El ingeniero que ayudó a recrear el Big Bang

Mario Benedetti es conocido como "el ingeniero de la máquina de Dios", el acelerador de partículas más grande del mundo
Mario Benedetti tiene que luchar contra dos malentendidos. El primero es por su nombre. No es el poeta uruguayo, sino un ingeniero ítalo-argentino. El segundo es porque le llaman "el ingeniero de la máquina de Dios" y no le gusta mucho (aunque a los físicos les cae peor que se llame así al LHC, el Gran Colisionador de Hadrones). "Cuando me enteré que le habían puesto ese nombre me sentí ofendido", comentó a Cromo durante su visita a la Feria Internacional Techmaqh.

Trabaja hace más de 40 años en el CERN (Organización Europea de Investigación Nuclear) y forma parte del equipo que construyó el acelerador de partículas más grande del mundo. Un colisionador de hadrones es una herramienta complejísima: está compuesto por largos tubos en los que se hacen chocar haces de partículas a toda velocidad. Se basa en una famosa ecuación de Albert Einstein para transformar la energía en partículas, recreando durante unos breves instantes las condiciones que se dieron tras el Big Bang. El LHC ya logró uno de los mayores hitos en la física de partículas de las últimas décadas. El bosón de Higgs (también llamado como "partícula de Dios") se manifestó por primera vez entre los hombres el 4 de julio de 2012. En esencia, es una partícula elemental que permite explicar la diferencia entre las masas de las distintas partículas que componen la naturaleza.
Este descubrimiento llevó a su predictor, Peter Higgs, a hacerse con el Premio Nobel de Física de 2013 por su contribución, ni más ni menos, a la comprensión del universo. "No es que me crea merecedor de un premio nobel pero me siento parte", dijo Benedetti sobre el reconocimiento. Y añadió: "Yo fui el mecánico de la máquina de Dios".

En los 27 kilómetros de circunferencia del LHC se encuentra la obra de su vida: las fuentes de alimentación de la máquina más potente y sofisticada creada por el hombre. Es capaz de generar una potencia 100 mil veces mayor que la fuerza gravitacional de la Tierra. "Pensar que en cada una de sus 10 mil fuentes está tu intervención es una sensación inexplicable", señaló.

. "Uno tiene la mente muy corta y lo que está lejos parece ciencia ficción, pero cuando se está más cerca, los límites se cortan. ¿Sigue siendo ciencia ficción? No lo sé. Es lo que me falta para seguir evolucionando para llegar", relató.

Y fue una fuente, en particular, una fuente prerregulada de tiristores, la que lo llevó al CERN. Intervención divina, del destino o de una fuerza aun inexplicable del universo; quién sabe, pero gracias a una fuente de alimentación que había fabricado en la universidad pudo entrar al laboratorio. "Un día me presentan al director de la parte de potencia. Me preguntó cuáles eran mis antecedentes. Cuando le dije que había hecho una fuente y que andaba, abrió los ojos. Me convertí en Einstein", recordó. El LHC tenía 700 fuentes defectuosas y nadie se hacía responsable. Benedetti dio con la tecla y las reparó. Y no solo eso. Se anticipó a otro problema técnico y siguió trabajando para el colisionador.

Entre lo posible y lo imposible

El LHC se encuentra ahora en su segundo período de operaciones y está previsto que siga en funcionamiento al menos hasta 2035. Diez años antes será sometido a una actualización, llamada High Luminosity Large Hadron Collider o Gran Colisionador de Hadrones de Alta Luminosidad, para medir de forma mucho más precisa nuevas partículas y sus propiedades.

Al mismo tiempo, los científicos ya trabajan en el futuro colisionador que será más espectacular que el LHC: medirá entre 80 y 100 kilómetros de circunferencia, con una potencia casi 10 veces superior al actual.

"Uno tiene la mente muy corta y lo que está lejos parece ciencia ficción, pero cuando se está más cerca, los límites se cortan. ¿Sigue siendo ciencia ficción? No lo sé. Es lo que me falta para seguir evolucionando para llegar", relató.

Benedetti no solo se refirió al bosón de Higgs sino a otras contribuciones que ha hecho el LHC. Internet surgió por la necesidad de los científicos del CERN de comunicarse entre ellos. Este ingeniero instaló el primer nodo en Argentina para hablar con sus colegas en 1983. Pero el principal aporte fue que acercó la ciencia a la gente. Sí, no le gusta mucho el término "máquina de Dios", pero reconoce que fue lo que despertó el interés del público. Eso le ha permitido dar charlas de divulgación científica a más de 87 mil personas y que muchos adolescentes le hayan dicho que, después de escuchar su historia, optaron por seguir una carrera científica. Y es ahí cuando para Benedetti el universo tiene sentido.


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