El final de Windows XP

El sistema operativo de Microsoft dejará de recibir soporte y actualizaciones desde el 8 de abril. Los usuarios deberán actualizarse o sus computadoras serán el paraíso de los hackers
Todos dijeron que viviría 10 años. Ya van casi 12 y, aunque cerca de 500 millones de personas se preparan con nostalgia para la despedida, es tiempo de decir adiós: ya no hay lugar para Windows XP.

El popular sistema operativo (SO) de Microsoft nació en 2001 y pronto batió récords de popularidad. Millones de usuarios lo instalaron en sus hogares y en sus oficinas. Se trataba del primer SO que fusionaba la línea doméstica con la corporativa; era más fácil de usar, más amigable, más rápido. La pradera verde y el cielo celeste con pequeñas nubes del fondo que lo caracterizan acapararon las pantallas y así lo han hecho durante más de una década. Ni siquiera su sucesor inmediato, Windows Vista, pudo destronarlo. Tampoco Windows 7 pudo con él, sino hasta hace unos meses. Microsoft lo fue actualizando, reparando, tapando los baches de seguridad con parches sobre la marcha. Pero Windows XP tenía un límite: los de su propio tiempo. Y porque los viejos deben dejar lugar a los más jóvenes para permitir el crecimiento, Windows XP debe morir.

Como viene anunciando desde hace tres años, Microsoft dejará de dar soporte y actualizaciones a este SO el 8 de abril de 2014. La fecha es inamovible. A partir de ese día Microsoft hará de cuenta que XP no existe. No es que lo eliminará de las computadoras que corren con él (eso depende de cada usuario), sino que simplemente lo ignorará. Ahí radica el principal problema para los usuarios que quieran conservar XP.

Es que los equipos que sigan con este SO cuando llegue el 8 de abril quedarán desprotegidos y serán más vulnerables a los ataques informáticos.

Primero, porque Microsoft no hará más actualizaciones de seguridad. Como sucede con cualquier software, aplicación o programa, cuando se detecta una vulnerabilidad la compañía que da el soporte genera una suerte de “parche” para solucionarlo. Ahora, Windows XP podrá estar plagado de agujeros sin que Micorosft los arregle. Estos se convertirán en la puerta de entrada para los cibercriminales y hackers, que tendrán luz verde para pasar a tu PC, a tus datos, a tu negocio.

Esto no significa que el usuario no pueda protegerse con una firma de antivirus de terceros (Avast, AVG, Eset, etc.). Sin embargo, según explicó Business Insider, esta protección servirá solo para amenazas conocidas. En el momento en que aparezca un virus u otro malware nuevo, la protección no servirá.

Sobre este punto, el director de la Unidad de Negocios de Windows de Microsoft, Gabriel Gordon, aclaró que aunque la compañía anunció que extenderá hasta el 14 de julio de 2015 las firmas del antivirus que viene integrados a XP (Microsoft Security Essentials para el usuario doméstico), esto solo será una forma de ayudar a los usuarios en la transición. Aun así, no habrá más actualizaciones de seguridad.

De hecho, el fin de XP no solo impactará en computadoras, sino en los cajeros automáticos. Según NCR, el mayor proveedor de estas máquinas en Estados Unidos, Windows XP corre en el 95% de los cajeros de ese país. En todo el mundo existen instituciones financieras que deberán migrar a Windows 7 si quieren evitar quedar totalmente desprotegidas. Otra opción será pagar una extensión de licencia a Microsoft. En tanto, los cajeros que corren con una versión de XP llamada Embedded tendrán soporte hasta 2016. Sin embargo, es tema de preocupación cómo puede impactar el fin de un SO tan popular.

Razones para cambiar


Microsoft lleva adelante una campaña para que los usuarios de Windows XP migren a sistemas operativos más nuevos, preferentemente a Windows 8.1. Pero los argumentos van más allá de los problemas de seguridad.

Mucho se ha hablado de que los equipos que conserven XP se convertirán en “el paraíso de los hackers”, algo que, según dijo Gordon, no creen que suceda. Para él, aunque el equipo será más vulnerable, es la actitud del usuario (que deberá hacer gala de su sentido común) la que deberá prevenir los ataques.

