El laboratorio flotante más creativo

Ya desembarcó en Uruguay The Clipperton Project, una iniciativa inglesa con científicos y artistas internacionales que invita al viaje y la exploración para informarse sobre la contaminación y hacer algo al respecto


En medio del océano Pacífico existe una isla donde las aves hacen sus nidos con restos de plástico. Otros animales comen el material resistente a la degradación y mueren. Otros se asfixian con bolsas o quedan atrapados en redes de pesca y también pierden la vida. A poco más de 1.200 kilómetros de la ciudad mexicana de Acapulco, Clipperton no tiene habitantes humanos y pocos pueden ver por sí mismos el paisaje que indigna. Plagada de basura plástica, esta isla de 8 kilómetros de circunferencia no es el único lugar donde la contaminación humana es destructiva, pero es el ejemplo perfecto de cómo "animales, plástico y basura no entienden límites de naciones".

Así lo explica el gibralteño Jonathan Bonfiglio, fundador y director del proyecto que lleva el nombre de esta isla rodeada de arrecifes. The Clipperton Project nació en Inglaterra en 2010 como una empresa sin fines de lucro, con la idea de que "todos podemos ser exploradores". Las expediciones ("esas locuras", dice Bonfiglio) son cruciales para poder entender lo que está pasando más allá del horizonte, levantar la vista y decidir hacer algo al respecto. Ecología y globalización son algunos de los grandes temas que trata este proyecto, a través de talleres, conferencias y actividades educativas que lleva adelante un grupo formado por científicos y artistas.
La exploración nos da vida y nos hace más participantes dentro de nuestras vidas, no solo pasajeros", afirma el padre del proyecto

"Todos tenemos derecho a explorar. La exploración nos da vida y nos hace más participantes dentro de nuestras vidas, no solo pasajeros", afirma el padre del proyecto, que ahora invitará a los uruguayos a sumarse a la expedición.

Bonfiglio llegó recientemente  a Uruguay, se instaló en el balneario Las Toscas con su "familia y los perros", y será parte del grupo fijo del Clipperton Poyect en el país. Por el momento son cuatro, "pero llegarán más", y serán quienes sentarán las bases de la presencia de este proyecto en el país durante los próximos años.

En Uruguay, Clipperton ya participó de la feria de Clubes de Ciencia en agosto y ha realizado actividades con estudiantes del Colegio Pío y el Liceo Nº 71. En el país, trabajará en colaboración con la Armada Nacional y expertos en distintas áreas, desde biólogos hasta artistas. En el mundo, Clipperton cuenta con el apoyo de cerca de 150 colaboradores, entre ellos National Geographic, Greenpeace y la NASA.

Un laboratorio flotante


Cuando The Clipperton Project arriba a un lugar, lo que primero lo anuncia es el laboratorio flotante que lo acompaña, un velero que lleva a bordo los materiales e instalaciones para la expedición. En total, el proyecto cuenta con tres de estos astilleros, dos en Escocia y uno en Islas Canarias. Este último, llamado Rusalka,  partirá pronto hacia el sur, hará escala en Río de Janeiro, Brasil, y llegará a Uruguay entre el 21 y 22 de diciembre. Según adelantó Bonfiglio, seguramente llegue primero a Cabo Polonio y desde allí inicie su travesía por el litoral uruguayo deteniéndose en los puertos de Punta del Este, Montevideo, Colonia y Fray Bentos.

Pero este velero de cerca de 22 metros es solo "lo más visible" del proyecto, explicó el director de la iniciativa, quien destacó que "el 90% de lo que realiza Clipperton son programas educativos". Rusalka estará en la superficie, el viento que lo empuje será el trabajo colectivo de quienes se acerquen a él a explorar.

De hecho, el término "laboratorio flotante" va más allá de la connotación científica usual. "Es un laboratorio para todos, es una mesa de trabajo, es un lugar para ir, trabajar, descubrir, fallar, reintentar en la compañía de otros, sin prejuicios", explica Bonfiglio. Y aclara: "El tema del laboratorio me parece demasiado importante como para dejarlo solamente a la ciencia". De hecho, él es escritor.
El tema del laboratorio me parece demasiado importante como para dejarlo solamente a la ciencia", dice Bonfiglio 

Dirigido a personas de todas las edades, intereses y ocupaciones, el proyecto abarca desde estudios científicos de diferentes especies hasta actividades creativas, como la que realizó el artista Alan Pfeiffer con alumnos del Colegio Pío. Para tratar el tema de la pesca y la responsabilidad medioambiental, los estudiantes construyeron un tiburón con latas de atún.

En definitiva, se trata no solo de contar lo que está sucediendo en lugares lejanos como la pequeña isla Clipperton, sino de mostrarlos, de ir a buscarlos o de traerlos en imágenes y hacerlos evidentes. Por eso, el plástico funciona "como pretexto" para hablar de todos estos temas, explica Bonfiglio, para quien es muy distinto contarle a un niño el problema de la contaminación por plástico, a contarles qué sucede en el medio del océano Pacífico por culpa de los seres humanos.

Además, Uruguay no es muy diferente a Clipperton. Aunque no es una isla, tiene mucho en común con una, explica el fundador del proyecto, quien agrega: "Está rodeado de Argentina y Brasil, que son más grandes. Está luchando con su entorno. No puede vivir solo porque todo lo que tiene a su alrededor también lo afecta". Y aunque el plástico, los animales y la contaminación no entiendan de fronteras, es necesario viajar fuera de los límites territoriales para conocer qué es lo que nos afecta y cómo detenerlo.


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