El CD está en vías de extinción

Además de la expansión de formas más prácticas de almacenamiento como la nube y los discos extraíbles, el formato ya fue erradicado de las computadoras de Apple y distintas marcas de ultrabooks
Todo avanza y, en el camino, algunas cosas evolucionan y otras simplemente se descartan. Pero, ¿es ese el destino que les espera a los CD? Con el término, utilizado para generalizar, nos referimos a todos los formatos de discos ópticos (incluidos el DVD y Blu-ray) que sirven para el almacenamiento de información, tales como fotos, videos y documentos.

Hasta hace unos años, todas las películas y música se almacenaban en discos. Luego, gracias a internet y las tiendas de aplicaciones, fue posible la descarga o streaming de contenidos, lo que ocasionó una caída en el mercado de los discos y una revolución en la industria del entretenimiento, que todavía vive los coletazos de este cambio de paradigma.

Esto no fue lo único que comenzó a relegar el uso del formato. La capacidad de memoria de los discos era muy poca, por lo que había que tener varios para guardar archivos personales y laborales. Además, era muy frecuente que se rayaran y perdieran la información. Fue entonces cuando surgieron otros dispositivos, como el disco duro externo, el pendrive y la tarjeta SD.

A su alta capacidad de almacenamiento se sumó su facilidad para transferir archivos desde la computadora y su resistencia. Las computadoras comenzaron a fabricarse con este tipo de ranuras y puertos, al igual que los televisores, equipos de audio y otros aparatos, lo que contribuyó a la expansión de su uso. A estos dispositivos se agregó la competencia del almacenamiento en la nube.

¿Pasado de moda?


Desde su auge en el año 2000, las ventas de CD en el mundo cayeron alrededor de 50%. Están desapareciendo y en unos años probablemente se conviertan en lo que ahora son los viejos e inservibles disquetes o VHS. Pero todavía no es tiempo de decirles adiós.

Hay que distinguir el uso del CD como dispositivo de almacenamiento y de reproductor. En la actualidad, son pocas las personas que guardan sus archivos en este tipo de discos. Pero la compra de música o películas es todavía un ritual para el usuario, que disfruta de tener el material en sus estanterías, amén de descargarlas de sitios como iTunes o Netflix. De hecho, los formatos DVD y Blu-ray continúan modernizándose, el último con memoria de hasta 50 GB en su versión de doble capa.

Si bien existe el usuario clásico que disfruta la experiencia de tener bajo rótulos cada disco, diferenciándolos por su contenido, este formato tiene a su alrededor todo un mercado que avanza y los empuja al vacío cada vez más.
Por ejemplo, desde 2008, Apple se embarcó en un proceso de eliminar por completo las ranuras para discos ópticos en sus computadoras. Aunque la empresa aún comercializa la unidad externa USB SuperDrive para grabar o reproducir discos, en las Mac ya no existe la opción de insertar CD.

Phil Schiller, vicepresidente de marketing mundial de Apple, explicó los motivos de la ausencia del CD: “En general es una buena idea eliminar estos medios rotativos de nuestras computadoras y otros dispositivos ya que tienen problemas inherentes. Son mecánicos y a veces se rompen, gastan energía y son grandes. Eliminándolos podemos crear productos más pequeños, ligeros (como las nuevas MacBook Pro y Macbook Air) y de menor consumo”.

La empresa fue líder en la iniciativa e incluso Schiller había acusado a sus competidores de “tener miedo de eliminar” las viejas tecnologías que “han pasado su período de utilidad”.

La industria ya se encuentra en el camino trazado por Apple, exigida por la necesidad de innovación. Los últimos modelos de ultrabooks (notebooks delgadas) de compañías como Samsung y Lenovo, por ejemplo, tampoco traen ranura para discos.

Como el CD todavía no está muerto, el usuario se ve obligado a comprar una lectora y grabadora externa –lo que puede resultar tedioso de trasladar a todos lados–, utilizar otros dispositivo de almacenamiento o pasarse a la nube, una opción especialmente fomentada por Apple para sus usuarios, ya que cuenta con su propio servicio, iCloud.

Almacenamiento en la nube


La nube es el principal depredador del CD en su proceso de extinción. La popularidad de este tipo de servicio está en que se puede utilizar tanto en computadoras como en smartphones y tabletas mediante la descarga de aplicaciones. Su mayor ventaja es la accesibilidad fácil y rápida en cualquier momento y lugar. Se puede compartir contenido al instante con un grupo de personas, quedando todo almacenado en un mismo lugar para llevar registro, o simplemente guardar documentos, imágenes, videos, etcétera.

A los archivos en la nube se puede acceder desde cualquier dispositivo que esté conectado a ella y pasar información de uno a otro, de manera automática o manual. El material puede estar solo en la nube o distribuido en cualquiera de los dispositivos físicos, lo que convierte a esta opción en un respaldo accesible, ajena a roturas o catástrofes como incendios.

Sin embargo, no todo es color de rosas. El principal problema de este tipo de servicios online es la seguridad. La información del usuario se almacena en centros de datos alojados en otros países donde, por ejemplo, las leyes de privacidad pueden ser distintas a las uruguayas. Estos rumores se incrementaron desde que Edward Snowden, exempleado de la CIA y NSA, informó que estas agencias de seguridad estadounidenses espiaban a los usuarios de internet del mundo. Entre sus múltiples denuncias señaló que algunos sistemas de almacenamiento online colaboraban con estos organismos. Hace unos días apuntó a Dropbox como una de ellas, a lo que la empresa contestó con un informe de transparencia.

Los servicios gratuitos de almacenamiento en la nube dan un límite de almacenamiento, que en general oscila entre los 5 y 50 gigabytes. Para extenderlo, cada servicio tiene su forma de pago, que usualmente incluye otros beneficios, como la ausencia de publicidad. En la nube se destacan iCloud (iOS), Google Drive (Android), One Drive (Windows Phone), Dropbox y Box.

Allí la información está accesible desde distintos dispositivos sin peligro de extravío o rotura, pero, claro, no es tan lindo como abrir un disco original o tener en la estantería el video de bodas con la foto de la sonriente pareja.

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