Para el ejecutivo de Microsoft, las PC no solo quedarán obsoletas en temas de seguridad sino en desempeño. “La idea es llevar a los usuarios a una plataforma más moderna”, dijo Gordon y explicó que con XP los usuarios dejarán de tener soporte para aplicaciones de terceros. La razón es clara: los desarrolladores están trabajando en apps para plataformas como Windows 7 u 8.1, “no van a invertir en armar desarrollos para una plataforma tan vieja como XP”, dijo el ejecutivo de Microsoft.

Algo similar sucede con los periféricos, los equipos que se conectan a la computadora, como las impresoras o cámaras web. “Todos esos dispositivos están pensados para aprovechar las funcionalidades con las nuevas características del nuevo Windows”, dijo Gordon. Los fabricantes tampoco están pensado en una máquina de hace 12 años (por ejemplo, XP no reconoce el USB 3.0).

Por último, está el tema del aprovechamiento del hardware. XP reconoce hasta 4GB de memoria, por ejemplo, lo que no justifica tener una PC más potente si el software no permite explotarla. Hoy en día es cada vez más frecuente comprar incluso para uso casero una PC de 6GB o más.

Y ahora qué


Ahora todo depende del usuario, que no está obligado a cambiarse de SO pero que tiene razones de sobra para hacerlo. Sin embargo, ¿hacia dónde ir?

Para Microsoft, la respuesta es obvia: Windows 8.1. Si bien la versión siguiente a XP es Windows 7, Gordon opinó que la gente migrará más hacia la última versión. Es que, ¿para qué cambiarse al 7 si ya está el 8? El ejecutivo explicó que Windows 8.1 recuperó el botón de inicio y el escritorio, que los usuarios echaron en falta en el renovado Windows 8 (ver recuadro arriba). Además, el nuevo sistema está pensado para usarse tanto con mouse y teclado como con pantallas táctiles, está más integrado a la nube, renovó la interfaz del usuario con “mosaicos vivos” y tiene su propia tienda de aplicaciones, Windows Store. También tiene un encendido y apagado más rápido y trae el nuevo Internet Explorer 11.

Si el usuario es un ávido consumidor de internet (y no tanto un productor) tal vez deba considerar prescindir de las PC y pasarse al mundo de las tabletas. O podría actualizar el SO de su computadora y elegir Windows 7, sobre todo si no tiene pensado utilizar pantallas touch. Decida lo que decida, lo más sensato sería empezar a buscar un reemplazo para XP, aunque el luto cueste.

Después de todo, incluso Microsoft comienza una nueva era, con su cofundador Bill Gates dejando la presidencia y con un nuevo CEO, Satya Nadella, tomando el timón del titán tecnológico.

Desprenderse de Windows XP es otra señal de que la compañía se despide del pasado.

 



La vida después de Windows XP

Luego del 8 de abril habrá que optar por uno de dos caminos: actualizar el sistema operativo de su computadora o comprar otra. Es que no todas las PC son capaces de soportar Windows 8.1. Microsoft recomienda descargar el Asesor de Actualizaciones de Windows para comprobar que el equipo es compatible con la versión que sigue a XP, Windows 7. Un informe indicará si es necesario un upgrade manual y qué programas dejarían de funcionar. Si la PC cumple los requisitos, hay que seguir los pasos del tutorial para actualizar el sistema. Si el equipo no puede soportar Windows 7 u 8.1 lo recomendable será comprar una nueva.

Los orígenes 

Hacia la década de 1990, Microsoft producía dos líneas de sistemas operativos: una para PC del hogar y otras para empresas. Con Windows XP (basado completamente en la arquitectura NT), ambas líneas se fusionaron. La compañía de Bill Gates trabajó en Whistler (como se llamó en clave al nuevo sistema operativo al principio) durante cerca de un año y medio, y finalmente lo lanzó al mercado el 25 de octubre de 2001. Las letras “XP” provienen de “eXPeriencia” (eXPerience). Windows XP introdujo una nueva interfaz gráfica, llamada Luna; hizo hincapié en la experiencia del usuario y unificó los centros de Ayuda y Soporte.


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