El confuso origen del emoticón

Si bien la teoría más extendida indica que este conjunto de símbolos fue inventado hace 30 años por Scott Falham, hay quienes le atribuyen distintos orígenes que se remontan incluso a Abraham Lincoln
El afán del ser humano por hacerse entender a través de la escritura tiene aproximadamente seis milenios de historia y en todo este tiempo se han ido probando y refinando distintas técnicas para transmitir la información.

Una de las últimas incorporaciones al lenguaje escrito son los emoticones, aunque no son tan recientes como se pudiera pensar. Al parecer, estos símbolos que ya forman parte de la comunicación diaria de muchas personas, cumplían el 19 de setiembre su 30º aniversario.

Para comprender mejor


Fruto de la combinación entre “emoción” e “ícono”, los emoticones crean atajos para que las personas puedan entenderse mejor. De hecho, esta fue la intención de Scott Falham, un científico de computación de la Carnegie Mellon University, cuando en 1982 usó una carita contenta y otra triste (ambas compuestas de dos puntos, un guión y un paréntesis) para aclarar sus comentarios.

Ya en aquella época, Falham y sus colegas acostumbraban a tener conversaciones online, pero la frialdad de la pantalla, sumada a la falta de lenguaje verbal o modulación en la voz de comunicación cara a cara, creaba frecuentes malentendidos cuando alguno de los participantes hacía una broma que los demás no entendían.

Fue con la intención de distinguir los comentarios jocosos de los serios que Falham decidió empezar a usar los emoticones. Por eso, según las palabras del científico: “Se propusieron diferentes ‘marcadores de chistes’ y a mí se me ocurrió que la secuencia : - ) podría ser una buena solución”.

La lucha por la autoría


Falham ha sido entronado por la mayoría como el padre de los emoticones. Sin embargo, existen voces que afirman lo contrario. Una de ellas es la que sostiene que el verdadero pionero de los emoticones fue Abraham Lincoln.

En 2004, la empresa especializada en el análisis de archivos digitales Proquest estimó que uno de los discursos que el presidente norteamericano dio en 1862 incluía un punto y coma seguido de un paréntesis. Seguramente se tratara de un error, pero fue escrito tras las palabras “aplausos y risas”, por lo que ha llegado a generar ciertas dudas al respecto.

Otro antepasado del emoticó nació casi 20 años después, en 1881. En aquél año, la revista satírica estadounidense Puck formó expresiones con caracteres usados para escritura. Las caritas estaban situadas verticalmente, y fueron bautizados como “arte tipológico”, y entre otras muecas, mostraban expresiones de alegría, melancolía, indiferencia o sorpresa.

Estos ejemplos no han logrado hacer sombra al logro de Falham, algo que sí trata de hacer Brian Dear. Este señor, autor de un libro sobre la historia de PLATO, una plataforma de aprendizaje virtual de la década de 1970, reivindica que los primeros emoticones digitales aparecieron en esta olvidada red que, según afirma, fue la primera comunidad online.

Según Dear, los emoticones de PLATO no solo fueron muy anteriores (la fecha aproximada de su nacimiento es 1972), sino mucho más sofisticados. Construidos a base de pixeles, las caras redondeadas, alargadas o incluso con sombreros, dibujaban en las pantallas verdes y negras facciones sonrientes, malvadas o divertidas. Y, tal como afirma el autor, ya eran consideradas una forma de arte.

Uno para cada ocasión


Poco a poco los emoticones se han convertido en códigos que más o menos todo el mundo puede comprender. No obstante, como sucede con los idiomas, distintas culturas tienen distintas formas de representar una misma cosa.

Tal es el caso de los emoticones en Occidente y Oriente. Mientras acá la sonrisa se expresa : ) , en muchos países asiáticos una cara sonriente es (^_^). Del mismo modo, acá el guiño se expresa con la combinación de signos ; ) , su correlato oriental se representa (^_~). Por fortuna, del mismo modo que las lenguas se mezclan, también lo hacen los emoticones, y cada vez es más frecuente cruzarse con expresiones “orientales” en pantallas “occidentales”.

Sea como sea, los emoticones nacieron, se desarrollaron y hoy en día ya están en todas partes. Se han extendido gracias a los usuarios de internet, pero también ha intervenido en su consolidación el hecho de que distintos servidores de mensajería instantánea los pusieran en sus baterías de caracteres.

Con el paso del tiempo, los emoticones se han ido sofisticando y haciendo representaciones cada vez más cercanas a la realidad. Ahora no sorprende que al teclear dos puntos y un paréntesis aparezca automáticamente en la pantalla una carita amarilla animada a la que le crece una sonrisa. Y no solo eso: son comunes los emoticones de pastelitos, perritos o incluso ninjas que saltan o bailan.

Los emoticones han evolucionado y, como en todo proceso de cambio, siempre aparecen personas con posturas conservadoras. Falham considera que estos emoticones animados “destruyen el elemento caprichoso del original”, y por si no fuera suficiente, los encuentra “feos”, aunque admite que su opinión puede estar desviada porque: “Los otros los inventé yo”.

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