El ecosistema marino del Golfo de México no se ha recuperado

Cuatro años después, los efectos de la marea negra generados por la explosión de la plataforma petrolera siguen afectando a delfines, tortugas y peces
El 20 de abril se cumplen cuatro años de la explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, propiedad de BP, la cual provocó el derrame de 4,9 millones de barriles de crudo en las aguas del Golfo de México. La mayor marea negra en la historia de Estados Unidos todavía sigue afectando a la fauna del lugar, en particular a delfines, tortugas y peces.

"Los grandes delfines que están en la zona de la marea negra siguen enfermos y mueren. Y hay más indicios de que estas enfermedades y muertes están vinculadas a Deepwater Horizon (…). La ciencia nos dice que el impacto de este desastre está lejos de terminar y no importa lo que digan BP u otros, el petróleo no desapareció", subrayó Doug Inkley, un científico responsable de la organización ecológica estadounidense National Wildlife Federation, en un informe publicado esta semana.

Además del impacto en grandes delfines, Inkley también mencionó que cada año unas 500 tortugas terminaban en las playas de la región visiblemente afectadas por esta contaminación, cifras muy superiores a la normalidad, "sigue habiendo petróleo en el fondo del Golfo, petróleo que llega a las playas y que todavía se puede encontrar en los pantanos. Esto no me sorprende", detalló Inkley.
Cuatro años después, la fauna en el Golfo sigue sintiendo los efectos de la marea negra", subrayó Doug Inkley, un científico responsable de la organización ecológica estadounidense National Wildlife Federation

"La tortuga de Kemp fue durante mucho tiempo el emblema de la restauración de una especie animal en el Golfo de México. En peligro de extinción, estas tortugas volvieron a proliferar en forma espectacular en los últimos 30 años, pero desde hace cuatro años su población se estancó ", subrayó por su parte Pamela Plotkin, profesora de oceanografía en la Universida de Texas A&M.

El informe también hace referencia a una sustancia química en el crudo de la marea negra que provoca irregularidades cardíacas en el atún rojo y albacora, además de algunas aves marinas.

Finalmente, los autores señalan que el esperma de las ballenas del Golfo de México muestran una mayor concentración de metales que en cualquier otra parte del mundo. Estos metales pueden afectar su ADN, advierten.

Una investigación llevada a cabo por biólogos de la Agencia Oceánica y Atmosférica Estadounidense (NOAA) publicada a fines de 2013 ya había mostrado el impacto desastroso de la marea negra en los grandes delfines frente a las costas de Luisiana, pero BP había negado cualquier relación entre la marea negra y los síntomas observados en estos mamíferos.

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