la posición del sueño y la ropa de cama del infante son apropiadas, no deberían quedar muchos SMSL para prevenir usando monitores domésticos”, escribió el doctor Alan Jobe del Hospital de Niños de Cincinnati en una página de opinión para la revista de la Asociación Americana de Medicina en 2001. Doce años después, el pensamiento se mantiene.

En setiembre, la Academia Americana de Pediatría (APA) revisó y expandió sus recomendaciones para prevenir el SMSL. Además de poner al bebé a dormir sobre su espalda, incluían el consejo de compartir el cuarto con el bebé (pero no la cama), mantener el área de sueño del bebé libre de sábanas sueltas, almohadas, juguetes o cordones, y asegurarse de que la temperatura del pequeño no sea demasiado alta cuando duerme. A esto se suman los puntos 12 y 13 de la guía, que detallaban: “Evitar dispositivos comerciales que promocionan reducir el riesgo de SMSL. No existe evidencia de que estos dispositivos reduzcan el riesgo de SMSL o asfixia, o de que sean seguros”.

El punto es claro: los monitores de bebés, incluso la generación más nueva de tecnología portable amigable con los smartphones, no reducen el riesgo de SMSL. Para Claire McCarthy, una pediatra del Hospital de Niños de Boston y docente de pediatría en la Escuela de Medicina de Harvard, el claim de Mimo, que no presenta a este dispositivo como protección contra el SMSL, es “insincero”. Y agregó: “Están jugando con el miedo de los padres”.

El miedo, sobre todo a algo indefinido, es tal vez el mejor motivador de ventas que existe en lo que respecta a productos para bebés. Ya sea de forma intencional o no, Mimo está aprovechando el terror que los padres sienten al estar a cargo de una pequeña vida y de la esperanza de poder comprar una salida a eso. Además, Mimo es atractivo para los padres que están predispuestos a creer que cuanto más genial la tecnología o más inteligente el gadget, más útil es. Pues en este caso no es así. Por ende, poné a tu bebé a dormir sobre su espalda, como ya sabés hacer, y gastá esos US$ 199,99 en algo distinto, lo que sea.

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