El caso Google en cinco puntos

El buscador enfrenta un juicio con la Unión Europea por 6.500 millones de dólares. Abuso de posición, copia de contenidos, manipulación de publicidad, entre otros, son algunos de los motivos
La Comisión Europea acusó este miércoles formalmente a Google de competencia desleal por sospechar que su motor de búsqueda, que capta el 90% de las búsquedas en internet en Europa, privilegia sus servicios en comparación con los de la competencia.

A continuación el caso en cinco puntos:


De qué se acusa a Google


Al cabo de cinco años de investigación, la Comisión estima que el gigante estadounidense de internet favorece o favoreció en los resultados de su motor de búsqueda su propio servicio de comparación de precios GoogleShopping y su antecesor, Google Product Search", en detrimento de los mismos servicios que ofrecen sus competidores. La Comisión habló de una operación "sistemática" que se hace en detrimento de los usuarios que no ven necesariamente los resultados de comparación de precios más pertinentes. Bruselas no excluye ir más lejos en sus acusaciones e incluir otros motores de búsqueda especializados de Google, como Google Flights cuyo fin es hallar vuelos.


Un expediente con innumerables ramificaciones


Además de la comparación de precios, el brazo ejecutivo comunitario sospecha que Google copia el contenido en internet de sus competidores (scraping), impone cláusulas de exclusividad a sus anunciantes e impone restricciones que perjudican a los anunciantes que quieren migrar su publicidad de Google AdWords hacia otros sitios. La Comisión prometió continuar investigando "activamente" sobre estos puntos.

Otro temor: Google podría haber trabado el desarrollo y el acceso al mercado de sistemas operativos competidores de Android en el sector de la telefonía móvil. Android es el sistema utilizado por alrededor el 80% de los smartphones vendidos en el mundo. La Comisión inició una investigación sobre este punto. Se trata de dirimir si Google obligó o incitó a los fabricantes de teléfonos y tabletas a preinstalar exclusivamente las aplicaciones o servicios de Google.


Un caso político


El presidente estadounidense Barack Obama había acusado a la UE de investigar a los gigantes de internet para defender sus intereses comerciales. "A veces, la respuesta europea está motivada por cuestiones comerciales más que por otra cosa. (...) Lo que se describe como una posición noble es justo una forma de favorecer intereses comerciales", había declarado en una entrevista a principios de año.

Una acusación de la que se defendió este miércoles la comisaria europea a cargo del caso, Margrete Vestager, antes de una visita de dos días a Washington. "Mi hijos y yo misma nos decimos que tal empresa es europea o estadounidense. Utilizamos Google porque ofrece muy buenos productos", dijo en conferencia de prensa.


Lo que espera la comisión


En su notificación de imputaciones, la Comisión sugiere al gigante estadounidense "tratar su propio servicio de comparación de precios de la misma manera que trata el de sus competidores", lo que "no afectaría los algoritmos aplicados" ni la manera en que se conciben las páginas de resultados de Google.


A lo que Google se expone


"Si la investigación confirma las sospechas, Google deberá asumir las consecuencias jurídicas y modificar la manera en que lleva a cabo sus actividades en Europa", indicó la Comisión, que dio 10 semanas al grupo para responderle.

A esta altura aún se puede alcanzar una solución de común acuerdo pero, en el peor de los casos, el gigante estadounidense se expone a una multa de hasta 10% de su volumen de negocios, es decir más de 6.000 millones de dólares.



Esta no es la única polémica en la que el gigante del internet se ha visto involucrado en los últimos meses. El pasado marzo la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos lo acusó de primar sus servicios en los resultados por encima de sus competidores, un caso similar aunque con mucha menos trascendencia. También la compañía ha sufrido varios ataques cibernéticos en lo que va del año. Entre ellos el más destacado es el que compartió con Apple y al que los expertos llamaron Freak. Por esta falla los sitios oficiales de ambas empresas fueron especialmente vulnerables y usuarios comunes pudieron acceder a direcciones administradas por el FBI y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

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