El fin de los zoológicos

La liberación de tres leones, dos tigres, un babuino y, ahora, una osa, asienta una tendencia en Uruguay en contra de estos encierros, donde ya no hay dos bandos
El pasado viernes, la organización civil Animales Sin Hogar (ASH) comunicó a través de sus redes el permiso cedido por la Intendencia de Salto para disponer sobre la vida de la osa Eva. Esto quiere decir que entre marzo y mayo viajará a The Wild Animal Sanctuary (TWAS), en Estados Unidos, un espacio natural similar a los hábitats naturales de distintas especies. Allí reciben a distintos animales que solían estar en cautiverio, como en zoológicos o circos.

Eva no es la primera en viajar al santuario. En octubre de 2014 los leones Sol, Luna y Julieta salieron de zoológicos de Paysandú y San José para ser llevados al mismo destino. Además, Eva no irá sola. La acompañarán en el vuelo rumbo a TWAS el león de San Carlos y los tigres de Villa Dolores.

Estas iniciativas forman parte de un movimiento social creciente para cerrar los zoológicos de Uruguay. Son años de pintadas de muros y manifestaciones por parte de organizaciones defensoras de animales. No obstante, los avances conseguidos en los últimos meses son abrumadores. La diferencia está en la intervención de la prestigiosa organización sin fines de lucro ASH, que comenzó a encabezar las negociaciones con las intendencias y las autoridades de los zoológicos.

Juan Echevarría, uno de los directores de ASH, dijo a El Observador que la organización comenzó a involucrarse con la liberación de estos animales hace alrededor de dos años. Con ello se busca convertir a los zoológicos en reservas donde se preserve la fauna autóctona del país, ya que existe una gran porción de la misma que se encuentra en peligro de extinción.

Mientras la situación de los zoológicos no cambie, Echeverría afirmó que ASH intentará que todos esos animales a los que no se les puede brindar las condiciones adecuadas, estén en un lugar mejor, como son los santuarios y las reservas de animales salvajes, espacios con los que Uruguay no cuenta. “Son lugares en los que los animales podrán convivir con otros de su misma especie. Además, tienen la infraestructura para tenerlos y los medios para tratarlos si les pasa algo”, señaló.

La clave para el triunfo de ASH con la liberación de estos animales, según Echevarría, es que la organización está brindando a las autoridades las soluciones con todos los pasos que se tienen que cumplir. Lo único que estos deben hacer es firmar los documentos.

La misma cara de la moneda


Por otro lado, están quienes se oponen a la liberación de los animales de los zoológicos. Uno de ellos es el coordinador del Bioparque M’Bopicuá de Río Negro, Juan Villalba, quien tiene más de 40 años de experiencia en conservación de fauna.

Villalba había sido citado a Salto el día en que las autoridades del departamento decidieron acerca del destino de Eva. Le habían pedido que realizara un informe sobre la situación de la osa. Si bien este estudio fue enviado sobre las 16 horas del viernes, el exintendente de Salto, Germán Coutinho comunicó en su cuenta de Twitter sobre las 11 de la mañana del mismo día que habían accedido a la liberación del animal.

Villalba expresó que cree que los zoológicos están lejos de extinguirse y que se están reformulando de acuerdo a los lineamientos del siglo XXI para la conservación de la vida animal. El especialista citó un documento redactado por la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios y la Unión Mundial para la Naturaleza, que establece los criterios fundamentales para la conservación en los zoológicos modernos.

Un ejemplo de ello es la disponibilidad de condiciones adecuadas de alimentación y ambientación. Esto quiere decir, por ejemplo, que las especies más solitarias, como el tigre o el oso (que solo convive durante la época de apareamiento o cuando está con sus cachorros), no precisan un recinto tan grande, mientras que las especies que viven en grupos, como los leones, requieren ambientes más espaciosos.

Todas estas condiciones deben ser favorables para la conservación del animal y, por ende, su reproducción. “La reproducción en cautiverio es el mejor indicador de que un animal está en buenas condiciones generales”, dijo Villalba, quien apuntó que el mundo salvaje ya no es el lugar ideal para la preservación de los animales debido a la intervención del ser humano.

“Personalmente estoy en contra de los malos zoológicos”, señaló Villalba. “Creo que no tienen razón de ser, son antididácticos y hacen sufrir a los animales. Los zoológicos deben adecuarse a las condiciones técnicas o a los estándares técnicos actuales. No solo como recreación, sino que deben cumplir una función de conservación y de educación”, observó.
Personalmente estoy en contra de los malos zoológicos", dijo Juan Villalba, coordinador de Bioparque M'Bopicuá de Río Negro

Villalba manifestó que lo que sucede en Uruguay es que en el pasado existió una tendencia a tener un zoológico por intendencia, lo que generó que se crearan numerosos pequeños centros en cada lugar y con condiciones no adecuadas, salvo pocas excepciones. En su opinión, lo que debe suceder es que se mejoren las condiciones de ese tipo de zoológicos y se dediquen a la conservación de la vida salvaje autóctona, convirtiéndose en reservas. Por su parte, los animales exóticos, como los leones y osos, sean criados en un lugar con ambientes más adecuados, como el Parque Lecocq.

“Un país como el nuestro no necesita un zoológico en cada pueblo. Es preferible tener unos pocos zoológicos bien organizados y que cumplan un rol importante, criando especies fundamentalmente autóctonas en vías de extinción”, puntualizó.

Por otro lado, Villalba señaló que también es cierto que en Uruguay no existe la formación profesional enfocada hacia la fauna silvestre en cautiverio. “La carrera está enfocada en la producción de animales domésticos. Solo quienes tienen una inquietud y van a hacer maestrías al exterior adquieren la formación adecuada”, declaró Villalba, que ejemplificó con el caso de otros países, en los que los estudiantes de veterinaria son quienes se encargan de las tareas sanitarias de los animales.

Por lo que parece, ya no existe un solo bando en cuanto a la concepción de los zoológicos en Uruguay. Quienes se oponen a la liberación de los animales concuerdan con que la solución debe ser mejorar las condiciones de estos espacios. Por otra parte, quienes promueven el fin de los zoológicos, sostienen que allí las criaturas viven en malas condiciones. La solución no puede ser más clara.

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