El lobo que camina en zancos

Científicos uruguayos estudian la variabilidad genética en el país del aguará guazú, el cánido más grande de Sudamérica y cuyo estado de conservación se desconoce
Con una altura de hasta un metro, andar desgarbado y pelaje de color rojizo con las largas patas negras y una especie de crin de igual color, el aguará guazú parece un lobo en zancos que merodea en busca de una presa digna de su tamaño y aspecto amenazador. Sin embargo, el Chrysocyon brachyurus es un animal tímido y esquivo, que se alimenta de frutos y pequeños vertebrados.

La desinformación, que muchas veces deriva en la caza, junto con la pérdida de hábitat, son los principales enemigos de este perro silvestre, considerado el cánido más grande de Sudamérica. Para aportar al escaso conocimiento que existe sobre esta especie autóctona que también vive en Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina, investigadores del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce) realizaron un análisis genético sobre la presencia de aguará guazú en Uruguay.

Para ello, el Laboratorio de Genética de la Conservación del Iibce contaba con tres muestras: dos ejemplares que fueron cazados en 1989 y 2006 en Río Negro y Cerro Largo respectivamente, y una feca colectada en este último lugar, particularmente, en Centurión.

Los primeros resultados del estudio, publicados en el boletín de diciembre de la Sociedad Zoológica del Uruguay, indican que los tres ejemplares eran machos y que la variabilidad genética era alta. Incluso, los dos animales registrados en Cerro Largo “venían de distinta madre y compartían algún ancestro” pero lejano, explicó la bióloga Natalia Mannise, autora principal del trabajo. Además de científicos del Iibce, participaron del estudio investigadores del instituto Smithsonian de Estados Unidos.

Estos resultados generan optimismo sobre la variabilidad genética de una especie considerada “posiblemente extinta” en Uruguay por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Según la guía de campo Mamíferos de Uruguay de Enrique González y Juan Martínez Lanfranco, publicada este año, existen registros confirmados de ejemplares de aguará guazú en los departamentos de Río Negro (1991), Rocha (2000, 2002) y Cerro Largo (2006), y menciones a ser confirmadas en Artigas, Rivera, Paysandú, Treinta y Tres, Lavalleja y Maldonado.

Para Mannise, los hábitos nocturnos del también llamado logo guará y las grandes extensiones en las que se mueven (precisan de 16 kilómetros cuadrados por pareja), sumado a su carácter elusivo, lo vuelven un animal tan poco visto como conocido.

A través de este tipo de investigaciones y las tareas de divulgación que realiza el Iibce, los científicos buscan concientizar a quienes pueden cruzarse con este animal que vive en monte abierto, pastizales y tierras pantanosas. Por su parte, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas trabaja para incluir a Centurión en una de sus categorías de protección y al aguará guazú como especie prioritaria para la conservación. En Brasil y Argentina ya está protegido legalmente.

Según Mannise, los resultados preliminares de este trabajo son “alentadores” y, al mismo tiempo, un llamado de atención particularmente sobre la zona de Centurión y su riqueza natural. Por tratarse de los “últimos relictos de mata atlántica”, explicó la bióloga, allí habitan especies que no se encuentran en ningún otro lugar del país, como el yapoc, la paca o la tortuga de la herradura. Cuando cae la noche, por allí también merodea el aguará guazú.


La especie


Nombres

Si bien en Uruguay y Paraguay se lo conoce como aguará guazú, voz guaraní que significa “zorro grande”, o lobo guará, en Argentina también se lo llama lobo de crin “por su tamaño de lobo y su melena negra en el lomo que se eriza cuando está inquieto o alerta”, según el boletín educativo del Comité Responsable de Plan de Supervivencia del Aguará Guazú, de Estados Unidos.

Particularidades

El andar es una de las características más distintivas del aguará guazú. Según la guía Mamíferos de Uruguay, “al desplazarse, adelanta al mismo tiempo la pata delantera y trasera de un mismo lado, a diferencia de la generalidad de los mamíferos”. Su pelaje es también particular: “Es largo de color rojizo con las patas negras en su porción media distal”, al tiempo que “los pelos de la nuca forman una crin negra”, y “la cola es larga y con la mitad distal de color blanco, al igual que la garganta y el interior de las orejas”, indica la guía.

Pareja

Esta especie es monógama, es decir, tiene una única pareja en su vida, con la que comparte un territorio de unos 16 kilómetros cuadrados. Utilizando los olores de orina y heces, junto con sonidos como ladridos o aullidos, las parejas advierten a otros aguará guazú que allí es el territorio donde ellos viven y cazan.


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