El creciente problema de los pingüinos empetrolados

Llegó el primero del año a las costas uruguayas y, mientras los varamientos aumentan, una de las pocas ONG que rehabilitan a estos animales en el país anunció que no realizará las tareas de recuperación y liberación
El viernes llegó a la costa de Manantiales, en Maldonado, el primer pingüino empetrolado del año. Se trata de un pichón cubierto del combustible de barcos Full Oil. La noticia, que se repite cada año a partir de abril, llegó junto con el anuncio de la ONG Socobioma de que este año no aceptará pingüinos para rehabilitar.

La Sociedad para la Conservación de la Biodiversidad de Maldonado, con base en el Jagüel, Maldonado, explicó en un comunicado que continuará con la rehabilitación de otras especies que no demanden el tipo de instalación que precisan los pingüinos. Según informó la ONG, la pequeña piscina con la que cuentan desde 2008 está ocupada por cachorros de leones marinos en recuperación y no puede compartirse.

“Socobioma pide la autorización para llevar a cabo las mejoras en el espacio que se nos cedió en comodato”, indicó la ONG en el comunicado. En concreto, pidió un lugar de entre 300 y 1.000 metros cuadrados para instalar las piscinas que esperan para ser ubicadas “desde hace tiempo”. Agregó que, si bien está dispuesta a seguir ayudando, no cuenta con los recursos suficientes para comprar un terreno.

En tanto, otra ONG fernandina, SOS Rescate Fauna Marina, se hizo cargo del pequeño pingüino. Y seguramente reciba a los que sigan a este, desde ahora hasta junio. Según contó el director de la ONG ubicada en Punta Colorada, Richard Tesore, el pichón estaba “bastante activo” a pesar de estar cubierto de hidrocarburos, lo que les suele dar ese “aspecto de borrachos” y de desorientación.

Tesore comentó que la cantidad de pingüinos que quedan varados en costas uruguayas varía cada año, pero que suelen ser entre 80 y 300. No obstante, aseguró que cerca del 90% se rehabilita y es devuelto al mar.

Situación que empeora


En los últimos años, la mortandad de estos animales ha sido “anormal”, dijo la fundadora de Socobioma, la veterinaria Lourdes Casas. En parte, la decisión de no recibir más pingüinos se enmarca en esta preocupación, para la que cual la ONG busca respuestas desde 2011.

Según Casas, desde ese año no solo han llegado más pingüinos de lo usual, sino que además las causas de muerte no han estado claras. Incluso llegaron pingüinos durante el verano, lo que no es común, ya que estos animales migran en otoño.

La veterinaria contó que este verano llegaron 30 ejemplares y que todos murieron unos 15 días después de ser rescatados por Socobioma. Algo similar ocurrió en 2012. Hasta el momento la ONG desconoce las causas de las muertes, ya que estos pingüinos no estaban empetrolados. Pero tampoco cuenta con los recursos para realizar las investigaciones.

En cambio, en 2011 sí se investigó la alta mortandad de pingüinos en costas de Maldonado y Rocha, en un evento que cobró notoriedad nacional. Según Socobioma, unos 10.000 pingüinos aparecieron muertos entre mayo y agosto de ese año. En esa época, la ONG reportó que los animales morían por causas en apariencia neurológicas, “con convulsiones”, explicó Casas. En principio, se sospechó de unas bolsas del agroquímico Frotex derramadas en Pirlápolis, pero pronto se descartó, ya que las muertes se repetían a lo largo de toda la costa.

Fue entonces cuando Socobioma solicitó una investigación a Anatomía Patológica de Facultad de Veterinaria, que junto a otras entidades como Dinara y Renare-MGAP, realizaron necropsias de los animales. Casas afirmó que pidió el estudió para “confirmar” que la causa de las muertes era la intoxicación. En cambio, la investigación no analizó “la concentración de contaminantes en cerebro, músculo o tejido, por lo que no se pudo afirmar ni descartar la opinión” de Casas, explicó la bióloga Natalia Zaldúa, que participó del estudio en 2011.

Por su parte, la veterinaria Graciela Fabiano, de Dinara y Facultad de Veterinaria, dijo que no encontraron nada que “pudiera orientar el diagnóstico”. El informe explicaba que “en suma, la causa más probable de muerte de los animales se deba a inanición”. Es decir, por hambre. Según Fabiano, el aumento en la población de pingüinos y la escasez de alimento, sumado a “una serie de fuertes tormentas” que tuvieron lugar en esa época, podrían explicar las muertes.

Para Casas, se trata de una conclusión “simplista”, que no cree que explique lo que pasó o lo que está pasando. Mientras siguen sin existir estudios que profundicen en el tema, los pingüinos empiezan a llegar otra vez a las costas uruguayas, donde tienen un aliado menos que los ayude a volver sanos a su hogar.

 


Rehabilitar


Socobioma advirtió que, de encontrar un pingüino empetrolado en la playa, no se debe bañar de inmediato “y mucho menos devolverlos al mar” en seguida de bañados. “Esto les causará la muerte, ya que no tienen la pluma de la forma adecuada para protegerlos del frío”.


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