El inicio de la era post contraseñas

El lector de huella dactilar del iPhone 5S es el primer paso hacia la popularización de los sistemas biométricos en la tecnología
El cliché de las películas de ciencia ficción de sustituir cerraduras con lectores de huellas dactilares es, no obstante, una rareza en el mundo material, que suele correr de atrás a la imaginación. Ahora ambas realidades se están poniendo a tiro.

Esta semana, Apple presentó dos nuevos modelos de iPhone, incluyendo uno que se bloquea y desbloquea con un solo toque de la yema del dedo. El sistema se llama Touch ID y se encuentra en el iPhone 5S, escondido en el rediseñado botón de inicio. Se trata del nuevo sistema de reconocimiento biométrico de Apple, un escáner de huella dactilar.

El sistema “traduce” esa imagen en un código muy extenso que se almacena en un archivo encriptado en el teléfono. No se guarda en servidores online y Apple promete no compartir esa información.

Por todo esto, Touch ID se posiciona como un sistema más seguro que las tradicionales contraseñas, una de las virtudes de esta innovación. La otra es que hace más rápido el acceso al teléfono (también a otras aplicaciones), ya que ahorra al menos cuatro de los toques que se precisaban para desbloquear el iPhone.

Los expertos ya comentan el efecto que este sistema podrá tener en el mundo de la seguridad tecnológica y cibernética. Es que, si bien ya existían dispositivos con tecnologías similares, como el ThinkPad de Lenovo o Motorola Atrix, el iPhone podría terminar de popularizar estas alternativas a las molestas contraseñas. Con más o menos poder innovador, Apple aún marca tendencia.

En los últimos meses, robos de contraseñas de los usuarios de importantes empresas como Linkedin, Facebook y Yahoo hicieron repensar el sistema de contraseñas, con opciones que incluyen sensores de voz, retina y más. Por ejemplo, Nym, una pulsera desarrollada en Tokio, valida la identidad del usuario a partir de su ritmo cardiaco.

Rápido y seguro


Las ventajas de los sensores de huellas dactilares son muchas. Además de ser más seguros, evitan tener que pensar en una contraseña adecuada. Las huellas no se pierden ni se olvidan y tampoco se pueden adivinar.

A su vez, el celular como dispositivo autenticador es especialmente útil cuando se interconecta con otros aparatos y servicios (cuentas bancarias, por ejemplo), además de ser ideal en el ámbito de Bring your own device, la moda corporativa de llevar el dispositivo a la oficina.

Como contrapartida, algunos especialistas señalan que no es imposible robar las huellas y que existe un margen de error. Otros adelantados preguntan qué pasará con las personas que directamente no tienen huellas dactilares.

En cuanto a si los usuarios lo necesitan, Apple cree que sí. Como en el pasado, tal vez eso alcance para que el usuario, además de precisarlo, lo quiera.

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